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ENTREVISTA

Nacho Carretero: "Yo no sabía que se pudiera secuestrar un libro en España"

La versión catalana del libro 'Fariña' llega a las librerías tras haber sido levantada por la justicia la prohibición de su venta

Elena Hevia

Nacho Carretero, fotografiado esta semana en Barcelona

Nacho Carretero, fotografiado esta semana en Barcelona / ELISENDA PONS

Dwigth D. Eisenhower dijo, y el periodista Nacho Carretero lo recuerda en su libro ‘Fariña’: "Filmad todo esto. Porque algún día vendrá un imbécil diciendo que no ha pasado". 'Todo esto' era Auschwitz, tras su liberación. Y claro, el salto comparativo con  los años del narcotráfico gallego en los años 90 es sideral, pero la cita implica la responsabilidad del periodismo frente a la historia.

Lo que ocurrió en Galicia, que a punto estuvo de convertirse en una Sicilia 2.0, debe contarse y leerse. Ahora es más fácil, porque la justicia ha levantado el secuestro cautelar de un libro que se ha pasado cuatro meses en dique seco tras dos años y medio de vida editorial y 11 ediciones a la espalda. Fue cuando el exalcalde de O Grove, Alfredo Bea Gondar, un personaje nada principal pero sí emblemático del fenómeno aludido, decidió llevarlo a los tribunales y una jueza le dio la razón. Y todo porque Carretero relató en apenas dos párrafos unos hechos -la introducción en Galicia de 2.000 kilos de cocaína procedente de Cali- por los que Bea fue juzgado en el 2001. El libro está en la base de la exitosa serie de Antena 3 que se estrenará en Netflix y Navona acaba de lanzar la versión en catalán.

Febrero de 2018 se reveló como un mes fatídico para la libertad de expresión en España. Valtònyc, ARCO y el secuestro de ‘Fariña’ son casos distintos pero indican un clima común. 
Me preocupaba que se pudieran  meter los tres casos en el mismo saco. Lo del rapero y la autocensura en ARCO tienen más que ver con la ley mordaza, que como ciudadano me parece muy preocupante. Pero en mi caso respondía a una demanda por derecho al honor que culminó en el secuestro de un libro. Lo que yo no sabía es que se pudiera secuestrar un libro en España.

Sí, parece cosa del pasado.
La frustración y el enfado fueron enormes. Luego con el tiempo, me fui calmando hasta el punto de huir del ‘show’ que el propio demandante quiso montar en las entrevistas.

Bea Gondar soltó:  "Si yo no fuera creyente y tuviera un revólver buscaba al tipo [es decir, a usted] y le pegaba un tiro en la cabeza".
Fue por cuatro líneas en las que yo contaba algo que es verdad y que ahora en el recurso la justicia ha dicho que es verdad. Y esa era mi mayor preocupación, todo lo demás es ruido. Espero que todo haya servido para invitar a la reflexión, para que no vuelva a ocurrir.

"No diré que el narcotráfico gallego sea un tema tabú, pero sí que faltó y sigue faltando mucha autocrítica"

Más allá del levantamiento de la prohibición ¿qué pasos se van a dar a partir de ahora? 
Seguimos pendientes de la sentencia por vulneración al derecho al honor. Está visto para sentencia y el fiscal, que nos dio la razón, dijo que iba a pedir que se desestimara el caso. 

El caso, también paralelo al de la Manada, ha sido visto como un desencadenante de la desconfianza del ciudadano frente a la justicia. 
Supongo que suma. Son granitos de arena que por separado responden a factores distintos pero el mensaje que cala es que algo está pasando en la justicia. En el caso de 'Fariña' es que aunque alguien pida 1.000 veces una medida cautelar como esta, 999 jueces van a decir que no. El problema vino cuando la jueza, por una razón que desconozco y jamás comprenderé, tomó esa decisión colaborando al clima de incomprensión ciudadana.

Se habla muchas veces de la politización de la justicia. ¿Cree que la hubo en este caso? 
Yo diría que en este caso no.

Pero hay unos poderes muy concretos en Galicia, AP y PP, que en el libro quedan directamente señalados.
Quiero pensar que se trata de algo puntual que tiene más que ver con un error, una desidia o un desinterés que nos habla del mismo funcionamiento del sistema judicial con una sobrecarga de trabajo tremenda. Estoy seguro de que la jueza no sabía ni quién era este señor, ni quién era yo, ni qué era el libro. Creo que va más por ese camino que por lo de los intereses ocultos.

¿Qué está diciendo 'Fariña' de la sociedad gallega? 
Esta contando un capítulo muy oscuro, pero al fin y al cabo, un capítulo. Lo concreto siempre nos lleva a lo universal. También nos habla de un fenómeno criminal, de corrupción social y al final el relato se convierte en algo didáctico y fascinante porque podemos leer nuestra propia historia y darle una visión positiva de cómo maduramos como sociedad. Darnos cuenta de que las cosas que tolerábamos hace no tanto hoy nos parecen increíbles y eso se refleja en el libro.

¿Ha percibido en Galicia una cierta indulgencia frente ese nada honorable pasado? 
Tenía miedo de que me acusaran de haber cargado las tintas, pero no ha sido así. La gente reconoció y aceptó este ejercicio. No diré que el narcotráfico gallego sea un tema tabú, pero sí que faltó y sigue faltando mucha autocrítica.  

¿Existe un porqué que explique el fenómeno?  
La tolerancia social tiene que ver con muchos años de contrabando y extraperlo, algo beneficioso para unas zonas de Galicia muy atrasadas económica y socialmente. Donde no llegaba el Estado, llegaban los contrabandistas y esa idea caló en la sociedad gallega. Cuando aparecieron los narcotraficantes de cocaína esa idea ya estaba muy adentro. No es cuestión de culpar a la sociedad, sino de dar una explicación que no se reduzca al bien o al mal.

"Rajoy fue amable y me envió una carta felicitándome por el libro que yo guardé porque no quería sacarle rédito"

En el libro, uno de los personajes se vanagloria de lo eficaces que eran los narcos gallegos en relación, por ejemplo, a los andaluces. ¿Cuál era el hecho diferencial?  
Muchos años de alianza con los grandes carteles colombianos y una experiencia heredada de muchos años de contrabando ligada a un profundo conocimiento del mar. Esa eficacia generó que hubiese una normalización, una tolerancia. Cuando los carteles colombianos buscaron apoyo en Europa probaron en muchos sitios, pero solo en Galicia encontraron una infraestructura consolidada. Clanes que controlaban la sociedad, la política y las fuerzas del orden, capaces de descargar a plena luz del día. La propia eficacia de los narcos gallegos era reconocida hasta por la policía. Ahora en el estrecho hay mucho movimiento y los pilotos de planeadores son gallegos y son muy buenos.

¿Galicia pudo realmente convertirse en Sicilia?
Eso lo dijo Javier Zaragoza, cuando era el fiscal antidroga de la Audiencia Nacional que llevó a cabo la Operación Nécora con Garzón. Lo que quería decir es que los narcos estuvieron a punto de penetrar en las instituciones y de hecho en algún nivel lo hicieron. El mismo Pablo Bioque, afiliado al PP, era el secretario general de la Cámara de Comercio.

El libro le llegó a Rajoy gracias a Pablo Iglesias. Aquí la noticia es que, por lo que parece, el expresidente habría leído algo más que el 'Marca'.
Probablemente sí leyó el libro. Rajoy no quiso participar en todo esto cuando era presidente de la Diputación de Pontevedra. En los mentideros gallegos se cuenta que eso le valió la expulsión y la célebre frase de Fraga: "Mariano, vete a Madrid, aprende gallego, cásate y ten hijos". Rajoy fue amable me envió una carta felicitándome por el libro que yo guardé porque no quería sacarle rédito, pero se hizo pública al incluirse como prueba de la defensa contra el secuestro.

"Hoy el narcotráfico se interpreta en la sociedad gallega en clave de criminalidad. Antes la línea entre la sociedad y los narcos era muy difusa"

Posiblemente, Rajoy se salve, pero el libro pone al PP en el ojo de mira.
Sencillamente, el PP era el partido en el poder y al narcotráfico le interesa el poder. Así que es indiscutible su protagonismo. El propio presidente de la Xunta es un hombre con un capítulo insalvable, esas fotos con un tipo condenado por narcotráfico que muestran su amistad. 

Eso le ha costado a Alberto Nuñez Feijoo, dicen, no poder presentarse a las primarias para liderar su partido.
Probablemente, haya pesado en su decisión de no presentarse. Capeó aquella tormenta en Galicia, pero a nivel estatal, donde no se tiene tanta narcotolerancia, no sé hasta qué punto le habría pasado factura. De hecho, estoy seguro de que se lo iban a echar en cara.

¿Qué queda en la actualidad de aquellos años borrascosos?
Por lo menos hoy el narcotráfico se interpreta en la sociedad gallega mayoritariamente en clave de criminalidad. Antes la línea entre la sociedad y los narcos era muy difusa. Pero hay que ser crítico, sigue habiendo tolerancia, sigue habiendo un folclore en ciertas partes de Galicia: se habla del piloto más rápido, del tipo que descarga más y sigue existiendo una gran fascinación por todo ese mundo. Hay muchas empresas, hoteles y restaurantes en Galicia, negocios que proceden del narcotráfico y esto es algo que no le preocupa a la gente. Muchas veces tiene que acudir a ellos porque no hay otro en un determinado pueblo y no hay más remedio. Esto es un debe que todavía tenemos como sociedad.

Temas: Galicia Libros

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