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CONCIERTO DE UN REFERENTE DE LAS MÚSICAS DE VANGUARDIA

Wim Mertens, música contra la autoridad

El músico belga presenta en Barts su triple nuevo disco, 'Cran aux oeufs', del que se deriva una mirada crítica a Europa

Jordi Bianciotto

Wim Mertens, en la terraza de un hotel barcelonés.

Wim Mertens, en la terraza de un hotel barcelonés. / ELISENDA PONS

Wim Mertens ha retrocedido en el tiempo, hasta el siglo III antes de Jesucristo, y más atrás todavía, nada menos que 160 millones de años, para cuestionar a través de la música el papel de Europa, un continente y un cuerpo cultural que “ya no pueden presentarse a sí mismos ante el mundo como la norma, el estándar”, opina este compositor belga, destacado desde hace cuatro décadas en la vanguardia y el minimalismo. Su nueva obra, los tres compactos de ‘Cran aux oeufs’, que reúnen otras tantas piezas publicadas inicialmente en discos individuales, le trae de vuelta este miércoles a Barcelona, en formato de trío (Barts, 21.00 horas, festival Guitar BCN).

El título del trabajo está tomado de la playa de piedras redondeadas “como huevos”, situada en el norte de Francia, y que constituye “uno de los enclaves de interés arqueológico más antiguos de Europa, originario del jurásico”, explica el músico, que dice aspirar a captar en sus composiciones “el espíritu de la época, aquello que está en el aire”. Para ello, sitúa cada uno de esos tres discos en un periodo distinto.

Bruselas como símbolo

Hundiendo raíces en la historia, el compacto que lo cierra, el tercero, recupera la leyenda de la reina macedonia Berenice, que cumpliendo su promesa, se cortó la cabellera después de que su marido, Ptolomeo, regresara ileso del combate en tierras sirias y que, tras depositarla en un lugar sagrado, esta “desapareció rumbo a una constelación de estrellas”, explica Mertens. El segundo parte de la batalla de Accio (Grecia), y su protagonista es Cleopatra, última reina de un antiguo Egipto que era “símbolo de opulencia”. Y el primero sitúa el foco en la Bruselas actual. “Es un ‘sketch’ de la capital hoy considerada el símbolo de Europa”.

"Adoro la música de Mozart, pero no es la que requerimos hoy. Necesitamos una música nueva y que sea masiva"

Wim Mertens

Músico

Mertens habla más de bocetos que de obras entendidas como creaciones definitivas “porque Europa afronta una crisis de valores y la música debe estar relacionada con la época”, estima. Y nos viene a decir que el Viejo Continente es una especie de balneario que reposa sobre un terreno volcánico. “El día que empecé a dar entrevistas con motivo del primero de estos discos fue cuando Palmira voló por los aires. Por eso esos ‘sketchs’ son piezas que no están cerradas, no son estables”, argumenta el músico. Y, las nuevas realidades deben imponer otras formas de música. “Adoro la música de Mozart, pero no es la que requerimos hoy. Necesitamos una música nueva y que sea masiva, popular”.

Entre Europa y América

El arte y las evoluciones estéticas, en fin, como reflejo de su tiempo, y por eso, después de la Segunda Guerra Mundial surgieron músicas instrumentales “abstractas, como el serialismo y el postserialismo”, apunta Mertens. “No se podía confiar en la voz y la música debía ser calculada, controlada. No había opción”, reflexiona. Pero la aparición de John Cage o La Monte Young, al otro lado del Atlántico, trajo otros parámetros. “Marcaron una distancia y permitieron crear algo nuevo que influyó en mi generación”, explica. Con todo, en sus inicios le costó más, dice, llegar al público de su país que al de Italia, España o México. “Es porque la influencia de la música de Stockhausen, Berio o Boulez había sido muy fuerte en el corazón de Europa”.

Álbumes de los 80 como ‘Usura’ (bajo el nombre de Soft Verdict) o ‘Maximizing the audience’ se publicaron a través del sello independiente Les Disques du Crépuscule, orientado al pop y el jazz experimentales, que lanzó a voces sinuosas como Anna Domino o Isabelle Antena. ¿Un público más receptivo que el clásico? “Era el principio de la mezcla de audiencias, en que los estándares rígidos se iban relajando”, indica Mertens, que ya en piezas como ‘Multiple 12’ defendió una música “horizontal, sin formas jerárquicas”, apunta. “Vengo de una tradición franco-flamenca, ¡nosotros inventamos la polifonía en los siglos XIV y XV!”. Se acoge a ese idea para afirmar que hoy “la gente, nosotros mismos, ya no aceptamos la autoridad porque sí”, si bien eso comporta ejercicios de tensión interna. “Para encontrarte a ti mismo debes pasar períodos de lucha y de conflicto”.