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CRÓNICA

Arte, ética y violencia en Temporada Alta

Romeo Castellucci, Christiane Jatahy y El conde de Torrefiel retratan la sociedad con singulares propuestas

Rocío Molina sorprende con Sílvia Pérez Cruz en una nueva aventura creativa de alto voltaje

Marta Cervera

Un momento del espectáculo Fang, de Quim Girón.

Un momento del espectáculo Fang, de Quim Girón. / MARTA GARCIA

Una de las cosas más satisfactorias que tiene disfrutar de las últimas creaciones de artistas punteros es la cantidad de  preguntas que uno se hace. El festival Temporada Alta ha permitido este fin de semana conectar en Girona con la pulsión de los nuevos tiempos de la mano de artistas como el italiano Romeo Castellucci, la brasileña Christiane Jatahy y los españoles El Conde de Torrefiel y Quim Girón.

Rocío Molina sorprendió aliándose con la cantante Sílvia Pérez Cruz para mostrar la semilla del espectáculo que estrenará en verano en el festival Grec. Hay mucha química entre ambas y ganas de explorar nuevos terrenos, como demostró su generoso intercambio de música y danza, lleno de sensualidad (una de las piezas empezó y acabó con ambas rodando por el suelo en un abrazo infinito que iba cambiando de forma). El Cor de Cambra de la Diputació de Leida potenció el aspecto musical de la obra, en la que Pérez Cruz cantó, entre otras, una versión muy libre de 'Take this waltz' de Leonard Cohen y otra de un precioso fado de Amália Rodrigues.  

Música de barro    

Girón también triunfó con 'Fang', un ejercicio de fuerza, habilidad, equilibrismo y transformación que realiza con una inmensa masa de barro. El artista saca mucho partido de su combate con la materia y se enfanga a placer acompañado de música en directo, elaborada en parte con el mismo material que él utiliza en escena: el barro como instrumento de percusión. El público despidió con una sonora ovación su espectáculo.

Una actriz colgada de un hilo metálico sostenida por un dedo a más de tres  metros de altura destaca en 'Ethica. Natura e origine della  mente', de Castellucci. Entre el teatro y la instalación, esta breve propuesta basada en textos filosóficos de Spinoza, hipnótica en algunos momentos y pesada en otras, despertó sentimientos contrapuestos entre el público. ¿Cuál era la intención al utilizar un perro que hablaba a través de una grabación y se movía por la sala? 

Pantallas y acciones

Con 'A floresta que anda' (El bosc que camina)', una pieza inspirada en 'Macbeth', Christiane Jatahy no entusiasmó tanto como con sus dos anteriores montajes. Experta en tejer discursos con elementos de cine y teatro, interpeló al público invitándole a participar en un 'vernissage'. Pero a las historias de abusos de poder en Siria, Congo y Brasil proyectadas en cuatro pantallas les faltó simbiosis con las acciones de la única actriz del montaje, que denunciaba la responsabilidad de todos en la corrupción del sistema capitalista.

Violencia, poder económico y político también están en el punto de mira de 'Guerrilla', lo último de El Conde de Torrefiel, una reflexión sobre el modo en que el individuo se enfrenta a la realidad en el siglo XXI. Reflexión interesante pero un tanto larga para una obra sin diálogo, donde todo hay que leerlo mientras los intérpretes, mudos, participan en una conferencia cultural, una clase de taichí y una 'rave' con música a tope. 

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