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CRÓNICA

'Yo fui a EGB', aquellos frívolos años 80

La gira derivada del fenómeno editorial hizo revivir viejos hitos pop en el Palau Sant Jordi de la mano de Ana Torroja, OBK, La Unión, Pino D'Angio, Katrina & The Waves y Olé Olé

Jordi Bianciotto

Ana Torroja en el concierto de la gira Yo fui a EGB. 

Ana Torroja en el concierto de la gira Yo fui a EGB.  / RICARD CUGAT

Si bien los años 60 fueron los de la revuelta y los 70, los de la resaca, los 80 quedan retratados, tirando de brocha gorda, como el Xanadú de la frivolidad, con sus estribillos de juguete y sus sonidos electrónicos obsoletos. Un fenómeno viral y editorial, ‘Yo fui a EGB’ (cuatro libros), saca ahora punta a ese imaginario con una gira que este sábado atrajo a 10.500 personas al Palau Sant Jordi.

Sesión de tarde-noche maratoniana, casi cinco horas, en equilibrio entre la suave nostalgia y el ‘carpe diem’: “¡Nunca serás tan joven como ahora! ¡Cada momento cuenta!”, gritó con el énfasis de quien canta una bola de bingo Rafa Sánchez, de La Unión. Canciones servidas como "himnos nuestros", como presentó, abriendo el concierto, Vicky Larraz, recuperada vocalista de Olé Olé, su éxito ‘No controles’ (compuesto por Nacho Cano, gran beneficiado de este ‘tour’ SGAE mediante).

Éxitos, o no tanto

Un poco fuera de lugar, Katrina & The Waves recordaron que, allá por 1986, fueron durante 10 minutos un refrescante grupo de herencia new wave con simpatía latina. No tocaron la fronteriza ‘Que te quiero’, pero sí ‘Going down to Liverpool’ y ese tributo a la Motown llamado ‘Walking on sunshine’. Y “una de las mejores canciones de los 80”, anunció una aventurera Katrina Leskanich: ‘Echo beach’, de Martha and The Muffins. La menos conocida de la noche, eso seguro.

Dado que los 80 son, parece, un estado mental, Carlos Latre complementó las actuaciones con ‘flashes’ retrospectivos, invitándonos a canturrear la sintonía de ‘Dallas’ y descendiéndonos a los infiernos de Marco, ‘La abeja Maya’ y, forzando la cronología, hasta ‘Friends’. Sí, la EGB cubrió un período histórico amplio, unos 25 años. Pero los 80 mandaron, incluyendo coreografías de ‘Dirty dancing’ y ‘We will rock you’, y selecciones de los ‘djs’ José María Castells, Toni Peret y Quique Tejada.

Idea descongelada

Pino D’Angio se limitó a ventilar su ‘Ma quale idea’ en riguroso y hierático ‘playback’, encantado de conocerse, fumándose un pitillo y deleitándose con la célebre línea de bajo ‘funky’ acompañado de dos gráciles gogós. La Unión combinó su ‘jukebox’ en versión discotequera, a todo bombo electrónico (de ‘Maracaibo’ a ‘Lobo-hombre en París’) con los tontorrones eslóganes de Rafa Sánchez:  "¡Ama la vida, ama el amor!", "¡esta noche seremos eternos!". Y OBK, es decir, Jordi Sánchez, revivió con liturgia el synth-pop romántico de ‘Historias de amor’ (de 1991).

Una introducción pomposa precedió a Ana Torroja, consolándose por el reiterado ‘no’ de los hermanos Cano con un ‘grandes éxitos’ del trío, léase Mecano. ‘La fuerza del destino’, ‘Hoy no me puedo levantar’, ‘Mujer contra mujer’..., en versiones un poco ‘enrockecidas’, con una guitarra airada y muchas ganas de erigirse en reina de la noche, el símbolo último de unos años 80 hace ya tiempo vistos para sentencia.