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CRÓNICA DE DANZA

Picasso baila su amor por las mujeres

Tanto por la idea, como por su ejecución y la producción, 'La bailarina de Picasso', del Ballet de Cataluny, se merece un largo recorrido.

Valèria Gaillard

Un momento de la representación de La bailarina de Picasso

Un momento de la representación de La bailarina de Picasso / JOSEP GUINDO

Nuevo registro del Ballet de Catalunya, que estrenó el fin de semana una obra neoclásica del coreógrafo australiano Remi Wörtmeieren el Centre Cultural Terrassa, donde tiene su sede. 'La bailarina de Picasso' se basa en la correspondencia entre el artista y su primera esposa, la bailarina ruso ucraniana  Olga Jojlova, y rinde un homenaje a esta mujer que sufrió el abandono cuando Picasso empezó su relación con su modelo Marie-Thérèse Walter.

Un triángulo amoroso, pues, que da pie a encuentros y desencuentros pasionales en el marco del París bohemio de principios de siglo XX. Así, sobre el escenario aparecen personalidades con las que se relacionó el pintor, como Coco ChanelSergei Diaguilev o Jean Cocteau. 'La bailarina de Picasso', que cuenta también con la escenografía y el vestuario –precioso en la combinación de colores– del propio Wörtmeimer, logra recrear el mundo picassiano. Por ejemplo, incluye una escena de un circo ambulante, conArlequín, Colombine, Pierrot, el Strong Man y una acróbata.

'El pájaro de fuego', 'La consagración de la primavera', 'Petrouchka'… Wörtmeier ha sabido usar con ingenio la música de Stravinski –con el que precisamente Picasso también trabajó en los Ballets Rusos–  para vestir esta historia que contiene algunas escenas de gran belleza, por ejemplo cuando Olga y Picasso se casan y ella avanza arrastrando una cola de tul, o bien, justo al inicio, cuando Olga baila y su sombra se proyecta en un gran lienzo, una imagen que se recupera al final para cerrar un ciclo que la lleva hasta la locura. Uno de los pasajes más vibrantes de este ballet creado por el también bailarín principal del Het National Ballet es el enfrentamiento entre Olga y Marie-Thérèse, y el posterior rechazo de Picasso, interpretado por Lorenzo Misuri, que despliega su fuerza masculina en una coreografía de aires flamencos y que se inspira en gestos del 'Prélude à l'après-midi d'un faune', de Nijinski.

Un paso más allá de la compañía

En este sentido, resulta curioso ver a Picasso –él, que se dejó cautivar por el arte del movimiento–,convertido en un bailarín más, danzando su amor por las mujeres. En el papel de Olga, Rebecca Storani demostró que no solo tiene una técnica excelente, sino que también sabe dar volumen al interpretar un papel. La bailarina italiana Sofía Pagani–el último fichaje de la compañía- interpretó una seductora Marie-Thérèse. No solo los solistas estuvieron impecables, sino que, en general, la compañía da un paso más allá con este ballet narrativo, mostrando una textura y calidad nuevas. La pieza avanzó entre los aplausos de un público entusiasmado, y cabe esperar que su vida no se termine con esta única función. Tanto por la idea, como por su ejecución y la producción, 'La bailarina de Picasso' se merece un largo recorrido.