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TENÍA CÁNCER DE PULMÓN

Adiós a Peter Fonda, símbolo del cine hippy

Hijo de Henry Fonda y hermano de Jane Fonda, produjo y protagonizó en 1969 'Easy Rider', gran éxito del cine independiente y contracultural.

Quim Casas

Peter Fonda, en el Film Festival de Los Ángeles, en el 2017.

Peter Fonda, en el Film Festival de Los Ángeles, en el 2017. / REUTERS / MIKE BLAKE

'Buscando mi destino' fue el título que recibió en España 'Easy Rider' (1969), filme fundamental del cine independiente estadounidense, cocinado entre Dennis Hopper y Peter Fonda. El destino es a veces caprichoso. 50 años después del exitoso estreno de aquella película en el agitado verano de 1969 (un mes y medio antes del asesinato de Sharon Tate y la celebración del festival de Woodstock), y en pleno apogeo de la película que Quentin Tarantino ha dedicado a aquel año crucial en la consolidación del nuevo Hollywood, Peter Fonda falleció el pasado viernes en su casa de Los Ángeles a consecuencia de las complicaciones derivadas de un cáncer de pulmón. Tenía 79 años. No aparece en 'Érase una vez en… Hollywood', pero podría haberlo hecho, ya que su familia engarza el Hollywood clásico con aquel Hollywood renovador que contempla Taratino en su filme. El clan Fonda, una dinastía de actores y actrices que sintetiza en su misma existencia el cambio profundo que experimentó Hollywood a finales de los 60.

Henry, Jane, Peter, Bridget… Henry Fonda, el patriarca, escribió algunas de las mejores páginas del cine clásico norteamericano. Jane y Peter le salieron contestatarios. Ella, tres años mayor que su hermano, se radicalizó después de la época en que fue pareja y actriz de Roger Vadim: de 'sex symbol' galáctica en 'Barbarella', pasó a pronunciarse contra la guerra de Vietnam y trabajar con Jean-Luc Godard. Él prefirió el cine periférico de Roger Corman, lejos del Hollywood que representaba su padre. Bridget, su hija, ha tenido una carrera balbuciente. Ella si trabajó a las órdenes de Tarantino en 'Jackie Brown'.

Antes de producir, coescribir y coprotagonizar 'Easy Rider', la película que alertó a los viejos estudios de Hollywood que podían tocarse otras temáticas con un estilo distinto y tener éxito, Fonda fue, como actor, una pieza recurrente de la serie B de Corman. Destacan dos películas: 'Los ángeles del infierno' (1966), centrada en las bandas de moteros –una temática recurrente en la serie B de los 60– en la que Peter, hijo díscolo de Henry, compartía protagonismo con Nancy Sinatra, hija díscola de La Voz; y 'The trip' (1967), con guion de Jack Nicholson, centrada en una experiencia lisérgica –Fonda repetiría los efectos del ácido en la secuencia del 'Mardi Grass' de 'Easy Rider': el LSD era la droga contracultural por excelencia en aquellos años–.

Peter había intervenido en filmes importantes como 'Lilith' (1964) de Robert Rossen, junto a Jean Seberg Warren Beatty. Con su hermana Jane coincidió en el episodio de Vadim para el filme colectivo 'Historias extraordinarias' (1968), según cuentos de Edgar Allan Poe.

Buena presencia

Peter Fonda nunca fue un gran actor, pero si logró ser una buena presencia. Es evidente que la mítica alrededor de 'Easy Rider' le benefició y a la vez vampirizó. Para muchos era, simplemente, el Capitán América, nombre que recibe su personaje en la película. ¿Quién no tenía en aquel tiempo un poster en casa con Fonda a lomos de su Harley Davidson, ataviado con cazadora de cuero y el casco de motorista con la bandera estadounidense? Consciente de sus limitaciones, nunca se enroló en grandes producciones y prefirió desarrollar su carrera al margen del sistema que aún representaba Hollywood.

Probó la dirección en algunos títulos estimables como el western 'Hombre sin fronteras' (1971). Ligado aún a las productora de Corman, protagonizó uno de los primeros filmes de Jonathan Demme, 'Luchando por mis derechos' (1976), en el que encarnó a un Robin Hood de los tiempos modernos que lucha contra los promotores inmobiliarios sin escrúpulos en una zona rural.

Imagen hippy

La imagen hippy de 'Easy Rider' le perseguiría. En 'Encuentro en Marrakech' (1973), del veterano Robert Wise, dio vida a un desertor de la guerra de Vietnam que se enamora en la ciudad marroquí de una modelo neoyorquina. En 'La indecente Mary y Larry el loco' (1974) fue un piloto de carreras que no duda en cometer delitos para financiar su coche y seguir viviendo al libre albedrio. En 'Carrera con el diablo' (1975), coprotagonizada con su amigo Warren Oates, otro actor fronterizo, se enfrentó con una secta satánica. En 'Outlaw blues' (1977) fue un músico exconvicto que persigue a una estrella country por haberle robado una canción.

En los 80 apareció en producciones alemanas, japonesas, italianas y canadienses. De vez en cuando podía vérsele, en papeles secundarios, en pequeñas obras de culto, caso del posmoderno relato de vampiros 'Nadja' (1995), de Michael Almereyda, o el 'thriller' abstracto 'El halcón inglés' (1999), de Steven Soderberg. O lo rescataba John Carpenter para un cometido en '2013: Rescate en L.A.' (1996).

No paró de trabajar, en películas y telefilmes, hasta principios del 2019 (su filmografía asciende a más de 100 títulos), pero ninguno de estos trabajos hará olvidar su viaje en moto por la América profunda junto a Dennis Hopper, con quien también colaboró en 'The last movie' (1971), delirante filmación del rodaje de una película imaginaria en la selva peruana. Pese a todo, en 1996 Fonda y Hooper se enzarzaron en un litigio por los derechos de 'Easy Rider'.