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INAUGURACIÓN DE TEMPORADA

La piel clásica de la Compañía Nacional de Danza convence en el Liceu

El director artístico, José Carlos Martínez, cumple su promesa y se pasa al tutú y las puntas con un resultado satisfactorio de la mano de 'Don Quijote'

Valèria Galliard

Una escena de la obra ’Don Quijote’, representada el viernes en el Liceu.

Una escena de la obra ’Don Quijote’, representada el viernes en el Liceu. / ALBERTO RODRÍGUEZ

En medio del revuelo ocasionado en el Liceu por la inusual visita de un ministro de Cultura en la inauguración de temporada, la Compañía Nacional de Danza (CND) presentó el viernes en Barcelona su nueva piel clásica con el inevitable 'Don Quijote'. José Guirao iba acompañado de la titular de Política Territorial, Meritxell Batet, mientras que en el palco contiguo tampoco se perdieron el espectáculo las 'conselleres' de Cultura y Presidència, Laura Borràs y Elsa Artadi. Fue en marzo del 2016 cuando la CND visitó por última vez Barcelona con su homenaje a Granados y, al verlos ahora, parece que estemos ante otra compañía. El director artístico, José Carlos Martínez, ha cumplido su promesa y la que fue la 'troupe' de Nacho Duato se ha pasado al tutú y las puntas con un resultado más que satisfactorio.

Martínez ha querido modernizar este clásico de Marius Petipa, pero lo ha conseguido en parte. Mientras que la coreografía, despojada de tanta pantomima y estilizada en movimientos, se ve rejuvenecida, los decorados parecen 'demodés'. Suerte del vestuario, exquisito en texturas y colores, que contribuye a pintar una serie de cuadros abigarrados, a tono con la alegría de las danzas españolas, el desfile de toreros y el volear de los capotes.

Dulcinea convincente

Si bien el cuerpo de baile lució una coordinación perfecta, la orquesta parecía dormirse en los laureles y no seguía el 'tempo' de los bailarines, sobre todo en el primer acto. Respecto a los principales, Lucie Barthélemy ofreció una Dulcinea convincente, aunque un poco hierática, mientras que sedujeron al público por su expresividad Natalia Muñoz (Mercedes) y Giulia Paris (Cupido). La pareja protagonista –Haruhi Otani y Ángel García Molinero– fue ganándose a pulso el agrado del público para terminar con un apoteósico 'pas de deux' en el que los artistas lucieron su dominio de la técnica. Así, Otani, que empezó con una variación en la que faltó el virtuosismo de tocar el suelo con el abanico, terminó con unos equilibrios impecables y unos 'fouetés' de relojería. Destacó el joven García Molinero, en plena efervescencia energética. De cuerpo esbelto, pero ágil y preciso, se perfila como el as en la manga de la CND.

En diciembre la compañía traerá al Teatre Auditori de Sant Cugat su nueva producción de 'El Cascanueces.'  Sería de desear, sin embargo, y teniendo en cuenta que l’ex étoile l’Ópera de París también coreografió ballets propios como 'Les enfants du paradis', de Marcel Carné, que la compañía incluyera en su repertorio 'clásico' títulos más actuales.