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CRÍTICA

Miquel Berga: la resistencia irónica

El especialista en George Orwell publica el libro de artículos 'Un aire anglès', con la mirada puesta en el siglo XIX

Vincenç Pagès Jordà

El profesor y escritor Miquel Berga en la Llibreria 22. 

El profesor y escritor Miquel Berga en la Llibreria 22.  / periodico

Miquel Berga (Salt, 1952) inicia su colección de artículos titulado ‘Un aire anglès’ informando que su primer viaje a Londres fue en calidad de disc-jockey de un hotel de Lloret de Mar. Claro, entonces no existían los Erasmus y el aeropuerto de Heathrow estaba mucho más lejos que ahora. Con los años, aquel chico de 20 que se coló en un chárter acabaría siendo doctor en filología inglesa y especialista en George Orwell: una transformación que tiene el mismo aire ligero y azaroso que el libro.

Berga, que tiene una debilidad por el metaperiodismo, hace explícitas las reglas que gobiernan estos artículos dominicales publicados en ‘El Punt’: “No molestar, no mostrar indignaciones airadas sobre los asuntos del mundo y no pontificar”. Se agradece esta resistencia irónica ante los contratiempos personales y colectivos, elaborada a fuerza de bonhomía, humor y ‘understatement’. Además habría que añadirle la extraña manía de buscar respuestas a las preguntas de hoy en los libros de ingleses del siglo XIX.

Los artículos de ‘Un aire anglès’ responden a recetas variadas, pero predomina una: distribuir citas de origen diverso y guardarse una especialmente chocante a modo de final apoteósico. Es trabajo del lector decidir cuáles son modélicas y cuales actúan como contrapeso. En todo caso, el mérito recae tanto en el encadenamiento como en las transiciones. Así, cuando el tema es el trabajo pasamos de Lincoln a Reagan, recalamos en Jerome K. Jerome, de ahí pasamos a un guionista de la productora Warner y rematamos con un pescador anónimo de Cadaqués. El artículo dedicado a la importancia de los nombres nos lleva de Shakespeare a Brossa a través de Semprún. En el ránquing total de citas predomina Orwell, seguido de cerca por Chesterton y Churchill –el campeón de las réplicas contundentes-.

A veces, los aforismos son anónimos: “Dicen que los amigos son la manera que tiene Dios de disculparse por los familiares que nos ha dado”. Pero no nos dejemos engañar por la facilidad aparente, por la indolencia con la que se presenta Miquel Berga en estos tiempos en los que los gandules se disfrazan de currantes. ‘Un aire anglès’ es un libro humilde y euforizante, sintético e inteligente. El humor, bien mirado, es una cosa muy seria y sobre todo una de las mejores medicinas en este mundo que se resiste a acabar de hundirse.

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Un aire anglès 

Miquel Berga

Edicions del Periscopi

207 páginas 

17 euros 

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