25 oct 2020

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CRÓNICA

Sau30, una vieja emoción en el Liceu

Los exmiembros de la banda, capitaneados por Pep Sala, conmemoraron el 30º aniversario de su formación con un detallista repaso a sus clásicos y un recordatorio del desaparecido Carles Sabater

Jordi Bianciotto

Pep Sala y su banda, durante el concierto Sau30.

Pep Sala y su banda, durante el concierto Sau30. / MARTA VILARDELL

No fue solo ‘Boig per tu’, fueron la mayoría de las canciones del repertorio las que el público recorrió sílaba a sílaba, cantándolas para sus adentros o a pleno pulmón. Hubo un tiempo, años 90, en que la música en catalán, más allá de si era más o menos ‘cool’, sofisticada o innovadora, fabricó himnos que llegaron a un público de amplio perfil, Sau fue un rotundo exponente de ello, como quedó claro este viernes en el Liceu (Mil·lenni Festival).

La banda que ocupó el escenario no se llama Sau porque ya no está ahí Carles Sabater, fallecido hace 20 años, pero, salvando esa ausencia determinante, se le acercó mucho: Sau30 contiene a siete integrantes de diferentes etapas de Sau e incluso al mismo equipo técnico. Y el repertorio clásico, que partió de la época más tardía (la autobiográfica ‘Res semblant a res’) y tendió a partir de ahí a viajar hacia atrás.

Aquel fan de cinco años

Ahí estaba ese rock alimentado de fuentes americanas de los 70, salpicado por estribillos pop. Las guitarras, cuatro, en el centro, y las armonías vocales con ecos de los Eagles. Liderazgo escénico compartido entre Pep Sala, portador de la memoria histórica, y la cara nueva, Jonathan Argüelles, cantante solista de voz gustosa y actitud elegante, consciente de hasta dónde podía llegar su papel y permitiéndose bromas sobre su juventud y sobre la primera vez que vio actuar a Sau, cuando tenía cinco años.

La primera parte, partiendo del ‘setlist’ del concierto del Palau d’Esports en 1996, incluyó exponentes ligeros de su primerísima época (‘Magic whisky’) e insinuaciones country-rock (‘L’onze de setembre’, que, como en los viejos tiempos, cantó Sala) y un primer recordatorio de Carles Sabater en ‘Ningú ens mourà d’aquí’. La segunda, inspirada por otra noche importante, la de 1992 en la Monumental, la abrieron con todo un ‘hit’ como fue ‘Tu encens el meu foc’ y acabó integrando los pesos pesados del repertorio.

Quizá nunca habían sonado tan frondosos, con esa formación en la que conviven dos altos guitarristas que formaron parte de la ‘troupe’ de Sau en épocas distintas: Jordi Mena (1991-97, músico asociado en el pasado a Jarabe de Palo y actualmente a Bunbury) y Josep Lluís Pérez (1997-99, pionero de la saga que va de Los Rápidos a El Último de la Fila), complementándose en texturas e pinceladas solistas.

Con todo ese bagaje musical a cuestas, y el aura emotiva de los éxitos, agrandada por el paso del  tiempo, el Liceu se puso en pie a lomos de ‘Me’n torno a Sau’, ‘Si un dia he de tornar’ y ‘És inútil continuar’. Camino de un ‘Boig per tu’ en el que Argüelles se retiró y dejó que la voz de Carles Sabater se apoderara una vez más de la canción, con una rosa roja colocada en el pie de micro en su memoria. Detalle bien resuelto, con estilo y respeto, atalaya de una noche con los hitos de una era.