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OBITUARIO

Muere a los 83 años Bibi Andersson, gran musa de Bergman

Fallece la actriz sueca que tuvo apariciones decisivas en 'Fresas salvajes', 'Persona', 'Secretos de un matrimonio' y otros títulos del director

Quim Casas

La actriz sueca Bibi Anderssen

La actriz sueca Bibi Anderssen / STELLAN HERNER

No hay imagen más decisiva para el cine moderno, o para el cine de la modernidad, que la de un filme de Ingmar Bergman, 'Persona', rodado en 1966, en la que dos mitades de dos rostros femeninos conforman una sola cara. Una de las dos mitades pertenece a Liv Ullman, que debutaba a las órdenes de quien se convertiría en su pareja sentimental durante años. La otra mitad es de Bibi Andersson, que ya había intervenido en varias películas de Bergman –'Sonrisas de una noche de verano', 'El séptimo sello', 'Fresas salvajes', 'En el umbral de la vida', 'El rostro' y 'El ojo del diablo'– y con quien entonces el director mantenía también una relación amorosa.

Bergman tuvo la idea de aquel memorable plano cuando vio a Andersson y Ullman charlando juntas en una pausa del rodaje y advirtió lo mucho que se parecían. De inmediato le vino a la mente la transformación asimétrica de sus dos rostros en uno solo. El cine bergmaniano no sería lo mismo sin Ullman y Andersson. Y ese plano marcaría un antes y un después en su obra y en el cine moderno, siendo fuente de inspiración u homenaje en diversas películas, la última de ellas 'Julieta', de Almodóvar.

Bibi Andersson y Liv Ullman, en 'Persona', de Bergman.

Nacida en Estocolmo en 1935, y fallecida este domingo a los 83 años, Bibi Andersson gozó igualmente de una imagen muy moderna, libre y nada frívola, en sintonía con otras intérpretes europeas de su generación (Anna Karina, Jean Seberg, Jeanne Moreau, Monica Vitti, Julie Christie o Harriet Andersson, otra actriz de la troupe de Bergman con quien no tenía ninguna relación familiar pese al mismo apellido). Es imposible entender la modernidad cinematográfica sin el trabajo de estas actrices, algunas de ellas convertidas en lo que tradicionalmente se ha denominado musa de un director. Fueron más que eso. Cambiaron con su estilo interpretativo y su particular fotogenia los límites del clasicismo cinematográfico.

Premio en Cannes

Andersson realizó, como Bergman, una carrera alternativa en cine y teatro. Estudió en el Real Teatro Dramático de Estocolmo y hasta 1959 intervino en varias obras a las órdenes de Bergman en el Teatro de Malmö. Después de 'Persona' continuó muy vinculada al director interviniendo en 'Pasión', 'La carcoma' y 'Secretos de un matrimonio'; en esta última, estrenada en formato largometraje y exhibida en televisión como miniserie, encarnó a la amiga íntima de la pareja en la devastadora secuencia inicial de la cena en la que termina humillada por su esposo. En 1958 ganó el premio a la mejor actriz en el festival de Cannes por 'En el umbral de la vida', galardón compartido con sus compañeras de reparto en el filme, y en 1962 repitió en el certamen de Berlín por 'Älskarinnan', de Vilgot Sjöman.

Trabajó con otros cineastas suecos, rodó en Francia e Italia y probó aventuras estadounidenses bien diversas como el wéstern 'Duelo en Diablo', de Ralph Nelson; 'La carta del Kremlin', curioso filme de espionaje dirigido por John Huston; 'Quinteto', un drama abstracto de Robert Altman; 'Un cebo llamado Elisabeth', 'thriller' de James Toback; 'El enemigo del pueblo', de George Schaefer, en la que formó pareja con Steve McQueen, e incluso el cine de catástrofes con 'Aeropuerto 79'. En España protagonizó 'Una estación de paso', de Gracia Querejeta, y 'La escarcha', de Ferran Audí. Uno de sus últimos papeles importantes se registró en la famoso y oscarizado drama gastronómico 'El festín de Babette', de Gabriel Axel, realizado en 1987.