24 sep 2020

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ENTREVISTA

David Carabén: "No me avergüenzo de ninguna canción de Mishima"

El quinteto barcelonés publica su primer disco en directo, 'Ara i aquí', y abre en el Strenes, de Girona, una gira de 20º aniversario que le llevará al Liceu en octubre

Jordi Bianciotto

Mishima, con David Carabén en primer plano.

Mishima, con David Carabén en primer plano.

Mishima ha cumplido 20 años percatándose de que en su discografía no había ningún registro en directo, ausencia que corrige con ‘Ara i aquí. El directe de Mishima’. El aniversario impulsa una gira en la que revisará repertorio de todas sus etapas: comienza este viernes en el festival Strenes, de Girona (escenario de las escaleras de la Catedral, 21.00 horas) y llevará a la banda por primera vez al Liceu (23 de octubre, Suite Festival). Hablamos con su cantante y compositor, David Carabén.

¿Habían evitado los discos en directo porque son unos perfeccionistas del estudio?

Era más bien por modestia: no considerábamos que lo hiciésemos tan bien en directo, porque ahí estás más pendiente de transmitir al público que de ser preciso. Yo veo conciertos en YouTube de otras épocas que muchas veces no afinaba. Y una manera de celebrar los 20 años era documentar lo que hemos conseguido con el público. Esa especie de sala de fiestas que son los conciertos, como un punto de encuentro y un acto de comunicación.

En ‘Ara i aquí’ realzan la presencia del público, el canto popular y las ovaciones.

Ya decía John Ford que la reacción de quien escucha es importante, es su manera de leer la emoción y la refuerza. El público es un instrumento más y pone en valor, o lo resta, según qué momentos de las canciones. A veces hasta cantan los arreglos instrumentales de Marc (Lloret): "La, la, la, la, la, laaa..."

"Los discos en directo me parecían productos de la era del vinilo"

¿Es un fan de los discos en directo de la historia del rock?

No especialmente, aunque tuve los de Queen, Supertramp, Leonard Cohen... Pero he tenido más bien la sensación de que eran productos de la era del vinilo.

¿Ve la historia de Mishima como una línea recta o con altibajos?

La veo como línea recta porque Mishima es mi vida y yo soy el único, junto con Marc, que ha estado allí desde el principio. Pero en realidad no ha sido recta, porque hubo momentos en que no estábamos tan seguros de que esto duraría, aunque creo que siempre hemos tenido una convicción. Pero la música es el terreno de la precariedad. Todo cambia: el formato, la industria, los gobiernos... Tienes que acostumbrarte al cambio.

No parece que tuviera una vocación musical desde siempre: hizo estudios de Derecho, de Ciencias Políticas, trabajó en televisión...

No soy músico de formación, aunque hice clases de piano de pequeño, pero esta vocación fue llegando poco a poco. La música era un 'hobbie', pero me la tomaba como una profesión. En Mishima siempre nos la hemos tomado como una parte central de nuestras vidas, pero siendo realistas.

Hay un peso del cine en su perfil: trabajó con Manuel Huerga en BTV y entrevistó a realizadores como Wim Wenders. Las canciones de Mishima tienen algo de pequeñas películas.

Entrevisté a Wenders y a Woody Allen, a Philippe Garrel..., y a escritores como Houellebecq, Vargas Llosa, Martin Amis... En los 90 me empapé de cultura con vocación periodística, documentándome mucho. Y sí, puede ser: las canciones están llenas de estrategias narrativas, incluso las que no son relatos.

"Tenía la vaga esperanza de ser cineasta, pero me di cuenta de que por mi psicología no lo habría aguantado"

¿Quiso ser cineasta?

Sí, escribí guiones, cortos y largos. Tenía una vaga esperanza de llegar a conseguirlo, pero me di cuenta de que cuesta mucho y de que entre que tienes una idea y se acaba realizando pasa mucho tiempo y tienes que pedir mucho dinero. Por mi psicología no lo habría aguantado. Tiré por la música: el proceso es más rápido y más agradecido.

Mishima es hijo del imaginario musical anglosajón, aunque hay un toque francés.

Porque yo comencé a ir con músicos en Grenoble, donde hice un Erasmus, y así descubrí a gente como Miossec o Autor de Lucie. A The Divine Comedy los vi por primera vez en Lyón, yendo solo en autostop.

Muchos grupos pop han apostado en estos años por el catalán tomando como ejemplo su trabajo o el de Antònia Font. Pero cuando Mishima grabó ‘Trucar a casa. Recollir les fotos. Pagar la multa’ (2005), el tercer disco, primero enteramente en catalán, no había referentes directos.

Antes que nosotros había algún grupo ya, pero creo que era una cuestión de tiempo que las bandas comenzaran a dejar atrás el inglés y cantaran en catalán, o en castellano. La música que escuchábamos en ese momento en algunos bares de Barcelona era esta y era lógico que surgieran propuestas en una lengua autóctona que lo reflejaran.

¿El momento pletórico de Mishima está en torno a ‘Ordre i aventura’ (2010)?

Momentos chulos hay muchos, pero ahí sí que coinciden bastantes cosas: es nuestra primera gira estructurada, se incorporan Alfons (Serra) y Xavi (Caparrós) y comenzamos a recoger los frutos de los discos anteriores. Ahí llenamos Apolo por primera vez.

En su nueva gira recuperan canciones antiguas. ¿Hay alguna que ya no se ve capaz de cantar?

No, creo que ya entonces componía intentando no ser tan concreto. No me da vergüenza nada de lo que he hecho. Quizá en alguna canción soy bastante expansivo, o me rebelo demasiado, pero vamos, puedo cantarlo todo. En esta gira tocaremos incluso cinco o seis canciones de los primeros discos.

"Cuando el público entiende tus canciones, estas impactan de una manera completamente diferente"

¿De los discos en inglés? ¿No las ven como canciones de una vida anterior, casi como de otra banda?

Pueden parecerlo por el inglés, quizá, pero cuando las he cantado dos o tres veces ya no les veo una gran diferencia. Habíamos tocado alguna a veces, como ‘My whole life crying’, pero no tantas como haremos ahora.

Así, aunque estemos hablando de música pop, la comunicación con el público, ¿está condicionada por la lengua?

Totalmente. Cuando entienden las canciones impactas de una manera completamente diferente.

¿Es injusto para esas canciones en inglés?

No lo creo, es lo que pasa y no puedes pedirle a la gente que haga el trabajo que tú deberías haber hecho. Al principio yo utilizaba el inglés más bien como un juego. Las letras no tenían la ambición que luego asumí al comenzar a escribir en catalán. Pasé a esforzarme más. Creo que cuando me di cuenta de que tenía una vocación de compositor fue cuando asumí el catalán.

Mishima es una banda, pero David Carabén es a la vez una figura con un perfil mediático propio. ¿Le incomoda que le hagan preguntas sobre cualquier tema no musical?

Es la gente la que te convierte en personaje, y al final lo que te ofrecen es explotarlo un poco y acabar haciendo espectáculo. No me siento incómodo, pero es algo que no entraba en los planes.

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