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CRÓNICA

Yuja Wang, una diva generosa

La virtuosa pianista china puso en pie al Auditori tras una tanda de seis bises y después de recrear obras de Beethoven y Chopin

César López Rosell

La pianista Yuja Wang y la Chamber Orchestra of Europe durante el concierto del pasado sábado en en el Auditori.

La pianista Yuja Wang y la Chamber Orchestra of Europe durante el concierto del pasado sábado en en el Auditori. / May Zircus/L'Auditori

Vertiginosa, intensa, apasionada y sumamente generosa. Yuja Wang (Pekín, 1987), la incontestable diva de estética pop del piano, siempre intenta ofrecer algo nuevo. Acostumbrados a verla sola o acompañada, hace solo un año mostró su imagen más seria en Palau 100 abordando obras de tanta exigencia como los '24 preludios' de Chopin y la ’25 variaciones y fuga sobre un tema de Händel de Brahms. "Aquí estoy yo" pareció decir entonces a los que la tildan de virtuosa pero mecánica.

El sábado en el Auditori volvió a sorprender, en el cierre de su gira española con la Chamber Orchestra of Europe, mostrando su doble faceta de solista y directora durante la recreación de obras de Beethoven y Chopin, aunque donde acabó provocando el delirio fue en una tanda de nada menos que seis bises que desató una oleada de bravos y aclamaciones con los espectadores puestos en pie.

No es aconsejable que Wang  asuma tantas tareas a la vez, pero ella así lo quiere en su intento de lograr que formación y pianista respiren juntos en la recreación de las piezas. Daba un poco de apuro verla sentada frente a los músicos agitando las manos en los momentos orquestales y luciendo un minivestido verde que dejaba a la espalda a la vista de la platea y unos mareantes taconazos de aguja. La artista pasaba, al tiempo que dirigía e interpretaba, las hojas de la partitura del 'Concierto para piano núm. 1' del genio de Bonn.

Cambios armónicos abruptos

El exceso podía provocar momentos de falta de concentración en una obra con cambios armónicos abruptos. Pero al público transversal que se dio cita en la velada no parecía importarle demasiado esta decisión. Al contrario, ajenos a las reglas de comportamiento en la clásica, aplaudía después de cada movimiento. Ella siguió a lo suyo desplegando de forma desinhibida todo su arsenal técnico. Dejó dudas al inicio sobre la madura inmersión en la obra, pero acabó creciendo en el 'Largo' con sus manos deslizándose delicadamente sobre el teclado. Antes dejó constancia de la belleza de unos 'pianissimos' respaldados por cuerda y madera.

Deslumbrante con Chopin

Pero donde se produjo la explosión interpretativa de Yuja (luciendo ya un vestido azul largo) fue con el 'Andante spianato y la grande polonesa brillante' de Chopin, una obra más propicia para exhibir todas sus virtudes. Sin necesidad de atender demasiado a la orquesta, que tiene poco protagonismo en la pieza, desarrolló la plenitud del intimismo meditativo del inicio y deslumbró con la hiperromántica polonesa, con su mezcla de vibrante ritmo y elegancia y un final arrebatador. La orquesta, encabezada por la concertino Lorenza Borrani, acreditó su categoría con dos obras de Mendelssohn, especialmente en la selección de ‘El sueño de una noche de verano’, basada en la obra de Shakespeare.

Wang redondeó la noche en solitario con el que casi fue un tercer concierto. Las propinas dedicadas a la ópera 'Carmen',  'Margarita en la rueca'  de Schubert, el 'precipitato' de la 'Sonata, número 9' de Prokofiev, la canción 'Tea for two', la 'Marcha turca' de Mozart y 'Vocalise' de Rachmaninov dejaron a la sala con la boca abierta.