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La exposición Joan Ponç. Diàbolo de La Pedrera.

RESUMEN DEL AÑO CULTURAL

Las mejores exposiciones del 2017

EL PERIÓDICO elige 'Joan Ponç. Diàbolo' como la mejor exposición del 2017 en Barcelona

Natàlia Farré

Las grandes exposiciones internacionales llevan años sin pasar por Barcelona, pero en el 2017 ha habido una excepción: la dedicada a David Bowie, una muestra que ha levantado pasiones entre fans y no tan fans del cantante británico; y críticas entre los que creen que las salas de los museos no hay que llenarlas con productos prefabricados sino creando discursos nuevos. Original e interesante ha sido la última propuesta del MNAC, ‘La caja entrópica’, en la que algunas obras maltrechas por la historia, y no restauradas, han abandonado las reservas para ser expuestas. El resto, son nombres propios, algunos, como Picasso, poca presentación necesitan; otros, como Joan Ponç, pedían a gritos ser recuperados.

5. 'PICASSO. RETRATOS'. MUSEU PICASSO

Pablo Picasso retrató a lo largo de su larga y prolífica carrera a amigos y conocidos. Nunca dejó de hacerlo (en todos los estilos que cultivó y con todas las técnicas que practicó), y jamás los ejecutó por encargo; siempre utilizó como modelos a sus más cercanos. Ochenta y cinco retratos y 41 retratados, desde Guillaume Apollinaire a Olga Khokhlova, pasando por Carles Casagemas y Santiago Rusiñol, lucieron en esta exposición que ahondó en la relación entre el género y el genio: desde las pinturas académicas realizadas en la juventud hasta las espontáneas telas del final de su vida. 


4. 'LA CAJA ENTRÓPICA'. MNAC

Diferente y atrevida es esta muestra comisariada por Francesc Torres que lo que hace es poner el MNAC del revés sacando de las reservas y llevando a las salas aquellas piezas mutiladas por la historia, como las pinturas de Josep Maria Sert quemadas durante la guerra civil a causa de la ideología del pintor, en lo que es una reflexión sobre el patrimonio y sobre la violencia: la que ejerce el museo sobre estas obras al retirarlas y la que ejerce la historia al destrozarlas. Hasta el 14 de enero.


3. SUSAN MEISELAS. MEDIACIONES'. FUNDACIÓ TÀPIES

No se puede entender la masacre de Anfal, el genocidio llevado a cabo por el régimen de Sadam Husein contra el pueblo kurdo en 1988, sin las imágenes de Susan Meiselas; como necesarias son sus fotografías para evidenciar lo ocurrido en El Salvador y Nicaragua en los 70 y 80. Todo ello lo recoge la exposición de la Tàpies, hasta el 14 de enero, en la que es la retrospectiva más completa dedicada en Europa a esta fotoperiodista de pro.


2. 'DAVID BOWIE IS'. MUSEU DEL DISSENY

Con tantos fans como detractores (los puristas del arte), en mayo aterrizó una de esas exposiciones que es más que una exposición: una experiencia inmersiva. En este caso en la música y el mundo de David Bowie. La muestra reunió 300 objetos extraídos del archivo personal del artista, desde sus trajes más icónicos –como el body con piernas en semicírculo de la gira Aladdin Sane– hasta el sintetizador SYNTHI que le regaló Brian Eno, pasando por letras garabateadas y tachadas y corregidas de su puño y letra e infinitos souvenirs vitales.


1. 'JOAN PONÇ. DIÀBOLO'. LA PEDRERA

Joan Ponç (Barcelona, 1927 - Saint-Paul-de-Vence, 1984) fue uno de los creadores más originales e importantes de la escena catalana de la segunda mitad del siglo XX; también, uno de los menos valorados y, a veces, menos apreciados de la historia del arte de este país, a la par que uno de los menos expuestos. Ha costado, pero finalmente la tantas veces anunciada y pospuesta retrospectiva a él dedicada abrió puertas en octubre. En La Pedrera. La muestra, comisariada por la historiadora Pilar Parcerisas, recorre toda la trayectoria de este singular artista, desde sus inicios en los 40 hasta sus últimas piezas, sin olvidar su paso por Dau al Set y Brasil.

Ponç creó un universo propio extremadamente rico y único, también onírico y simbólico, poblado de criaturas inquietantes, mitad humanas y mitad animales. Un mundo irreal que le valió ganarse calificativos como grotesco, torturado, diabólico, carnavalesco, mágico... Pero perseveró en su estilo. No se apuntó a ninguno de los ismos de las vanguardias. Y esa inclasificación es uno de los motivos que lo mantuvo y mantiene en un cierto olvido. Hay más razones, como la pelea por su legado y, por encima de todo, la alargada sombra de Antoni Tàpies. Ponç fundó junto con Joan Brossa Dau al Set, movimiento al que el pintor matérico se sumó y del que después siempre renegó. Para Tàpies Ponç siempre fue ese pintor que hacia monstruos. Unos monstruos que recorren La Pedrera hasta el 4 de febrero.


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