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CRÓNICA DE MÚSICA

Stefano Palatchi y su aventura en el jazz

El bajo barcelonés se consolida como un 'crooner' elegante y comunicativo en la presentación en Luz de Gas de su disco 'Crazy'

Pablo Meléndez-Haddad

Stefano Palatchi, en el concierto que ofreció el martes en Luz de Gas

Stefano Palatchi, en el concierto que ofreció el martes en Luz de Gas / BERNAT RUEDA

El reconocido bajo barcelonés Stefano Palatchi hace ya un par de temporadas que conjuga su actividad lírica con una afición que el martes por la noche, en el escenario de la sala Luz de Gas, dio un paso de gigante: presentar ‘Crazy’, un disco con el repertorio de ‘crooner’ que tanto le gusta.

Los primeros recitales que el cantante catalán ofreció mirando a este género fueron como un ensayo previo a esta velada, en la que exhibió una voz alejada de la que ha venido exhibiendo desde hace 30 años en los teatros de ópera. Construyendo un mundo aparte de la impostación lírica, Palatchi se deja llevar por senderos que muestran una vocalidad propia de los especialistas del jazz de todos los tiempos, con la diferencia de que su zona grave es impresionante como en, por ejemplo, ‘Sixteeen tons’. En su interpretación no aplica ese fraseo tan característico del canto lírico, no apuesta por sacar partido de su control de ‘fiato’ para unir frases, sino, por el contrario, se decanta por la ortodoxia jazzística, con más de un declamado como recurso.

El repertorio, con ‘estándars’ y canciones clásicas y de ‘easy listening’, con Sinatra como piedra angular, también se abre a la ‘chanson’ francesa, con una excelente versión de ‘Que reste t-il de nos amours?’, de Trenet, o al jazz italiano, con esa ‘Che bombola!’ que él teatraliza como nadie. El ambrujo de su voz fascina en auténticos himnos como son ‘The shadow of your smile’, ‘Let me try again’ (no incluido en el disco) y una de sus canciones de cabecera: ‘My way’, en la que sí acaba con un agudo operístico brindando un color característico.

Palatchi no podría haber alcanzado las cotas de perfección obtenidas si no se hubiese sabido rodear de un equipo de expertos, con fantásticos arreglos de Bernat Hernández, que lo acompaña en el contrabajo, pero también del virtuoso trompetista David Pastor, del saxo y del clarinete de Jordi Santacana, de Josema Martin en la percusión y de Francesc Capella al piano, quien en el disco es reemplazado por Filippo Fanò, autor del arreglo de ‘Che bambola!’. Una aventura musical que abre para Palatchi, y sus seguidores, todo un mundo nuevo.