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NUEVA NOVELA CORTA

Víctor García Tur, entre la herejía medieval y la rebeldía juvenil

El autor de 'Twistanschauung' aborda el choque entre generaciones en 'Els romanents', ganadora del Premi Just M. Casero

Anna Abella

El escritor Víctor García Tur, ganador del Premi Just M. Casero 2017 con ’Els romanents’. 

El escritor Víctor García Tur, ganador del Premi Just M. Casero 2017 con ’Els romanents’.  / LUAY ALBASHA

Todo ocurre en casa, en “un hogar que no es el lugar al que llegas para descansar tras un día de trabajo sino el lugar de la tragedia, donde se cocinan las tensiones”. Y todo ocurre en las apenas 140 páginas de ‘Els romanents’ (Empúries), una novela corta “sobre el choque de generaciones, entre padres e hijos”, que tiene “un efecto de olla a presión hasta que llega al clímax”. Con esta obra, ganadora del Premi Just M. Casero, que impulsa la librería La 22 de Girona, Víctor García Tur (Barcelona, 1981) perpetúa el éxito y la solidez literaria de los relatos de 'Twistanschauung' (Premi Documenta 2008) y de la novela larga ‘Els ocells’ (Premi Marian Vayreda 2016).

‘Els romanents’ es una pieza “a tres voces, la de una madre que intenta entender a su hijo adolescente, la de este, que se rebela contra el mundo y contra sus padres, y la de un texto apócrifo que simula los ensayos que explican las herejías medievales”, revela García Tur ante la mirada atenta del librero de La 22, Guillem Terribas, y de su editor Josep Lluch

¿Son los cátaros los punks de otra época? ¿Son los punks los cátaros de los 70 y 80?”, se pregunta el autor tras señalar que en “las herejías medievales funcionan como metáfora de la rebeldía juvenil (contra los padres, la autoridad y el mundo establecido), porque son desafíos en la historia, de forma similar a la rebeldía de las bandas y tribus urbanas”. 

Los padres del adolescente son permisivos expunks. La madre, leyendo el diario de este, que está en una tribu urbana inventada, intenta “digerir las aficiones un poco extrañas de un hijo que se sale de la norma” pero “no quiere ver sus problemas y lo excusa de lo que llevará a la tragedia”. El padre “es la voz que no está”, detalla, pero “está por omisión, filtrado por las visiones de madre e hijo”.   

La voz del libro apócrifo surgió de la lectura de un ensayo real sobre herejías medievales del historiador británico Norman Cohn. Curiosamente, cuenta García Tur, mientras el padre escribía sobre cátaros, su hijo, Nik Cohn, lo hacía de rockabillies, mods y la rebeldía a través de la música de otras tribus urbanas de los 50 y 60.

Nostalgia de la juventud

García Tur, que ahora tiene 36 años, viene madurando esta historia desde los 20. Ya entonces, confiesa, le inquietaba “pensar si un día, cuando envejezga, llegaría a no entender a la juventud”. “Pienso si mi hija llevará un día unos peinados que no me gusten, si escuchará una música que no comprenderé. Me preocupa pensar en el futuro y creo que me moriré de pena recordando mi juventud. Es una escalada hacia la nostalgia, la melancolía. La madre de la novela también echa de menos su juventud”. 

Diseño con tachaduras

Aunque en la biografía de la solapa de ‘Els romanents’ García Tur se defina como teólogo –en ‘Els ocells’ se declaraba ornitólogo, profesiones que tienen que ver con cada libro- el escritor es también diseñador gráfico. De ahí que sea el artífice del singular diseño de la portada, el lomo, la contraportada y la solapa, donde absolutamente todas las palabras aparecen tachadas por una línea, emulando las tachaduras que haría un adolescente dubitativo en su diario, que también aparecen en el texto interior. Idea suya es asimismo el cambio de tipografía y compaginación en la voz del ensayo sobre herejías medievales. 

Mientras lee todo lo que cae en sus manos sobre cambio climático pero también novela victoriana, además de la actualidad literaria, García Tur trabaja en relatos y, a la vez, en una novela “ambiciosa y extensa sobre el anarquismo en la Barcelona de finales del XIX y principios del XX”. Otra forma de rebeldía.