ENTREVISTA

El Barrio: "Lo importante es contar la verdad con el idioma del pueblo"

El cantante gaditano regresa al Palau Sant Jordi en una nueva tanda de conciertos de la gira 'Las costuras del alma'

El cantante gaditano El Barrio

El cantante gaditano El Barrio / DANNY CAMINAL

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Jordi Bianciotto

Llenó el Palau Sant Jordi en marzo, y vuelve este sábado a por otra ración. ¿Alejandro Sanz? ¿Alborán? ¿Estopa? No, hablamos de José Luis Figuereo, El Barrio, un cantante que, con dos décadas de trayectoria a sus espaldas y una docena de discos, mueve discretamente multitudes con su canción temperamental contagiada del flamenco y del rock andaluz. Hablamos con él por vía telefónica en vísperas de esta nueva presentación de ‘Las costuras del alma’.

Llena grandes locales saliendo poco en los medios.

Pues sí, soy muy tímido y no me sé expresar muy bien. Yo llegué a graduado escolar, saqué un suficiente, y no soy muy extenso hablando y esas cosas.

El talento y la fama a veces van por otros carriles.

Ya, yo he visto entrevistas con personas que fueron muy grandes, como Camarón o Paco de Lucía, y a la hora de hablar no se les entendía mucho.

Segundo Palau Sant Jordi de este año. ¿A qué atribuye su manera de conectar con un público amplio y de una forma tan persistente a lo largo de los años?

A la cosa más importante que puede tener un artista: a contar la verdad y a hacerlo con el idioma del pueblo, de andar por la calle. Y a tener el factor principal que hay en el arte: la transmisión. Si tú sabes cantar muy bien pero no transmites, será muy bonito... pero no.

"Crecí lo mismo con el flamenco ortodoxo de Manolo Caracol que con el rock sinfónico de Triana"

En lo suyo hay flamenco y rock andaluz, y se percibe a un cantautor y a un cantante romántico.

Sí, soy un nostálgico, un bohemio, un soñador, un romántico. Crecí lo mismo con el flamenco ortodoxo de Manolo Caracol que con el rock sinfónico de Triana. Y tengo mi sello andaluz, mi manera de transmitir. Eso es El Barrio.

En el concierto de marzo, hacia el final, dijo: “El Barrio no entra a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera... ¡Pero a la cuarta ya no te lo saca ni Dios!”. Porque sus canciones no son las más sencillas y directas del mundo.

Me cuesta mucho sacar una frase, le doy 20.000 vueltas a algo para que pase directamente al corazón sin tocar el pecho siquiera. Pero es una canción cantada con las palabras del pueblo, y si te sale un estribillo que viene suave a la boca y se alinean los astros, te sale un buen tema.

Sigue viviendo en Cádiz. ¿No le tienta Madrid y su concentración de industria discográfica y audiovisual?

Espero terminar mis días aquí en Cádiz, si no viene un tsunami. Yo soy de los que piensan que el producto es bueno allá donde nace, y que un árbol se hace árbol donde lo dejan crecer.

En su música hay un influjo del nuevo flamenco de los años 70 y 80, y ahora vivimos una nueva ola de innovaciones con El Niño de Elche o Rosalía. ¿Le llegan?

Aún no me he parado a escuchar los discos de estos artistas. Yo respeto todas las fusiones. Vengo de una mega-fusión con el rock, el pop, las baladas... Pero ahora estamos en la línea de buscar sonidos nuevos, y lo veo muy bien. Si entra bien al oído, y no desvirtúa mucho la matriz, ni se hace estridente... Hay que hacerlo con elegancia. Pero le confesaré algo: ¡mi alma, por dentro, es ‘heavy’!

Se nota: esas guitarras en canciones como ‘Lamía’.

Claro, lo que yo escucho, cuando voy por ahí, andando por la playa, es eso. Ahora hace un rato venía escuchando a Myrath , un grupo árabe ‘heavy’. Y como siempre he sido guitarrista, he escuchado mucho a Steve Vai, Joe Satriani, Yngwie Malmsteen... Y Brian May, de Queen: es increíble su calidad y su tesitura al improvisar.

Precisamente, en sus actuaciones hay margen para la improvisación. Los conciertos en grandes recintos suelen estar muy pautados, pero en los suyos siempre parece que cualquier cosa puede ocurrir.

Creo que en los veintitantos años que llevo no he hecho un concierto igual que otro. Voy improvisando, yendo por allá o por aquí, según veo cómo está el público.

En marzo presentó dos canciones inéditas, ‘Soy y no soy’ y ‘Neófita’. ¿Habrá más?

Tengo una sorpresa preparada para el Palau Sant Jordi, volviendo un poco a mís orígenes.

¿’Heavy’ o flamencos?

No, un poquito poperos.

"Soy una persona muy apolítica. Porque los políticos, o no cumplen, o se lo llevan. No sé ni qué es la ultraderecha"

¿Pensando ya en un próximo disco?

No, todavía queda lejos. No voy a decir ahora que mi próximo disco será de reggaeton, porque no me gusta y me parece que todo lo que viene de por ahí, de letras anda muy corto. Y si una canción va a ser buena porque te hace menear las caderas, será que la música está prostituida. Me gustan las canciones que hacen que la gente cante y salga del concierto llena de todo lo que ha escuchado. Lo mejor que puede tener una canción es que alguien que no te conoce piense: “cómo está hablando este de mí, aunque viva a cientos de kilómetros...”

Su imagen, con ese sombrero de ala recortada, es reconocible a la legua. ¿Se esconde detrás de él?

No, tanto como esconderme, no. Pero intento llevar el personaje cuando subo al escenario, y cuando no, trato de ser persona. Donde vivo es un lugar chiquito y están acostumbrados a verme desde niño, por lo que no llamo la atención. Paco de Lucía me dijo que la gente se empeña en llevarte a su mundo, y es verdad: la gente no me habla como a José Luis Figuereo, sino como a El Barrio, y hay veces que no tienes porqué contestar como el personaje.

En su música no hay mensajes políticos, pero después de lo del otro día en Andalucía, ¿cómo se ha quedado?

Mire, soy una persona muy apolítica. Porque los políticos, o no cumplen, o se lo llevan. Entonces, como sé que puedo votar a unos, y luego a otros, pero que acabará siendo lo mismo, pues acabo siendo apolítico porque no me gusta ninguna opción.

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Quizá tiene familiares o amigos que han votado a Vox.

No, porque ninguno de los que tengo cerca ha ido a votar. ¡Mi familia es igual que yo! Y yo no sé ni lo que es la ultraderecha. No me interesa. Me interesa mi mundo, mí música, con ella me siento completamente lleno.