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CRÓNICA

Un gran abrazo a Aute en el Fòrum

El autor de 'Al alba' inspiró un homenaje emotivo y de miras amplias en el que tomaron parte artistas como Paco Ibáñez, Estopa, Maria del Mar Bonet, Els Amics de les Arts y Quique González

Jordi Bianciotto

Estopa, en el homenaje a Aute.

Estopa, en el homenaje a Aute. / MAITE CRUZ

El eco de las canciones de Luis Eduardo Aute, de su poesía y su imaginario plástico, envolvió este sábado el Auditori del Fòrum en un concierto distinto, una noche en que el protagonista insufló fuerza motivadora a todos los implicados aun sin pisar el escenario. Un panorámico homenaje a su mundo y la vida que representa, destinado a “celebrar su música, su talento, su talante y su honestidad”, como apuntó al comienzo la presentadora, Pastora Vega.

El concierto ‘Ànims, Aute’, versión barcelonesa del realizado en diciembre en Madrid (y programado por los festivales Guitar BCN y Barnasants), ofreció una traslación muy elaborada y completa del imaginario del cantautor, con una consistente banda como base (incluyendo cuatro cómplices suyos: Cristina Narea, Cope Gutiérrez, Mario Carrión y el más longevo, el bajista Billy Villegas), una alta y diversa selección de voces invitadas, citas a las malévolas ‘poemigas’ con su voz grabada e imágenes pictóricas en la pantalla de vídeo. Fue Narea que abrió la sesión preguntándose a corazón abierto ‘¿Quién eres tú’? y “de qué lluvia de planetas has caído”.

Armonías y atrevimientos

Els Amics de les Arts revelaron que las canciones de Aute fueron algunas de las primeras que aprendieron a tocar, y fundieron sus voces, ahora tres, en las armonías melancólicas de ‘Las cuatro y diez’. Versión ortodoxa, en contraste con el atrevimiento de Marina Rossell y su deconstruida ‘De alguna manera’, sosteniendo su voz brillante en el contrabajo de Miquel Àngel Cordero.

El sano despendole llegó con Estopa y su ‘Una de dos’ con guitarras rockeras y un poco de teatro: David simulando apuñalar a Jose a propósito de la estrofa sobre “el rollo de los celos” de Caín y Abel. Más serenidad con Ángel Petisme (‘De tripas corazón’) y un Joan Isaac muy familiarizado con la estética y la ética de ‘Dos o tres segons de tendresa’. Quico Pi de la Serra, en versión ‘bluesman’ ‘punkie’, con un salvaje y bilingüe ‘Perros’ en el que se acompañó tan solo de sus pellizcos de guitarra eléctrica. Y una de las piezas más emotivas, ‘Sin tu latido’, celebrada por Suburbano con texturas acústicas y acordeón.

Sarcástica loa a Suiza

La nota más desternillante llegó con Sisa, con americana dorada y sombrero de copa, y su loco relato sobre los tiempos en que Aute y él, aseguró, se dedicaban al contrabando de mantas y toallas de Portugal y a la grifa que venía del sur. Prólogo para su valerosa versión ‘a cappella’ de ‘Ay Suiza, patria querida’, chotis en torno a la evasión de capitales que en 1977 formó parte del disco más sorprendente de Aute, ‘Forgesound’, aliaza con el humorista gráfico. Después de aquello el concierto no podía seguir como si nada e irrumpieron desde la platea los aparatosos Tambores de Calanda como subrayando un punto de inflexión.

Un momento de la actuación de Sisa / MAITE CRUZ

Recuperando las formas, Quique González se dirigió con sentimiento a ‘Jacques’ (Brel) con su guitarra acústica y Roger Mas brindó su refinamiento vocal a una magnética adaptación de ‘La belleza’. Rock’n’roll deslenguado con Javier Gurruchaga y ‘Anga suelto Satanás’, y un Depedro apartado de “los fastos y los oropeles” en su sentida ‘Me va la vida en ello’, dando paso a un sencillo pero hondo ‘Volver a verte’ a cargo de Andrés Suárez.

Maria del Mar Bonet tocó fibras sensibles con un original en catalán, ‘Somnis de la plaça Rovira’, en el que asoció los orígenes de Aute en Gràcia, donde vivió de pequeño, con los suyos propios, ya que de ahí procedía su madre, Mercè. “Me emociona pensarlo”, señaló antes de recorrer su iluminada melodía con el piano de Dani Espasa. Cerrando, el decano, Paco Ibáñez, trovador de trovadores, con un ‘Al alba’ compartido por el público en comunión mística, fundiendo dos temas centrales de la obra de Aute, el amor y la muerte, y precediendo a una foto final de familia que lanzó al cantautor los mejores deseos.