Ir a contenido

LIBRO CLARIFICADOR

Najat El Hachmi: "En el islam impera un fundamentalismo salvaje"

La escritora publica el ensayo feminista 'Siempre han hablado por nosotras'

Marta Cervera

La escritora Najat El Hachmi, autora entre otros de ’El último patriarca’ (2008).  

La escritora Najat El Hachmi, autora entre otros de ’El último patriarca’ (2008).   / MAITE CRUZ

En sus libros y artículos Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) siempre ha denunciado la limitación de las mujeres en la sociedad patriarcal. Pero ahora va directa al grano en 'Siempre han hablado por nosotras' (Destino; 'Sempre han parlat per nosaltres', Edicions 62), un manifiesto donde la escritora educada en Vic desde los 8 años expone de manera clara, concisa y directa la incompatibilidad entre feminismo e islam.

-La igualdad entre hombres y mujeres no puede darse en una sociedad con leyes distintas en función del sexo, donde solo ellas deben cubrir su cabeza con un pañuelo. Obvio ¿no?

-Lo es pero en este momento decir aquello que es de sentido común y que cae por su propio peso en el tema de la igualdad se ha vuelto complicado. Si no hablamos se impone la tesis contraria: hay que reclamar los derechos y libertades de las mujeres. 

-Deme ejemplos concretos del retroceso.

-Ver a chicas jóvenes negando el machismo del islam cuando basta ver los textos, la historia y las leyes de muchos países. Algunas que nunca han vivido en un país musulmán atribuyen la carga patriarcal del islam a una mala interpretación o incluso a la mala fe de la mujer blanca occidental que identifican como culpable de todos los males. También me he discutido con personas antisistema y de izquierdas, gente supuestamente concienciada con lo que supone el patriarcado, que defienden el pañuelo.

-Usted está acostumbrada a las críticas pero se la ve dolida.

-Estaba acostumbrada a los racistas pero ahora muchos me consideran islamófoba, de extrema derecha, una ‘native informant’. Vamos, que soy de todo menos una mujer que reivindica la igualdad sin ningún tipo de condicionantes. A nivel institucional, en los debates públicos también cada vez más en las instituciones, en la academia y en todas partes hay unas corrientes de pensamiento muy retrógrados y machistas. Bajo esa pátina de modernidad, de lucha por la inclusión y por la igualdad pretenden que todas las mujeres que hemos denunciado el machismo y lo hemos experimentado, callemos.

-¿Qué propone?

-No podemos dejar que la religión forme parte del espacio público, tampoco que solo se ofrezca una visión del islam, una religión amplia que ha sido colonizada por las corrientes fundamentalistas. Una señora a la que habían invitado a un debate en Telecinco fue rechazada por no llevar pañuelo. ¿Quién pone el pañuelo? Todos. La figura de la mujer con pañuelo se utiliza en instituciones y partidos políticos para dar imagen de inclusión, diversidad, apertura…

-¿Cuántas musulmanas no llevan pañuelo?

Muchas, pero se quedan fuera de la foto. El pañuelo es una reivindicación identitaria externa pero ¿porqué solo ellas lo llevan? Con él legitimas un sistema patriarcal: se lleva para preservarte de la mirada masculina. Mejor seía educar a los hombres.

-Siga, siga.

-No se pueden articular demandas de igualdad en base a nuestras creencias. La igualdad y la libertad son inegociables. Da igual lo que dijera Mahoma. En los países musulmanes la religión es ley, en todos. En Marruecos, yo heredo la mitad que mi hermano y si tengo un ‘affaire’ me pueden detener. Y cuando las feministas los han querido cambiar nos hablan de la colonización occidental para defender lo indefendible. 

-¿Qué herramientas utilizan los imanes hoy?

-Las redes sociales. Te llegan sermones al móvil donde también ves a muchas chicas con pañuelo, con un discurso muy sofisticado que no articulan ellas. Hay hasta académicas pregonando que el islam es la esencia intocable con la que hemos nacido y de la cual no podemos salir. 

-¿Cuánto han retrocedido las musulmanas en derechos?

-Mucho. Impera un fundamentalismo salvaje. En mi pueblo, cero feminista, solo las mujeres casadas llevaban pañuelo cuando yo era pequeña. Ahora acostumbran a las niñas desde pequeñas no sea caso que después se nieguen. Institucionalmente, deberíamos protegerlas. Como mínimo hasta acabar primaria deberían ser libres. Pero el personal docente no puede hacer nada sin leyes que les apoyen.

-¿Y los políticos están por la labor?

-Responden que el pañuelo es una muestra de diversidad y de inclusión que demuestra que Catalunya es tierra de acogida.   

-¿Cuál es la solución?

Tomar conciencia y no dejar solas las chicas jóvenes. Muchas padecen situaciones graves. A nivel educativo queda mucho por hacer. No puede ser que la única educación que reciban sobre estos temas provengan de la familia, de iman o las redes sociales. Desde luego, no debemos llevar el islam al colegio como proponen algunas formaciones de izquierdas sino ilustrar sobre ciudadanía. Explicar qué es la democracia y la separación entre religión y estado. Son cosas que, como las damos por sentado, ya nadie explica.