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CRÓNICA DE MÚSICA

Kaufmann y Damrau, dos divos mejor que uno

Las dos estrellas de la lirica sedujeron al Palau alternándose en la interpretando del ciclo de las 46 canciones italianas de Hugo Wolf

César López Rosell

Diana Damrau y Jonas Kaufmann, en el Palau de la Música

Diana Damrau y Jonas Kaufmann, en el Palau de la Música / Antoni Bofill

Cuando dos divos del canto como Jonas Kaufmann (Múnich, 1969) y Diana Damrau (Gunzburgo, 1971) unen su arte mayúsculo para un proyecto es que algo grande tiene que suceder. La expectación por su visita a Palau 100 con la gira de las Italianisches Liederbuch, de Hugo Wolf, junto al excelso pianista Helmut Deutsch, prometía algo excepcional. Sobre todo para los delicados paladares de los amantes de lied, que no quisieron perderse la oportunidad de degustar un manjar tan delicado como el de esta colección de canciones del autor austríaco. Es poco habitual ver interpretados los ciclos completos de un creador tan apasionado como atormentado, en las que la música se pone plenamente al servició de la poesía. Dos divos mejor que uno, por no decir tres considerando la categoría de Deutsch, para recitar/cantar un poemario que requiere una intensidad expresiva como la que los estrellas bavaresas ofrecieron la noche del sábado.

Los 46 poemas italianos anónimos, traducidos al alemán por Paul Heyse, fueron ordenados temáticamente para facilitar la alternancia en las intervenciones de los intérpretes y permitir el juego de la réplica entre ellos. Esta circunstancia permitió que la velada se desarrollara con un ritmo y agilidad admirables. El lirismo de las alusiones a la naturaleza, la expresión del sentimiento amoroso de la mayoría de las piezas, la ironía de los momentos de tensión de las relaciones, expuesta a veces con una sobrepasada comicidad, dominaron las casi dos horas de sesión. Miradas entre ellos para intensificar el significado del poema, manos cogidas en plena expresión romántica y gestos de desaire comparecieron durante la interpretación de las obras. Damrau  lució un vestido verde para marcar las alusiones a este color de la primera parte, que cambiór en la continuación por otro floreado con fondo negro.

Noche para el recuerdo

Todo cuidado al detalle en este espectáculo diseñado por los artistas para  compaginarlo con sus citas operísticas (entre ellas de de Kaufmann con Andrea Chenier en el Liceu, a partir del 9 de marzo). La dinámica funciona a partir de un crescendo que lleva a una segunda parte de mayor entidad expresiva. El versátil Kaufmann no parecía tener su mejor día, quizás afectado por algún resfriado, pero la belleza y clara dicción de su voz oscura al servicio de la hondura poética, la musicalidad y elegancia en la aplicación del estilo para este repertorio y la teatralidad siempre a punto, le permitieron mantener el dominio de la situación y acabó triunfando. Damrau estuvo espléndida toda la noche, manteniendo una gran regularidad en la emisión. Mostró la pulcritud de su fraseo fresco y claro y la perfección de sus transiciones de graves a agudos desplegada con una naturalidad y sensibilidad liricas de primera.

Dos propinas de Schumann y Mendelsohn cantadas a dúo cerraron una noche aleccionadora, ya que permitió disfrutar de estos grandes artistas junto al maestro Deutsch, en un registro más intimo. El homenaje floral a los intérpretes cerró una noche para el recuerdo.