ENTREVISTA

Ana Curra: "El sexo y la muerte siguen siendo motores vitales"

La teclista y cantante madrileña, figura icónica de la 'movida', reaparece en Razzmatazz 2 con un concierto en el que recorrerá sus etapas con Parálisis Permanente, Seres Vacíos y en solitario

Ana Curra.

Ana Curra. / VICENTE RAMÍREZ

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Jordi Bianciotto

Con 20 años fue teclista de Alaska y Los Pegamoides y a los 22 lideró Parálisis Permanente junto a su entonces novio, el malogrado Eduardo Benavente. Semidesaparecida de la luz pública durante largos periodos, Ana Curra resurgió en el 2010 con nuevos proyectos y la reivindicación de su pasado. En esa última ola se sitúa su nueva gira, que la trae este sábado a Razzmatazz 2 (21.30 horas), donde actuará al frente de una banda que incluye al exbajista de Parálisis Permanente, Rafa Balmaseda, así como otros cuatro músicos, la también bajista Pilar Román, los guitarristas Iñaki Rodríguez y Ángel Berdiales, y el batería Iván Santana.

En el 2012 actuó en Barcelona con el repertorio del álbum ‘El acto’, de Parálisis Permanente (1982). ¿Qué ofrece ahora en esta gira?

En aquel momento se trataba de interpretar ‘El acto’ porque no se había llegado a tocar en su día, ya que se produjo el accidente y el grupo desapareció. Ahora voy con un repertorio de diversas etapas mías: Seres Vacíos, Ana Curra en solitario, Parálisis Permanente y algunas canciones nuevas.

Pasados tantos años de la mayor parte de ese material, ¿se identifica con él?

Las composiciones del disco de Parálisis Permanente siguen vigentes. No veo que sean letras ñoñas o que me cuesten. Todo lo contrario. Yo monto el repertorio en función de cosas que me pueda creer, y el de Parálisis Permanente ha aguantado bien el paso del tiempo. Hay una serie de temáticas que me han importado desde pequeña y que he evolucionado en la forma de expresarlas: el sexo, la muerte… Son pilares de esa etapa y siguen estando ahí. Son motores vitales. Verdades, certezas, cosas que no pasan de moda.

"Mis inicios fueron en el mundo de la clásica, pero los jóvenes tienen la obligación de vivir su momento y a los 18 años el punk me atrajo como un imán"

Apareció en escena con Alaska y Los Pegamoides, una banda ajustada a la ética punk, que defendía la actitud por encima de la formación y la técnica. Pero usted venía de estudiar piano en el conservatorio.

Ahora estoy de jurado en un programa de La 2 [‘Clásicos y reverentes’], que es una especie de ‘talent show’ de músicos de clásica, y me alegra mostrar esa faceta de mí. Es verdad que, debido a mi entorno familiar, ya que mi madre siempre había tenido una sensibilidad hacia la música que no había podido desarrollar, tuve la opción de estudiar piano desde los siete años. Mis inicios fueron en ese mundo de la clásica. Pero los jóvenes tienen la obligación de vivir su momento, y a los 18 años hubo la eclosión del punk y me atrajo como un imán. Coincidió además con un momento histórico en España, de ruptura, y me agarré a eso. Yo soy muy visceral y para mí el punk fue un vehículo para buscar mi diferencia, mi sitio, y nunca me he dejado de sentir a gusto con eso. Sigo teniendo una esencia absolutamente punk en la forma de ver la vida, de romper. Y lo que ideológicamente significó el punk lo sigo viviendo ahora, quizá con más razones y argumentos. Porque entonces teníamos datos objetivos: Franco, la censura… Pero ahora tenemos más, porque hemos ido hacia atrás. Ahora al punk se le puede llamar como quieras, incluso trap, que puede ser heredero. Estamos en un momento en que te tienes que posicionar en contra de todo lo que nos dan de comer, de la manipulación que sufrimos.

En su época con Alaska y Los Pegamoides, esa actitud política no se apreciaba.

A esa edad no puedo decir que tuviera conciencia política. Querías vivir, decir 'no' a cosas que te venían dictadas. Conciencia política no había racionalmente, pero si en la visceralidad. Era una manera de estar. Luego con los años vas encajando las cosas, aunque yo sigo sin encuadrarme en un movimiento político. Cada vez soy más escéptica. Ya no sabes dónde hay una verdad. Todo está tan tergiversado y manipulado… Al final, tu ideología acaba siendo independiente y autosuficiente hasta donde puedas. Sin confundir con el individualismo, porque se está intentando eso, que la gente esté cada vez más fragmentada, más solitaria, y que así se lo trague todo. El mundo ahora mismo va al revés. Antes sabías quién era el enemigo. Ahora no te puedes fiar ni de tu sombra.

Los últimos 70 y primeros 80, en Madrid, eran años ilusionantes, con el posteriormente mitificado Tierno Galván.

Sí, lo fueron, es verdad. Hubo una explosión de creatividad, una electricidad. Fue algo real, pese a quien pese. A mí me tocó afortunadamente vivir eso, y creo que lo aproveché a tope, y siempre lo defenderé. Los años de la transición me parecieron una época muy creativa, intensa, vital, donde había mucho contagio de ilusión.

Pese a esa ilusión, Parálisis Permanente practicaba una estética nihilista.

Alaska y Los Pegamoides fueron muy coloristas. Teníamos a Carlos Berlanga, que construía unas canciones muy pop, y Nacho Canut, que hacía unas letras con mucho sentido del humor. Pero luego con Parálisis Permanente ya buscábamos otras temáticas: el sexo, la muerte… Solo habían pasado unos meses, pero para nosotros era lo suficiente para haber evolucionado.

Les influía la ola oscura británica.

Estaban The Birthday Party y Nick Cave ya con The Bad Seeds, y Siouxsie, y Killing Joke… Y teníamos referentes anteriores: Iggy Pop, Patti Smith, Bowie, por supuesto. The Stooges y Bowie han marcado mi vida.

¿Sigue interpretando ‘Heroes’, de Bowie?

Siempre, porque tiene un mensaje de libertad que no ha caducado, y porque me gusta que las nuevas generaciones vean de dónde vengo. Yo me pongo en su pellejo: a mí me gustaba tirar del hilo y saber de dónde venían las cosas.

Se sumó a Parálisis cuando el grupo ya existía.

Yo vivía con Eduardo [Benavente], que empezó a montar Parálisis Permanente porque en Alaska y Los Pegamoides nos costaba poder componer. De hecho, pude hacer dos canciones ahí, una de las cuales, ‘Redrum’, quiero rescatar ahora en mis conciertos. En esa época es cuando hice ‘Quiero ser santa’, y como Alaska y Los Pegamoides se rompieron definitivamente yo entré en Parálisis Permanente. Pero el planteamiento del grupo lo viví con Eduardo, en la retaguardia, e incluso hice canciones con él, porque las letras eran mías.

¿Hay alguna etapa poco reconocida de su historial que le gustaría resaltar?

La época de Seres Vacíos me gusta mucho. Responden a otra etapa de mi vida, muy sincera. Luego, como Ana Curra hice un disco con canciones que me parecen muy buenas, pero la producción no me gustó tanto porque Hispavox enfocó el disco queriendo hacer de mí la Madonna española, con un sonido americano que se llevaba en aquel momento. Yo quería un sonido más oscuro, menos complaciente.

"'La edad de oro' representó, literalmente, una edad de oro de la televisión. Paloma Chamorro trajo todo lo que entonces estaba en la vanguardia"

Eduardo Benavente murió a los 20 años, el 14 de mayo de 1983, en un accidente de carretera. Hace un par de años le dedicó un documental, ‘Autosuficientes’.

Para cerrar ese círculo y como broche a la gira en la que reivindicaba ‘El acto’. La gente cuando lo ha visto se ha sorprendido. Porque Eduardo murió muy joven y lo que se ve de él son fotos. Tenía una imagen muy potente, un magnetismo tan brutal… Cuando sale gente diciendo que era muy simpático, o muy cercano, o muy voraz aprendiendo…, todo el mundo flipa mucho.

No hace mucho nos dejó Paloma Chamorro. Su programa ‘La edad de oro’ fue a veces discutido. ¿Lo valora?

‘La edad de oro’ representó, literalmente, una edad de oro de la televisión. Un programa de conciertos en directo con público, a medianoche… Un hito absoluto. Paloma se basó en su círculo de amigos para hacer la programación, y entre ellos estábamos nosotros. La parte del arte la llevaba muy bien, y en la musical le decíamos: "Hay que traer a este grupo”, y la tía cogía y lo programaba. Trajo a Suicide, Killing Joke, Bauhaus, New York Dolls… Lo trajo todo, lo que estaba entonces en la vanguardia.

Actuó en el programa con Parálisis Permanente.

Hicimos el programa piloto. Porque ella preguntó: “¿Cuál es el grupo de ahora que mejor suena en directo?”. Entonces no todo el mundo sonaba. Cuando terminaba un concierto siempre se preguntaba “¿habéis sonado?”, porque podía ser incluso que el equipo no funcionase o no supiesen conectarlo. Y como Parálisis Permanente sonábamos muy bien, ella quiso cubrirse las espaldas y nos eligió. Justo recién grabado aquel primer programa tuvimos el accidente. Luego, Paloma me pidió que trabajase con ella en el programa. Estuve ahí en la primera etapa.

"Más que Alaska... No sé, a veces oigo tonterías tan grandes, pero yo creo que es esa persona que tiene al lado"

Da la sensación de que el tándem Alaska-Nacho Canut y usted viven en mundos alejados. ¿Mantienen alguna relación?

Bueno, la vida nos ha llevado por caminos distintos. Yo les guardo muchísimo cariño a los dos, tanto a Olvido como a Nacho. Tengo un recuerdo con ellos de cuando éramos jovencitos, descubriendo muchas cosas juntos. Me lo pasé pipa con Alaska y Los Pegamoides. De hecho, yo fui la que más sintió la ruptura del grupo; siempre sentí que le faltaba recorrido. Pero luego las cosas son como son. Yo soy de otra manera, hay cosas que ni valgo para hacerlas ni me apetecen. A mí siempre me encanta verles, pero la vida nos ha llevado en direcciones distintas, como pasa con tantos amigos en la vida.

Se diría que incluso políticamente no coinciden mucho.

Puede ser, pero yo más que Alaska…, no sé, a veces oigo unas tonterías tan grandes, pero yo creo que es esa persona que tiene al lado. Yo es que eso no lo puedo comprender, pero yo ahí no voy a entrar (ríe). Es que como no lo comprendo, tampoco tengo nada que decir.

Antes hablaba de canciones nuevas. ¿Planea un disco?

Sí, tocaremos algunas canciones nuevas en Razzmatazz, aunque, ya se sabe, la tiranía de los ‘hits’ siempre la tienes en tu espalda. Pero estoy contenta. Necesito hacer cosas nuevas, aunque tengo poquísimo tiempo, porque trabajo de profesora de piano. Pero sí, tengo en ciernes un nuevo disco y me apetece tocarlo en directo. Lo iré haciendo en pequeñas dosis.

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¿Cómo es la música actual de Ana Curra?

Son canciones que siguen el mismo hilo conductor, porque sigo hablando de la muerte, aunque con la perspectiva que me da la edad, y del negro, de mi negritud para poderme iluminar (ríe). Pero han perdido la forma, la estructura. No siguen el esquema de estrofa-estribillo; lo que manda es el relato. Son canciones más largas, más climáticas, con una cadencia más pesada pero con un ritmo oscurito y con una base de sintetizador de los años 70, para diferenciarme del sonido de ahora, que tiene todo el mundo y que me cansa mucho.