22 feb 2020

Ir a contenido

FESTIVAL DE VERANO DE BARCELONA

'Cuculand Souvenir' fusiona movimiento y tecnología en el Grec

El reconocido coreógrafo Roberto Olivan presenta un espectáculo híbrido con bailarines y artistas de circo este viernes en el anfiteatro de Montjuïc

Natàlia Queralt

Escena de ’Cuculand Souvenir’, de Roberto Olivan.

Escena de ’Cuculand Souvenir’, de Roberto Olivan. / JESUS ROBISCO

Siete artistas jóvenes encima del escenario. Los bailarines se contorsionan como circenses y los artistas de circo interpretan movimientos de danza en un espectáculo de experimentación, que incorpora la tecnología como elemento clave. La música electroacústica del compositor belga Laurent Delforge, los juegos de iluminación escenográfica del artista digital francés Romain Tardy y hasta la sugerencia de un humanoide conviven con el cuerpo a cuerpo de los intérpretes. "Crear un espectáculo híbrido entre la frialdad de la tecnología y el movimiento humano de la danza y el circo es un reto mayúsculo", afirma el coreógrafo y bailarín Roberto Olivan. Este viernes presenta 'Cuculand Souvenir', la última producción de su compañía Roberto Olivan Performing Arts en el Teatre Grec. Nacido en Tortosa, es uno de los creadores más reconocidos a nivel internacional.

La revolución tecnológica, que ya forma parte de nuestra cotidianidad, se ha colado en los escenarios y hasta en las actuaciones más puras. De todo ello habla esta obra innovadora que reflexiona sobre el impacto de la tecnología en nuestra sociedad, esta tierra de locos que el coreógrafo llama Cuculand. "Lo de Souvenir es por el sentido crítico-poético de la palabra. Compramos suvenirs, que solo son trozos de plástico. ¿Por qué queremos acordarnos de un lugar especial? Si lo paras a pensar, es muy superficial", añade. Toda creación refleja los interrogantes que se plantea el creador catalán. "A mí me preocupa el cambio social que vivimos: el paso del tiempo y la tecnología", explica Olivan. "El primero ha sido desde siempre uno de los grandes temas de la humanidad y, el segundo, ya se ha convertido en otro interrogante universal".

En esta obra la dramaturgia tiene que ver con los detalles. Escenas cotidianas con las que sentirse identificado, recuerdos de tiempos pasados cuando la tecnología estaba menos presente y situaciones que tienen como finalidad dar pie al debate y al planteamiento de preguntas entre el público. Y, por supuesto, la libre interpretación.

"Aquí no se mima la creación y no se enseña a amar a la cultura desde pequeños", lamenta Olivan

"El arte y el espectáculo son excusas para poder hablar y discurrir sobre temas más profundos", opina el coreógrafo, quien asegura que el objetivo final del arte es que pueda trascender a las acciones cotidianas. "No queremos ser moralistas ni juzgar la sociedad actual. Yo mismo me paso el día enganchado al móvil, pero creo que es necesario reflexionar sobre ello".

'Cuculand Souvenir' se convertirá en un doble reto en el evocador anfiteatro al aire libre, ya que está pensado para ser interpretado en un teatro frontal y oscuro. "¿Pero, vamos a ver, quién no desea actuar en el Grec? Además, me gusta que en el escenario se vean cosas que supuestamente deberían quedar cubiertas por la oscuridad o detrás de las bambalinas. Me parece una forma de ser sinceros con el público, mira qué hacemos y cómo lo hacemos". Parece que para Olivan hay un doble sentido en esta afirmación. Algo así como una crítica implícita: menos superficialidad y más autenticidad. La actuación, promete.

Escasez de ayudas

¿Y la situación de la cultura en nuestro país? El coreógrafo critica la escasez de ayudas y las llamadas coproducciones, que la mayoría de veces no saldrían adelante sin la determinación de los artistas. Él propone Bélgica, donde ha desarrollado gran parte de su formación y su carrera artística, como modelo para la gestión de la danza y las artes en general. "Aquí no se mima la creación y no se enseña a amar la cultura desde pequeños. Si no fuera por el trabajo de los artistas y el amor a su trabajo las cosas no ocurrirían".