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EN LA BECKETT

Sanchis Sinisterra estrena 'El lugar donde rezan las putas'

Paula Iwasaki y Guillermo Serrano interpretan a personajes olvidados de la historia que lucharon por un futuro diferente

Marta Cervera

Paula Iwasaki y Guillermo Serrano en El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea, de José Sanchis Sinisterra.

Paula Iwasaki y Guillermo Serrano en El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea, de José Sanchis Sinisterra. / JAVIER NAVAL

José Sanchis Sinisterra (Valencia, 1940) intentará que su maltrecho corazón aguante la emoción en su reencuentro con el público barcelonés en una sala que le debe mucho, la Beckett. Allí se estrena este miércoles 'El lugar donde rezan las putas o Que lo dicho sea'. "Es una pieza rarita", confiesa su autor, que la escribió para Paula Iwasaki y Guillermo Serrano,  de los que se enamoró tras verles interpretar una de sus obras más conocidas '¡Ay, Carmela!'.  Como en  aquella pieza, el mundo del teatro también está presente en esta nueva creación presentada ya en el Teatro Español de Madrid. 

"La obra está llena de referencias a personajes y temas aparecidos en otras piezas mías como ¡Ay, Carmela! y 'Ñaque o de piojos y actores", admite el autor y director. En ella Iwasaki y Serrano interpretan a dos actores que se preguntan por el tipo de teatro que deben hacer en un este aciago siglo XXI. En sus disquisiciones se convierten tanto en la filósofa Hipatia y su discípulo Sinesio, defensores del conocimiento helenístico y de una riqueza cultural que el cristianismo destruyó. También aparecen Lise y Artur London, representantes de sueño idealista de la revolución comunista, utopía destrozada por el nazismo y el stalinismo.

"La obra intenta hallar algo de coherencia y poesía dentro de este mundo roto y desquiciado"

Sanchis Sinisterra

"Nuestros personajes, Patri y Rómulo, se plantean si hay que hablar del pasado o del presente. Y llegan a la conclusión de que lo importante es pensar en cómo les gustaría que fuera el futuro para poder hacerlo posible", explica Iwasaki.  Sanchis, que este año recibirá el Premio Max de Honor en junio, asiente. "Una de las metas de la obra es hallar algo de coherencia y poesía dentro de este mundo roto y desquiciado en el que vivimos donde los políticos, los bancos y las inmobiliarias han perdido el sentido común". El texto, no demasiado realista, se entremezclan "lo político, lo metateatral y lo fantástico", explica el autor. La acción dramática no se rige por una sola lógica. "Como en la vida, creo que el teatro que entrelaza lógicas diversas. Aunque en esta obra creo que se me fue la mano", bromea Sanchis Sinisterra, que ha contado con Eva Redondo como co-directora.

Una idea de Walter Benjamin    

Siguiendo una de las ideas de pensamiento de Walter Benjamin (1892-1940) los personajes juegan a imaginar otro mundo en un un local abandonado que frecuentan mujeres de mala reputación surgidas de un lugar misterioso donde también habitan los olvidados de la Historia con mayúscula. Es un tema que Sanchis Sinisterra ya había abordado en 'Enemigo interior', no estrenada en España. "En 'El lugar donde rezan las putas' la visión es más radical".

Se le ve contento de estrenar por primera vez una obra suya en la nueva Sala Beckett de Poblenou. "Tengo envidia de este local", admite el fundador del Teatro Fronterizo, germen de la primera Beckett, aquel pequeño teatro de Gràcia impulsor de la nueva dramaturgia que hace algo más de una año se trasladó a un magnífico local en el barrio de Poblenou. "Esta es la primera salida o casi de un montaje del Nuevo Teatro Fronterizo más allá de Lavapiés", recuerda el autor que desde que se fue a Madrid tiene su centro de operaciones en La Corsetería, vivero de nuevos autores. "Últimamente me están quedando muchas obras en el cajón. En parte porque no hago mucha vida social y, también, porque me interesa apoyar a la gente joven". Y conseguir un espacio como el de la Beckett o similar en Madrid. Está en ello.

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