23 feb 2020

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ANIVERSARIOS LIBRESCOS

Quaderns Crema y Acantilado, dos editoriales exquisitas que soplan velas

El sello en catalán cumple 40 años y su hermano en castellano, 20

Ambas editoriales fueron fundadas por el fallecido Jaume Vallcorba y siguen mirando al futuro con Sandra Ollo al frente

Elena Hevia

La editora Sandra Ollo, en la sede de los sellos Quaderns Crema y Acantilado. 

La editora Sandra Ollo, en la sede de los sellos Quaderns Crema y Acantilado.  / Maite Cruz

No hay detrás un estudio que lo corrobore pero el cambio de década debe de ser un momento dulce para crear una editorial. Quizá porque ante una nueva década reluciente y por estrenar todavía se abren esperanzas para los editores  y por supuesto para los resistentes lectores. No hay unos sin los otros. Este 2019 han soplado velas Tusquets (50), Anagrama (50), Club Editor (60), Minúscula (20) y Páginas de Espuma (20), y en la cola -‘last but not least’-, este jueves lo harán Quaderns Crema y Acantilado. Dos sellos fundados por el añorado editor Jaume Vallcorba hace ahora 40 y 20 años, respectivamente, para los que se prepara un festejo íntimo con los autores de la casa -el próximo jueves en el Hotel Alma- en torno a Sandra Ollo, que recogió la responsabilidad de la empresa tras la muerte de su marido en el 2014, con quien colaboraba desde mucho antes.

La desaparición de Vallcorba puso en suspenso unos sellos marcados por el gusto exquisito y personal del que fue uno de los editores más finos y menos dirigidos por la acuciante actualidad o el afán mercantilista, pero solo por un momento. Como ha sucedido con prestigiosas editoriales europeas como Gallimard, Einaudi o Feltrinelli, que supieron capear la pérdida de sus creadores, hoy se puede decir que en este caso 'e la nave va'.

Sesgo de ensayo 

"No tengo una voluntad de diferenciarme de la línea marcada por Jaume pero inevitablemente eso acabará sucediendo con el paso de los años. Quizá no ha transcurrido todavía suficiente tiempo como para percibirlo", asegura Ollo. El peso del docto Vallcorba, profesor universitario, estudioso de la literatura medieval y de las vanguardias artísticas europeas, es enorme; algo que inevitablemente permeó su catálogo. Ahora, bajo el mando de Ollo, sin perder el carácter original, se aprecia un cierto sesgo ensayístico más dedicado a la música clásica, apoyado en la cultura y la filosofía.

El editor Jaume Vallcorba, en su despacho, en el 2009  / RICARD CUGAT

Cuando en 1979 nació Quaderns Crema, con sus ya clásicas portadas blancas (los libreros advirtieron a Vallcorba de que el blanco era veneno para las librerías, pero el sabio insistió), la intención del editor fue por un lado recuperar el patrimonio catalán, 'hacer país' sin que ello supusiera abanderar una política concreta, y ahí están las obras del demonizado Eugeni d’Ors para demostrarlo. Pero junto a las poesías de Ausias March o la ‘Mètrica catalana’ de Salvador Oliva tuvo ojo certero para descubrir nuevos valores como Quim Monzó -que no solo fue piedra angular del sello sino también uno de sus primeros diseñadores-, Sergi Pàmies o Empar Moliner. Que empezaran a vender fue mérito de los autores pero también del establecimiento de una marca que garantizaba la calidad.  

Amor por el libro físico 

"Un libro también se compone de cuerpo y alma", solía decir Vallcorba. Para él tan importante era el contenido como su concreción física. Solía emocionarse hablando de tipos móviles -aunque la realidad del 'offset' se le impusiera, a su pesar-, del tipo de papel empleado, con ph neutro para que no amarilleara, de los libros cosidos que no encolados, de la fuerza vertical de las versales (las mayúsculas, para entendernos) frente a la fuerza horizontal de las versalitas. Y es que antes de ser profesor o editor, el joven Vallcorba tuvo un taller de serigrafía y ahí se gestó su amor por la impresión entendida como aspiración a la perfección. Así que la marca Quaderns Crema y, más tarde, Acantilado, también han sido garantía de libro bien hecho. 

"Jaume [Vallcorba] se daba el lujo de arriesgarse con títulos que le apasionaban pero por los que el lector no tenía un interés previo" 

Sandra Ollo

"Él se daba el lujo de arriesgarse con títulos que le apasionaban pero por los que el lector no tenía un interés previo. Y esa es una acción muy delicada porque no puedes arriesgarte muchas veces si luego no funcionan en librerías. Pero lo hacían. En casa no había un solo libro que no fuera de su gusto", recuerda Ollo. Ese riesgo llegó hasta el punto de convertir en 'best seller' de prestigio las ‘Memorias de ultratumba’ de Chateaubriand,  los ‘Ensayos’ de Montaigne, ‘La vida de Samuel Johnson’ de James Boswell o el gran éxito indiscutible de Acantilado, ‘El mundo de ayer’ de Stefan Zweig que va por su edición número 26. En la etapa Ollo, la edición de la (divina) 'Comedia' traducida por José María Micó caminaría por esa vía.

La fuerza de Acantilado 

Acantilado nació 20 años después que su hermana en catalán. De hecho, fue un relanzamiento respecto a un antiguo sello, Sirmio, que no llegó a cuajar pese a que muchos de los títulos ninguneados por los lectores alcanzarían después un gran éxito en el sello del clavadista. "Jaume decía de forma socarrona que Sirmio no funcionó porque él no se lo creyó. Quizá no era todavía el momento para esos autores", valora la editora.

"Quaderns Crema ha crecido en los últimos años. Ahora hacemos 12 novedades al año lo que es un volumen respetable y sensato" 

Sandra Ollo

Como suele suceder con los hermanos gemelos que comparten la misma bolsa, uno suele imponerse al otro y crecer con mayor potencia. Eso ocurrió con Acantilado -en castellano y por lo tanto destinado a un territorio linguístico mucho mayor-, que en los últimos años de Vallcorba minimizó al seminal Quaderns Crema. Esa reducción que desde el 2017 Ollo está intentando paliar abandonando la vía de traducir al catalán los títulos que funcionaban en castellano, apostar más por las nuevas voces en catalán: "Ahora hacemos 12 novedades al año lo que es un volumen respetable y sensato".

Cuando se acabe el cava y los canapés y se apaguen las luces de la fiesta, habrá que volver a un trabajo del que Ollo confiesa no tener una línea de futuro ferozmente establecida. "Solo aspiro a buenos libros que den compañía al lector, que lo nutran. No estoy sujeta a las modas ni a los estudios de mercado. Lo que busco son textos de calidad. Solo eso".