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PRIMAVERA SOUND

Guided By Voices, la máquina de hacer canciones

El quinteto liderado por el prolífico Robert Pollard saldó su deuda con el festival en un concierto generoso en repertorio y entrañable en ejecución

Rafael Tapounet

Robert Pollard, en el concierto de Guided by Voices en el Primavera Sound

Robert Pollard, en el concierto de Guided by Voices en el Primavera Sound / PRIMAVERA SOUND / CHRISTIAN BERTRAND

"Antes, todo esto era indie", dice una de las banderolas promocionales del Primavera Sound. Eso era antes. Hoy el Parc del Fòrum es una exuberante jungla de géneros en la que no parece haber manera de orientarse. Tal vez la gracia resida justamente en esa sensación de extrañamiento permanente, en ese no saber si a la vuelta de la esquina te espera un paisaje deslumbrante o una emboscada del Viet Cong. Pero después de patrullar (no una, sino varias veces) los 1.243 pasos que separan el escenario Seat del escenario Adidas Originals (por no hablar de la remota isla del Primavera Bits, que para este cronista sigue siendo 'terra incognita') y de ser asaltado por todo tipo de estímulos musicales, mayormente de especies exóticas, a uno, que ya va teniendo una edad, le apetece volver a un lugar conocido, pillar una cerveza bien fresquita (a cinco euros; debe de ser para que los ingleses se sientan como en casa) y recordar los días en que, efectivamente, todo esto era indie.

Y nada mejor para eso que la actuación de Guided By Voices, el orgullo de Dayton, Ohio; toda una leyenda del power pop de baja fidelidad cuya única visita anterior a España en más de 35 años de trayectoria se remonta a 1997, cuando el quinteto comandado por Robert Pollard actuó en el festival Serie B de Pradejón (La Rioja). Era una deuda pendiente, una presencia esquiva que el Primavera llevaba más de una década persiguiendo y que por fin se materializó en la noche del jueves con un concierto para ponerle un marco y colgarlo en el salón.

106 discos 

A Pollard las canciones se le caen literalmente de los bolsillos. Empieza a cantar una y cuando va por el segundo estribillo tropieza con otra, tan buena o incluso mejor que la anterior, y cambia de tercio. Así lleva unas 2.500, repartidas en 106 discos (el 107 está en camino, tal como se encargó él mismo de subrayar). Una barbaridad. En el Parc del Fòrum cayeron una treintena en 75 minutos de bolo. Sonaron, y sonaron bien, los clásicos más rotundos del inabarcable repertorio de la banda, con 'Your name is wild', 'Cut-out witch', 'Gold star for robot boy', Motor away', 'A salty salute', Tractor rape chain', 'I am a scientist', 'The official ironmen rally song', 'Game of pricks' y 'Glad girls' en el 'top ten' de las reacciones jubilosas por parte del público.

Y todo ello aderezado con la peculiar puesta en escena de un 'frontman' tan improbable como este profesor de primaria de 61 años. "Tengo mejores movimientos que Mick Jagger", suele afirmar Pollard en las entrevistas. En el Primavera practicó un poco de 'air guitar', hizo girar el micrófono a la manera de Roger Daltrey y adoptó la postura del flamenco sosteniéndose sobre una sola pierna, como si se estuviera sometiendo a una prueba de alcoholemia. Prueba que, por otra parte, no habría pasado por culpa de la nevera de pícnic generosamente surtida de bebidas espirituosas que le acompañó durante toda la actuación. Un jefe. Que vuelva pronto.