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Las vocales de Pedro Almodóvar

El ensayo 'Universo Almodóvar' repasa la filmografía del realizador y constata cómo sus películas dialogan entre sí

Olga Pereda

Almodóvar, en su época de estudiante. / EL DESEO

Almodóvar, en su época de estudiante.
Pedro Almodóvar, entre Victoria Abril y Marisa Paredes, en el rodaje de Tacones lejanos.
Rossy de Palma y Verónica Forqué, junto a Almodóvar, en el rodaje de Kika.

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Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 1949) está convencido de que la gente le da mucha más importancia de la que tiene. Él no se siente ni representante de la modernidad española, ni voz autorizada de la movida madrieña, ni el gran liberador de los tabúes sexuales en el cine. “Me siento incómodo con todas estas etiquetas”, confesó a 'Cahiers du Cinéma' en 2009. Le guste o no, el cineasta español más internacional es todo eso y más. Una marca. Un torbellino. Un ser público al que le gusta refugiarse en casa. “No oigo de un oído. No fumo. No bebo. Soy antisocial”, declaró a este diario días antes del estreno de 'Julieta', su última película, la número 20 de una carrera con la que se ha ganado un puesto de honor en la historia del cine universal. El profesor universitario José Luis Sánchez Noriega propone redescubrir al manchego en 'Universo Almódovar. Estética de la pasión en un cineasta posmoderno' (Alianza), sesudo y complejo estudio de una filmografía en la que todas las películas dialogan entre sí. Estas son las vocales de ese particular universo.

A, de actores

Cuando era un crío, Almodóvar -recuerda el libro Sánchez Noriega- compraba tabletas de chocolate para coleccionar cromos de las estrellas de Hollywood. Los curas del colegio intentaban formar su espíritu, “deformándolo con religiosa tenacidad”. Él se reconciliaba con el mundo, su mundo, “engullido en una butaca de cine”. Almodóvar niño estaba convencido de que el cine eran los actores. Después, descubrió que una película estaba creada y narrada por alguien y decidió ser ese alguien. Una vez convertido en director ( y a pesar de que ha tenido algún enfrentamiento, como el histórico desencuentro con Carmen Maura o la tensión desvelada recientemente por Lluís Homar), sigue pensado que los actores son “la materia sobre la que se imprimen” las películas. “Me hice director de cine para poder dirigir actores”. Al autor de 'Todo sobre mi madre' no le falta razón cuando presume de tener una de las carreras más libres del cine español. Nunca ha aceptado una película por encargo y eso que de Hollywood le mandan “un guion por semana”.

E, de España.

Los pimientos asados, la tortilla, los calamares y el flan de 'La flor de mi secreto'. Los barquillos de 'Volver'. El bacalao al pilpil de 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón'. Y, por supuesto, el gazpacho de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'. ¿Hay alguna duda de qué país nos está hablando Almodóvar en sus películas? La comida, las fiestas, la artesanía y el lenguaje español están en cada fotograma: el concurso de gritos de 'La flor de mi secreto', la ‘campaná’ por no ir al entierro de 'Volver', los Picaos de San Vicente de la Sonsierra de 'Kika', los cuadros con perros y caballos de '¿Qué he hecho yo para merecer esto?' Cuando era un chaval, Almodóvar veía a su madre hablando con las vecinas del pueblo y esa imagen que se le grabó a fuego. La semilla de sus películas son, según confiesa, un grupo de mujeres hablando. “Cuando voy por la calle y las veo daría lo que fuera por saber de qué hablan porque además de ser divertido estoy seguro de que hay una buena historia”.

I, de internacional.

El grueso de la taquilla de las películas de Almodóvar se hace fuera de España. 'Los amantes pasajeros' (88%), 'La piel que habito' (89%), 'Volver' (84%). En el caso de 'Julieta', el contraste es brutal: 2,15 millones de euros recaudados en España y 19,2 millones en el resto del mundo, según los datos de la revista Academia recogidos en 'Universo Almodóvar'. El absorbente drama sobre madres e hijas es un peliculón donde Almodóvar volvió a ser Almodóvar. Sin embargo, tuvo los peores resultados comerciales de su carrera en España, donde se estrenó pocos días después de que su nombre apareciera en el escándalo financiero de los papeles de Panamá. En todo caso, 'Universo Almodóvar' deja claro que El Deseo -la productora que Pedro y Agustín Almodóvar fundaron en 1985- cuida mucho el departamento de prensa y, por supuesto, cuenta con una gran baza: el carisma del manchego. “Almodóvar es capaz de convertir un cuestionario perezoso en una excelente entrevista”, apunta Paz Sufrategui, que durante muchos años ejerció de jefa de prensa.

O, de ochenta

El cine de la primera etapa de Almódovar no se entiende sin la movida madrileña de los (míticos ya) años 80. Eran tiempos anárquicos, lúdicos e intensos culturalmente hablando. El director, de forma deliberada, quiso alejarse de los progres de los 70. "En 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' no se ve ni la sombra de Franco, no hay menor alusión al pasado. Fue deliberado. pero sí, allí todo el mundo anda entre los catorce y los veinte años y nadie tenía una postura política. Ni falta que hacía”, asegura.

U, de ubicación

Más allá de ciudades llenas de vida como Barcelona y Madrid, el ojo de Almódovar se ha fijado en el pueblo. A veces, como apunta el autor del ensayo, idealizado frente al vértigo urbano. El pueblo como destino de personajes que atisban la muerte es un tema que se repite y que el realizador toma de su biografía familiar, cuando su padre, al sentir que estaba cerca el final, pidió volver al pueblo para morir en la misma cama que le vio nace. Así sucede con el transexual Lola de 'Todo sobre mi madre' y la Agustina de 'Volver'. En la vida real, Almodovar huyó de su pueblo natal. A este diario contó el año pasado que sus padres le habían buscado trabajo en un banco y él se rebeló. “Jamás viviré en un pueblo”, les soltó. “Eres menor de edad, tendré que llamar a la Guardia civil”, le amenazó el padre. Por suerte, no lo hizo.