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NOMBRAMIENTO

Juan Carlos Martel, nuevo director del Teatre Lliure

El elegido para relevar al dimitido Lluís Pasqual es un hombre de la casa, ya que formó parte del equipo de asesoramiento artístico de su antecesor

José Carlos Sorribes

Joan Carlos Martel, nuevo director del Teatre Lliure. 

Joan Carlos Martel, nuevo director del Teatre Lliure.  / ALBERT BERTRAN

Ni es una mujer, ni muy joven (42 años) ni una cara nueva en el Teatre Lliure. El patronato de la institución escogió por mayoría absoluta, a propuesta de su junta de gobierno, a Juan Carlos Martel Bayod (Barcelona, 1976) como relevo de Lluís Pasqual. El elegido es un hombre de la casa porque formó parte, hasta hace poco más de un año, del equipo de asesoría artística de su antecesor. Además, cuenta en su currículo con unas cuantas ayudantías de dirección con el fundador del Lliure y su máximo responsable hasta el pasado verano cuando se abrió una profunda crisis en el Lliure. Martel firmó el manifiesto de apoyo a Pasqual, que dimitió en septiembre a raíz de la tormenta desatada después de que la actriz Andrea Ros le acusara en Facebook, cuando se anunció en junio su renovación, de maltrato laboral durante los ensayos de 'El rei Lear'.

No es Martel un desconocido, pero su designación provocó sorpresa, y también alguna voz crítica. Fundamentalmente porque desde esas redes sociales que, según lamentó Pasqual pueden «destruir cualquier reputación», se ha predicado con insistencia a favor del cambio regenerador que podía representar la figura de una mujer al frente de una institución cultural tan relevante. Según ha podido saber este diario, Martel fue, en la ronda final de deliberaciones, el elegido entre cuatro entrevistados que salieron de 11 candidaturas presentadas.

Otros candidatos

La comisión de valoración estuvo integrada por Ramon Gomis (presidente de la Fundació), Guillem-Jordi Graells (patrono), la actriz Marta Angelat, el director del Grec, Francesc Casadesús, la directora del Institut del Teatre, Magda Puyo, y la directora asistente del Théâtre de la Ville de Paris, Claire Verlet. De los otros tres entrevistados, dos ya habían mantenido a lo largo de su carrera vínculos con el Lliure: Carlota Subirós (en la época de la dirección de Àlex Rigola) y Pau Carrió (en la de Pasqual). Àlex Serrano fue el cuarto. Él representaba la línea más rupturista como corresponde al trabajo de su compañía, Agrupación Señor Serrano, que es avanzadilla en Catalunya en la exploración de lenguajes escénicos.

 
Según la comisión de valoración, el proyecto de Martel ha sido considerado «el más completo y adecuado» para la nueva etapa del Lliure, ya que propone una serie de medidas de organización interna y remodelación, acordes con el proceso de reforma iniciado por la fundación con la revisión de estatutos que siguió a la crisis del caso Pasqual. Además, su línea artística se define por «una voluntad integradora y de apertura», con la incorporación de nuevas generaciones de creadores, como corresponde a la nueva etapa que se abre en la institución. En breve conversación telefónica con este diario, Martel reconoció «la gran responsabilidad a la que se enfrenta» y ratificó su voluntad de trabajar por «un Lliure integrador y abierto».

Debut en el 2005

El nuevo director del Lliure es titulado superior en Arte Dramático del Institut del Teatre, pero también ha cursado estudios en Economía en  ESADE y la UB, algo que se revela insólito en el entorno teatral y que bien puede ayudarle en su gestión. Además de ser ayudante de director de Pasqual, también lo desempeñó la función con otros  nombres de peso como Calixto Bieito y Carme Portaceli. Es docente en una escuela del teatro nacional de la Toscana en Florencia y también ha hecho frecuentes incursiones en la reciente dramaturgia alemana.

Como director escénico, Martel debutó en la Sala Beckett (como tantos otros en el teatro catalán de los últimos tiempos) con 'Atemptats contra la seva vida', de Martin Crimp, en el 2005. Ha firmado una veintena larga de espectáculos y, esta misma temporada, ha dirigido a Eduard Farelo en el monólogo de 'Una Ilíada', estrenado en el Temporada Alta y con pase posterior en la Biblioteca. Y en la anterior logró en el Espai Lliure un merecido aplauso con 'Sis personatges-Homenatge a Tomás Giner', una obra alrededor del mundo de los sintecho con actores no profesionales, con seis víctimas de esa exclusión social, para un conmovedor montaje.

Menos de medio año

Si esta pieza, en colaboración con Arrels Fundació, forma parte de su tarjeta de presentación cabe esperar que esa idea de un Lliure integrador vaya más allá de una declaración de intenciones.

No será la programación de la próxima temporada, sobre la que lógicamente ya ha trabajado la directora artística en funciones Aurora Rosales, la que deba servir de evaluación de su línea de actuación. Con menos de medio año por delante para presentarla poco más podrá hacer que dejar algunas pistas de por dónde quiere que transite el Lliure de la segunda década del siglo XXI. Lo más urgente que se le presenta a Martel es intentar  cerrar las graves heridas abiertas este verano.