06 jun 2020

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NUEVA TEMPORADA MUSICAL

Mahler reina en el Auditori

La OBC inaugura su temporada mostrando un conjunto maduro y bien preparado, compenetrado entre sus miembros y con el maestro

Pablo Meléndez-Haddad

Concierto de apertura de la tempordada 2018-2019 de la OBC.

Concierto de apertura de la tempordada 2018-2019 de la OBC. / EL PERIÓDICO

Con fanfarrias de Schumann y en un ambiente de fiesta se inauguró el curso de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), cuyo primer programa de la temporada tenía en la 'Quinta Sinfonía' de Gustav Mahler su principal atractivo, un acto presentado por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA y que contó con la presencia del president Quim Torra y de la secretaria general de Cultura, Dolors Portús.

La 'Pieza de concierto para cuatro trompas y orquesta' (1849) de Robert Schumann fue la encargada de levantar el telón, una obra sin mucha enjundia pero interesante por lo poco programada y por lo inusual de su plantilla, un auténtico concierto para cuatro trompas en la que el 'ripieno' tiene también un desempeño fundamental. Por algo el director del conjunto catalán, Kazushi Ono -que acaba de renovar como titular de la OBC hasta la temporada 2021-2022- escogió la obra como antesala de la potente 'Quinta' de Mahler; ambas tienen en común el protagonismo de la trompa.

En la obra de Schumann, el exigente primer movimiento llegó a buen puerto de la mano de unos impresionantes Stefan Dohr, Juan Manuel Gómez, José Vicente Castelló y José Miguel Asensi, todos bajo la estela de un Dohr todo virtuosismo y expresividad, bien compenetrado con un eficaz Juan Manuel Gómez. Hubo frases borrosas, sí, sobre todo en los momentos más rápidos, pero la trompa de pistones es un instrumento que no deja lugar a menos empaste. Ono engarzó con maestría los movimientos, dejándose contagiar por ese aire con un punto festivo que ilumina la obra. De propina los cuatro solistas regalaron una hermosísima versión del 'Cant dels ocells', de emocionantes armonías.

Excelente respuesta de la cuerda

Después del descanso, la trompeta solista de Mireia Farrés introdujo el primer tema de la 'Quinta Sinfonía, en Do sostenido menor' (1902) de Mahler, y las siguientes reexposiciones, con total brillantez para dar paso a esa contenida melancolía que cede lugar al tema casi fúnebre de la primera parte para después explorar aires casi circenses en una excelente respuesta de la cuerda, con auténticas oleadas de belleza. A lo largo de la obra se apreció una OBC motivada, aseada y con ganas, mientras Ono apostaba por una lectura equilibrada, con 'tempi' suficientemente contrastados sin llegar a ser empalagosos. Ese mágico enjambre que constituye el segundo movimiento mostró un conjunto maduro y bien preparado, compenetrado entre sus miembros y con el maestro, quien consiguió unos pianísimos de lujo que se mantuvieron e incluso se hicieron más dulces si cabe en el célebre 'Adagietto', del que se ofreció una fantástica versión con momentos ensoñadores.

Antes se había realizado un soleado paseo por ese 'Scherzo' de transición que decanta en el 'Adagietto' contando con un inspirado Juan Manuel Gómez en la trompa -con el atril junto al podio-, la misma que rompe la magia en el ataque del movimiento conclusivo, un gran friso que pone a prueba la acción de conjunto y que la OBC aprobó con nota.