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CRÓNICA

The Divine Comedy, exhibición de refinamiento pop en Apolo

Neil Hannon y su grupo no se olvidaron de sus clásicos en la presentación del rarito 'Office politics'

Jordi Bianciotto

Neil Hannon, dandi del pop, en la actuación de The Divine Comedy en Apolo, el martes.

Neil Hannon, dandi del pop, en la actuación de The Divine Comedy en Apolo, el martes. / FERRAN SENDRA

Neil Hannon vuelve a derrochar inventiva en ‘Office politics’, ese disco rarito en el que ironiza en torno al efecto de la tecnología en nuestras vidas y en nuestras circunstancias laborales. Obra salpicada por sonidos maquinales, pero llena de humanidad y de refinamiento instrumental, con un cancionero mundano, abierto de miras, de puro The Divine Comedy pese a todo, que apuntaló un exquisito pase este martes en Apolo.

Repertorio, como siempre, que viajó en el tiempo a partir de un gracioso ‘Europop’ (del álbum con el que empezó todo, ‘Liberation’, 1993) tocado por sonidos de sintetizador ochentero. En ese bloque de bienvenida cayeron otros queridos clásicos, como ‘Generation sex’, mientras la vista se nos iba hacia la peculiar puesta en escena, con un gigante reloj de agujas y una mesa de oficinista de hará 15 o 20 años, con su ordenador de aparatosa pantalla de tubo.

Del glam al swing

El nuevo material lo descorchó ‘Office politics’ y su estresante sátira del mundo de los negocios con textura jazz-funk futurista. Es llamativa la variedad estilística de estas canciones: la historia de ‘Norman and Norma’ supo a clásico canónico, mientras que ‘Infernal machines’ se decantó por un ritmo robótico con zancadas glam, y ‘You’ll never work in this town again’ nos envolvió en sinuosos arreglos swing.

Aunque en ese material juguetee con la electrónica (la muestra más radical fue ‘The synthesiser service centre super summer sale’, más un distópico cuento cantado que una canción), Hannon disfrutó de los matices instrumentales de su brillante banda. Y de sus cuatro voces, confluyendo a placer en la desolada ‘I’m a stranger here’. Entre los hitos pasados, cuidadosas repescas de piezas tan adorables como ‘Becoming more like Alfie’, ‘A lady of a certain age’ y ‘Absent friends’, dignas de los más altos autores de la edad dorada del pop, de Bacharach a Walker. Y las simpáticas ‘At the indie disco’ (que interpretaron con cucuruchos de papel en la cabeza) y ‘I like’.

Hannon se reservó para el clímax las canciones más solemnes de ‘Office politics’, ‘After the Lord Mayor’s show’ y ‘When the working day is done’, entre las mejores del nuevo repertorio, invitando al recogimiento tras el final de la jornada laboral. Fue entonces cuando nos vino a decir que su arte de la canción tiene suficiente con unas guitarras, una melódica y un único micro que capture cinco voces celestiales. Bis para la historia con ‘Your daddy’s car’, ‘Songs of love’ y ‘Tonight we fly’ en su mágica desnudez, apuntando a lo más alto.