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EL LIBRO DE LA SEMANA

McGuffin en la Catalunya profunda

Victor Garcia Tur se vale de referencias a Alfred Hitchcock en su lograda novela, 'Els ocells'

VICENÇ PAGÈS JORDÀ

Víctor García Tur (Barcelona, 1981) debutó brillantemente en el 2009 con la colección de cuentos ‘Twistanschauung’, lleno de exhibiciones de estilo y de logrados experimentos. Entonces intenté definir al autor como un cruce del nieto de Alan Moore y la nieta de los Chemical Brothers. En los últimos nueve años solo hemos podido leer algunos de sus cuentos dispersos, hasta que ha aparecido ‘Els ocells’, premio Marian Vayreda.

Como si fuera el negativo de una película de HItchcock, la novela empieza cuando los pájaros  desaparecen de un pueblo, en este caso la comarca inventada de Les Moles, en la Catalunya profunda. ‘Els Ocells’ se nos presenta desde tres puntos de vista complementarios: la aproximación científica de la ornitóloga, la mirada pintoresca de la turista de fin de semana y la furia de la adolescente de la familia que le alquila a aquella el apartamento rural. Parte del mérito del autor es hacer verosímiles estas miradas femeninas.

A partir de estos tres puntos de vista, que adoptan la forma de capítulos-secuencia, el lector se introduce en la vida de un pueblo que podría ser cualquiera: tensiones familiares, discrepancias políticas, literatura local, tradiciones inventadas. Los capítulos se van sucediendo a buen ritmo, la trama se despliega gradualmente, las descripciones son de una atrevida adjetivación, los diálogos resultan creíbles, las subtramas se combinan con fluidez. García Tur, en definitiva, ha escrito un libro maduro, contenido, en el que cada pieza se sitúa en su sitio.

Desde el punto de vista narrativo, ‘Els ocells’ se sostiene con autonomía, pero el lector que conozca la película homónima de Hitchcock obtendrá del libro el placer suplementario de comparar las referencias y las actualizaciones: la forastera rubia que se aproxima con un pájaro enjaulado a la casa del hombre que ha conocido por azar, la soltera independiente que se desvive por proteger a sus niños (en este caso, buitres), el bar del pueblo en el que vegetan los carcamales. La adolescente de la película, tan convencional que haría que a Camille Paglia le entraran ganas de abofetearla, se ha convertido en una punky de pueblo que por la noche se dedicar a hacer pintadas revolucionarias  y que inevitablemente recuerda a Thora Birch de ‘Ghost world’.

INDEPENDENCIA

La novela de García Tur incorpora hallazgos propios: la relación de la turista urbana y la adolescente rebelde, el doble envejecido de Cary Grant, las hermanas Brugés –las Brontë del lugar-, el paseo entre cipreses a imitación de las secuoyas de ‘Vértigo’, la deriva al estilo ‘District 9’. Al fin y al cabo, el homenaje a Hitchcock no es más que un mcguffin, la excusa para desplegar un talento propio, que incluye pinceladas líricas y una antropología bien entendida.

La versatilidad lingüística merece un párrafo aparte. El narrador es capaz de hacer hablar a diferentes generaciones y de distintas procedencias en diversos registros. El hecho de que la forastera  sea una traductora profesional propicia el comentario metalingüístico: “Que calenta que es posava quan la gent de comarques parlava como Déu mana”.

Víctor García Tur es uno de los autores más dotados de la última generación de narradores en catalán, es decir, de los que nacieron en los años 80. Entre los que han publicado, vale la pena destacar los nombres de Borja Bagunyà, Damià Bardera, Max Besora, Edgar Cantero, Roc Casagran, Melcior Comes, Caterina Cortès, Alba Dedeu, Albert Forns, Jordi Nopca, Lucia Pietrelli Pere Antoni Pons. Hay juego. 

'ELS OCELLS'
Víctor García Tur 
Empúries 
320 págs. 18,50 €