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CRÓNICA MUSICAL

Camera Musicae emociona con Mahler

El conjunto orquestal inauguró su ciclo en el Palau con la 'Sinfonía Titán'

Pablo Meléndez-Haddad

Actuación de la Orquestra Camera Musicae en el Palau de la Música

Actuación de la Orquestra Camera Musicae en el Palau de la Música / MARTI E. BERENGUER

La inauguración de la temporada de conciertos de la Orquestra Camera Musicae (OCM) en el Palau de la Música Catalana optó por dos autores de gran peso específico del gran repertorio sinfónico como son Felix Mendelssohn y Gustav Mahler, siempre bajo la dirección del titular del conjunto tarraconense, Tomàs Grau. El resultado fue tan esperanzador como entusiasta debido al nivel artístico alcanzado.

De Mendelssohn se interpretó su 'Concierto para violín, Op. 64' contando con Liviu Prunaru como solista, una de las obras maestras del compositor y de toda la literatura concertística para el rey de los instrumentos de cuerda. La obra se ofreció sin mayores desencuentros en partes complejas, como en el delicado 'finale' o en ese 'accellerando' del primer movimiento. El violinista rumano, armado de su Stradivarius, aportó virtuosismo, una cuidada afinación y máxima expresividad ante un público atento y receptivo dominando la obra por completo. Su brillante desempeño acabó en ovación, regalando una propina bachiana. La OCM se movió con efectividad y concentración ante un Grau que controló dinámicas y agógica dando flexibilidad al conjunto y dejando respirar al solista.

La orquesta sumó más de 70 efectivos para la 'Sinfonía Titán' de Mahler, interpretada con excelente acción de conjunto, con un gran primer movimiento sobre todo a partir del motivo de las trompas y hasta el apoteósico final de la parte. El segundo movimiento llegó de forma alegre y desinhibida, culminando en una marcha fúnebre sentida y profunda. El 'finale' se ofreció en una lectura con el equilibrio justo de pasión lírica en el episodio central rodeado de la espectacular sonoridad y brillo mahlerianos. Un paso de gigante para la OCM.