24 oct 2020

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HOTEL CADOGAN (14)

La tercera hermana

Anne, la más joven y espectral de las Brontë, la más ignorada del clan, cumple 200 años

Olga Merino

Las hermanas Brontë, pintadas por su hermano Branwell en 1834.

Las hermanas Brontë, pintadas por su hermano Branwell en 1834.

Nos hemos despertado con resaca, con un ‘hangover’ notable de ginebra, cerveza‘ale’ y gachas de avena, que son también muy cabezonas si a la cocinera se le queman en el culo de la olla. Y todo por la fiesta de anoche, improvisada al corre, corre, que te pillo, al reparar como de pasada en que Anne, la más joven de las hermanas Brontë, cumplía 200 primaveras de breña y brezo. Sí, ya han pasado dos siglos desde su nacimiento, el 17 de enero de 1820. Ah, qué extraña criatura Anne, tan reservada ella, tan hacia dentro; se pasó la velada sentadaen un rincón, bebiendo sorbitos de té y garabateando con la pluma. Aquí, en lasestancias del Hotel Cadogan, muertos y vivos nos sobrellevamos con bastante compostura.

Las bronteanas nos pasamos la vida dirimiendo si somos más de Charlotte, la mayor, o de Emily —yo soy fiel a esta, por el sueño febril de ‘Cumbres borrascosas’, por ese personaje byroniano llamado Heathcliff, aunque al rato me arrepiento y cambio—, mientras que la pobre Anne, aplastada entre el talento de las otras dos, acaba convertida en un espectro volátil de los páramos. La gran ignorada, la invisible, la cenicienta. No es justo. Sus dos novelas, ‘Agnes Grey’ y ‘La inquilina de Wildfell Hall’, ambas publicadas por Alba Editorial, están a la altura de sus hermanas, e incluso podría decirse que sus planteamientos son a vecesmás radicales. En la segunda de sus obras, la heroína comete la osadía, parael estricto código de la moral victoriana, de abandonar a su marido alcohólico y huir con su hijo con el propósito de hacer una vida lejos de sus arrebatos violentos. No le dio tiempo a escribir más; murió a los 29 años.

Anne es el único miembro del clan Brontë enterrado en Scarborough, en el noroeste de Inglaterra, donde se refugió creyendo que podría curarse de la tuberculosis, que cercenóa la familia más literaria que en el mundo haya. Allí lo están celebrando por todo lo alto. Su tumba reposa en la cima de una colina sobreel mar del norte, en cuya orilla le encantaba recoger guijarros y cristales pulidos por la arena y el salitre. Una localidad preciosa y tranquila que inspiró una tradicional balada inglesa popularizada por Simon&Garfunkel. “Are you going to Scarborough fair? Parsley, sage, rosemaryand thyme”. Otro amor difícil el de la canción. Perejil, salvia, romero y tomillo.