04 jul 2020

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EL ANFITEATRO

El violonchelista contagioso

Steven Isserlis, en el Festival Internacional Pau Casals de El Vendrell junto a la Orquestra Sinfònica Camera Musicae

Rosa Massagué

El violonchelista Steven Isserlis y el director Tomàs Grau, con la orquesta Camera Musicae, saludan al final del concierto en el Auditori Pau Casals de El Vendrell. 

El violonchelista Steven Isserlis y el director Tomàs Grau, con la orquesta Camera Musicae, saludan al final del concierto en el Auditori Pau Casals de El Vendrell.  / CAMERA MUSICAE / SÍLVIA ISACH

Cuando este año se cumple el centenario del fin de la primera guerra mundial el Festival Internacional de música Pau Casals que se realiza en El Vendrell,  presenta una programación bajo el título ‘Casals y la primera guerra mundial: el inicio de la lucha por la paz y la democracia’. El enunciado es suficientemente amplio para que en él quepan compositores y obras que son resultado directo de aquel enfrentamiento armado, otras referidas a la guerra en términos genéricos, composiciones que representan las relaciones más directas de Casals con aquella contienda y otras más difíciles de relacionar excepto por el mero hecho de que son obras que al músico le gustaba interpretar.

La edición de este año ha tenido un invitado de excepción, el violonchelista británico Steven Isserlis, admirador de Casals y un intérprete que ha estudiado la reacción de los músicos en aquella guerra en la que el Reino Unido perdió a un número considerable de jóvenes autores e intérpretes. Fruto de este examen son dos CD que llevan por título ‘In the Shadow of War’ (‘A la sombra de la guerra’), con obras de Ernest Bloch, Frank Bridge y Stephen Hough, y ‘The Cello in War Time’ (‘El violonchelo en tiempos de guerra’).

En el Auditori Pau Casals de El Vendrel Isserlis interpretó el ‘Concierto para violonchelo en Re mayor’, de Joseph Haydn, con la Orquestra Simfònica Camera Musicae bajo la dirección de Tomàs Grau. Esta es una obra que Casals frecuentaba mucho en sus conciertos y es una de las piezas fundamentales del repertorio para dicho instrumento. Isserlis exuda el disfrute de la música por todos los poros. Es un goce interior  que contagió a la orquesta que respondió con gran limpieza y brillantez a las solicitudes del violonchelo casi mágico. Y naturalmente, el contagio llegó al público. Como bis Isserlis ofreció una versión muy virtuosística de ‘El cant dels cells’ en la que una notas muy graves hacían de bajo continuo. Casals, por supuesto impone en el festival. Y con razón, de Isserlis se ha dicho que es el violonchelista sin miedo.

La Camera Musicae había iniciado la primera parte del concierto con ‘Divertimento para cuerda en Re mayor’, Kv 136, de Mozart, y la segunda, con ‘Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis’ de Ralph Vaughan Williams, una obra de una gran belleza con su aire de lamento. El compositor participó en la primera guerra como conductor de ambulancias, sin embargo, la compuso antes de aquella contienda inspirándose en un salmo del músico renacentista que es un recordatorio de la inutilidad de la geurra hecho para reyes y príncipes.

Con estas dos obras y con la de Haydn la orquesta, fundada en el 2006, demostró tener una sección de cuerda muy compacta y homogénea. En la  variedad de afinidades o eclecticismo temático citado al principio, el concierto concluyó con ‘Idilio de Sigfrido’, de Richard Wagner, compositor por el que Casals sentía una afección ambivalente aunque nunca dejó de admirar esta obra sinfónica que el compositor había regalado a su esposa Cosima con motivo del nacimiento de su hijo Sigfrido.  Wagner es mucho Wagner y a la interpretación de la Camara Musicae le faltaron matices.

El concierto tuvo lugar el día 16.

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