Ir a contenido

nuevo talento de la música urbana

Morad, la voz de la calle

Este joven de L'Hospitalet se ha convertido en una de las figuras emergentes del rap a base del relato callejero más auténtico

A través de sus canciones, plagadas de vivencias, representa el sentir de la juventud de su barrio, La Florida

Ignasi Fortuny

Morad, en el parque de las Planes, en el barrio de La Florida de L’Hospitalet de Llobregat

Morad, en el parque de las Planes, en el barrio de La Florida de L’Hospitalet de Llobregat / MAITE CRUZ

Morad no es un chico único, pues como él, aunque invisibilizados, hay muchos. Pero tampoco es uno más en su barrio, La Florida de L'Hospitalet de Llobregat, porque en apenas medio año se ha convertido en la voz de una multitud. Morad, de 20 años y ascendencia marroquí, se ha erigido, en tan solo unos meses de producción musical, en una de las figuras emergentes más prometedoras de ese cajón de sastre llamado 'de lo urbano'. Un auge inesperado, casi involuntario -"nunca he soñado con ser Daddy Yankee y llenar estadios"-, propiciado por el boca-oreja actual, que expandió sus canciones por Whatsapp: "Todo el mundo tenía las canciones sin que hubieran salido".

El éxito lo ha logrado a base de un ritmo que bebe del rap francés ligado a la inmigración, mucha singularidad y el relato callejero más auténtico. "He querido hacer lo que yo escucho", explica sobre su sonido. "De España escucho poco", precisa. Y sobre sus letras: "Hemos querido mandar un mensaje, no de que somos callejeros, sino de que esto no es bueno, que hay gente que ha perdido cosas, que ha acabado mal, y que hay gente que se arrepiente". "Y uno de ellos soy yo", admite Morad. "Cuidadito no vayas a entrar; a un mundo donde puedes ver; lo que nunca podrías imaginar", advierte en 'Un cuento'. 

"El mensaje es que esto no es bueno, que hay gente que ha perdido cosas, que ha acabado mal, y que hay gente que se arrepiente. Y uno de ellos soy yo"

Morad

Rapero

"La gente ha recibido mi música como algo que le apoya en su día a día. No la escuchan para hacer algo, sino para aprender de algo. Y eso me ha gustado", apostilla. El corto plazo de tiempo desde que se tuvo noticias de él hasta ahora ha supuesto un aplaudido 'boom' musical. "Sí, pero seguimos con los pies aquí. El 'boom' no te soluciona la vida, te ayuda si sigues trabajando con el mismo nivel o más". 

En este tiempo, ha relatado parte de sus vivencias en un puñado de 'singles' y un primer álbum (al que el productor Steve Lean le ha pasado el pincel) titulado 'M.D.L.R.' ('Mec de la rue', chico de la calle en francés), siglas que ya se han convertido en enseña de una comunidad. "Ha formado una familia. Es el chico de la calle, con sus hábitos, pero que trabaja, que estudia... No es algo malo", expone, en un mensaje contra los clichés. El álbum, dice, es una parte de él, "un adelanto de lo que uno tiene". "Ahora, como no han de pasar más cosas, vamos guardando, guardando...", añade. Parte de él significa también su paso por el centro de justicia juvenil, donde se conectaba con lo que pasaba fuera gracias a este diario. "Las primeras páginas, de política y eso, no. De 'Barcelona' para adelante. Era la manera de saber lo que pasaba". Su presencia en esta página es por tanto un mensaje de esperanza para los que siguen ahí.

"En mi cabeza la música me ha ayudado bastante, a estar más tranquilo"

Morad

Rapero

"Cuando estaba metido en problemas, uno no se daba cuenta, pero ahora que está fuera y haciendo otras cosas, se sienta con sus amigos y sabe diferenciar las cosas. Sé sentarme, mirar y decir: 'eso está mal, eso está bien'. En mi cabeza la música me ha ayudado bastante, a estar más tranquilo", cuenta.

Morad, en unas escaleras del parque de las Planes, L'Hospitalet / Maite cruz

El colectivo del barrio

En las letras de Morad también emana la crítica policial. "Sí, pero hay buena crítica policial. Está el que insulta a la policía por insultarla, por hacerse el chulo, y estamos nosotros, que no insultamos, estamos dando un mensaje de que no estamos bien con ellos, que la cosa va mal aquí. Solo digo que no tenemos trato por el maltrato con el que nos tratan. No es racismo, es otro nivel", defiende.

Se habrán dado cuenta, Morad habla a menudo en plural. Es por toda la gente a la que arrastra, o que él es tan solo la punta de la lanza. "Los de mi alrededor saben que yo soy quien mando el mensaje y me guían a que lo haga bien. Porque soy el Morad, pero también sus amigos. Y no quiero dejarles mal, nunca. Ellos han dado su cara por mí". Lo dice por los tres exitosos videoclips grabados en los bloques de La Florida, el barrio con más densidad de Europa, perfectos para ilustrar las canciones, su origen y reflejar el colectivo al que van dirigidaos. "Agradezco las millones de reproducciones en Youtube, eso es mucho para un chaval que antes ni miraban en la calle. Ahora a mis amigos les piden fotos. Para mí eso quiere decir que también a ellos les ha ido bien", dice con orgullo. 

Durante la conversación con este diario, algunos de sus colegas se sientan en unas escaleras del parque de las Planes de L'Hospitalet. Están de celebración. "¡Qué voy a ser yo un referente! Ellos son mejores que yo. Yo soy cantante, sí, pero tengo amigos que en Ramadán hacen 10 horas de trabajo... Eso es un referente para mí". 

Morad, en unas escaleras del parque de las Planes, L'Hospitalet / maite cruz

Morad domina la situación y va sobrado de decisión, ilusión y hambre cuando habla del futuro. Vislumbra ya su primera vez ante el público, el 7 de junio en Razzmattaz, donde estará acompañado por su gente. También encima del escenario, donde le precederán otros tres cantantes de La Florida, Beni Jr (el amigo al que, junto al productor Vato, le debe estar aquí), Maro Jensen King. Un día especial para su barrio. "Que digan: 'ese día no había ni el tato en La Florida. Todo el mundo se ha ido a ver cantar a los niños del barrio'".