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'Flashdance', un espectacular musical que explota la nostalgia de los 80

Este montaje combina los cinco temas más populares del filme con otros nuevos menos atractivos

Destaca por sus enérgicas coreografías, la versatilidad de los bailarines y el ritmo contagioso de los músicos

Eduardo de Vicente

El espectáculo reúne a una veintena de bailarines y actores.

El espectáculo reúne a una veintena de bailarines y actores. / MAITE CRUZ

Los 80 vuelven a estar de moda. El cine hace remakes de algunas de sus películas más populares como Cazafantasmas, Robocop o Poltergeist. Algunos filmes (Verano del 84) y series (Stranger things) también parecen querer rememorar aquella época y a los teatros llegan versiones de Grease o Dirty dancing. Fruto de esta tendencia que no tiene pinta de evaporarse llega ahora otra adaptación a los escenarios de otra de aquellas recordadas cintas, Flashdance, al Tívoli.

Para empezar hay que advertir que se trata de un musical híbrido que, por un lado recupera algunas de las canciones más populares del filme, pero también incorpora muchos temas nuevos en la más pura tradición del género y bastante alejados de esa década. La escenografía consta de seis pantallas sobre las que proyecta el entorno en el que se mueven los personajes en cada escena. Están presididas por unas escaleras que se van cambiando continuamente para adaptarse a cada lugar que muestran. En lo alto, la orquesta, espléndida por cierto, y destaca también el diseño de sonido que en algunos momentos parece envolver a todo el teatro.

Coreografías contagiosas y bailarines versátiles

La historia, quien más quien menos la recuerda. Se centra en Alex, una joven soldadora que trabaja en una fundición pero sueña con ser bailarina. Trabaja en un club nocturno pero lo que desea realmente es ingresar en una prestigiosa academia. Su relación con su nuevo jefe, que pretende conquistarla, y con sus amigas marcan el devenir de la trama.

La protagonista es una soldadora que sueña con bailar. / MAITE CRUZ

El telón muestra el título en letras brillante mientras el público se acomoda y se nota que viene entregado de casa. El número inicial es de lo mejorcito, con ocho bailarines ejecutando todo tipo de bailes urbanos de la época incluyendo street dance y breakdance. El cuerpo de baile y las coreografías (creadas por Vicky Gómez, O.T.) son espectaculares transmiten energía y contagian al público con su ritmo. Y muestran versatilidad ya que ponen en práctica diferentes estilos. La protagonista aparece en bicicleta y el vestuario que utiliza es similar al que empleaba en el filme.

El número de 'I love rock'n'roll' es uno de los más aplaudidos. / MAITE CRUZ

Las canciones más esperadas

Las canciones de la película están estratégicamente repartidas y son, de largo, los momentos más esperados, casi todas ellas en inglés mientras que el resto están traducidas al castellano. Las tres amigas de Alex (una rubia, una pelirroja y una morena) las interpretan como si fueran un coro griego. Maniac es el tema más marchoso para lucimiento de la protagonista y los bailarines y I love rock’n’roll es otro de los números más aplaudidos. No tiene mucho que ver con la trama, está incluida un poco con calzador, pero entusiasma al público que vuelve a encontrarse con un tema reconocible.

La primera parte acaba con la esperada escena de la ducha. 

La primera parte (unos 90 minutos) se hace un poco larga con diálogos que resultan muy elementales y falta una pizca de humor. De hecho, el original ha cosechado éxitos por el mundo, pero también algún que otro fracaso, lo que obligó a alterar su estructura. Antes del intermedio, este acto se cierra con el baile de las chicas y la esperada escena de la ducha, tan fugaz que si pestañeas te la pierdes. Al menos hemos acabado en alto.

Imitando a la actriz original

La segunda mitad, resulta mucho más dramática y concentrada (unos 45 minutos) y en ella suenan Manhunt (otra canción de la película, pero es la que nadie recuerda), la Gloria de Umberto Tozzi pasada por el filtro de Laura Branigan y, por supuesto, la escena final es el popular What a feeling en el que la protagonista mimetiza los movimientos de la actriz original Jennifer Beals. Una copia casi perfecta.

Al final todos los actores recopilan los temas principales. / ANDREU DALMAU / EFE

Por si alguien aún no ha quedado satisfecho, como en otros musicales (Mamma Mia, por ejemplo), todo el equipo salta al escenario al final para hacer un medley de los temas (solo suenan los de la película original denotando la escasa confianza que tienen en los nuevos, que no llegan a enganchar igual). Apoteosis final, público puesto en pie y aplausos por todos los rincones. Y es que la entrega del reparto es encomiable, el atractivo de sus temas (los famosos) es evidente aunque más de uno sale con la sensación de que, por el camino, ha habido algunos momentos aburridos. Y es que, también, seamos sinceros, por mucho que nos pueda la nostalgia, la película original tampoco era nada del otro jueves y, como en el filme de Adrian Lyne, cuando nos lo pasamos mejor es cuando se ponen a bailar.


   

   


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'Flashdance'

Lugar: Teatre Tívoli (Casp, 8).

Horarios: miércoles y jueves (20.30 h.), viernes y sábado (18 y 21.30 h.) y domingo (18.30 horas).

Precio: de 24 a 58 euros.

Más información: www.grupbalana.com