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'DOODLE' DE GOOGLE

Bartolomé Esteban Murillo: La tragedia que le convirtió en el mejor pintor de niños

Artista de éxito, Murillo perdió a sus tres primeros hijos en la epidemia de peste que asoló Sevilla en 1649

El Periódico

Bartolomé Esteban Murillo, junto a su cuadro ’Niños comiendo uvas y melón’, datado en torno a 1650.

Bartolomé Esteban Murillo, junto a su cuadro ’Niños comiendo uvas y melón’, datado en torno a 1650.

Bartolomé Esteban Murillo, considerado el gran pintor religioso del barroco español, tuvo una exitosa carrera artística que contrasta con la durísima tragedia que tuvo que afrontar en sus primeros años de matrimonio.

Este año se cumple el cuarto centenario de su bautismo (nació a finales de 1617, pero recibió el sacramento en enero de 1618), motivo por el Google le dedica un 'doodle' inspirado en su obra 'Mujeres en la ventana'. El homenaje coincide también con la inauguración en el Museo de Bellas Artes de Sevilla de la exposición 'Murillo, IV Centenario', colofón del Año Murillo.

Doodle de Google dedicado a Bartolomé Esteban Murillo

'Doodle' de Google dedicado a Bartolomé Esteban Murillo.

Nacido en una familia acomodada, Bartolomé Esteban Murillo se casó en 1645 con Beatriz Cabrera Villalobos. El matrimonio tuvo 10 hijos, de los que únicamente cinco sobrevivieron a la madre, fallecida en 1663 con solo 38 años.

El drama de Murillo

La pareja vivió el drama de la muerte de sus tres primeros hijos en unas semanas a causa de la terrible epidemia de peste que asoló Sevilla en 1649. La tragedia dejó huella en la obra de Murillo, que a partir de entonces intensificó el interés por la infancia en sus cuadros.

El artista revolucionó la manera de pintar a los niños, que se fueron convirtiendo en motivo fundamental de sus lienzos tanto en su prolija producción religiosa (en la que encarnaban a ángeles o al propio Jesús) como en su obra profana (en la que protagonizaban distintas escenas cotidianas).

Los niños de la concha (1670-1675), en el que Murillo retrata a Jesús y su primo Juan Bautista

'Los niños de la concha' (1670-1675), en el que Murillo retrata a Jesús y su primo Juan Bautista.

En este último apartado, Bartolomé Esteban Murillo retrataba a niños humildes -a veces incluso harapientos- pero las composiciones solían transmitir optimismo y alegría al recrear momentos de juego y esparcimiento, como en 'Niños comiendo uvas y melón' (hacia 1650) y 'Niños jugando a los dados' (1665-1675).

Niños jugando a los dados (1665-1675), de Bartolomé Esteban Murillo

'Niños jugando a los dados' (1665-1675), de Bartolomé Esteban Murillo. 

El enorme prestigio de Murillo en su época favoreció que algunos de esos cuadros no se quedaran en Sevilla, sino que viajaran a capitales europeas como Londres, Amberes y Rotterdam para decorar los salones de la burguesía más acomodada.

Exposición 'Murillo, IV Centenario'

Los niños en la obra religiosa del pintor centran precisamente el ámbito Santa Infancia, uno de los nueve en que está estructurada la exposición del Museo de Bellas Artes de Sevilla 'Murillo, IV Centenario'. El resto son Sagrada Familia, Murillo como narrador de historias, Gloria en la Tierra, Inmaculadas, Compasión, Penitencia, Retratos y Pintura de Género.

La muestra reúne con carácter antológico 55 obras de Bartolomé Esteban Murillo que reflejan la diversidad temática de su trayectoria artística. De ellas, cinco pertenecen al museo sevillano y el resto proceden de una treintena de museos, instituciones y colecciones particulares, entre ellos el Prado, el Louvre y la londinense National Gallery.

Los lienzos procedentes de fuera de España no han vuelto a Sevilla, en su mayoría, desde que fueron expoliados durante la invasión napoleónica, como es el caso de 'La Natividad', del Museum of Fine Art de Houston (EEUU), 'La Sagrada Familia' perteneciente a la National Gallery de Londres; 'Las bodas de Caná', de la británica Universidad de Birmingham, y los dos cuadros titulados 'La Virgen con Niño' que se conservan en Roma y Dresde.