EL LIBRO DE LA SEMANA

Salman Rushdie vs. Donald Trump: la voz del ventrílocuo

Apenas unos meses después de su investidura, Salman Rushdie convierte a Donald Trump en personaje literario en 'La decadencia de Nerón Golden'

Salman Rushdie, en la presentación de su libro el mes pasado, en la Feria del Libro de Fráncfort.

Salman Rushdie, en la presentación de su libro el mes pasado, en la Feria del Libro de Fráncfort. / ARNE DEDERT

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Enrique de Hériz
Enrique de Hériz

Escritor

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Acaso por la insistencia de su editor americano, 'La decadencia de Nerón Golden' se presenta como su «regreso al realismo», pero lo que define el mundo literario de Salman Rushdie no es su mayor o menor cercanía con respecto a la realidad descrita, sino la capacidad de su voz para recrearla como artificio. Véase esta definición de un bigote: «una mata tan espesa y ominosa que parecía un organismo parasitario que le nacía en las profundidades de la cabeza, quizá incluso en el cerebro, y le descendía por la nariz hasta surgir al mundo de fuera, como un alienígena que le emergía por encima del labio trayendo consigo nuevas del inmenso y peligroso poder de su anfitrión». Incluso cuando alguien tan pavorosamente real como Donald Trump se asoma a las páginas, en manos de Rushdie el valor de la realidad se mide por su capacidad de contribuir a la construcción del artefacto.

Rushdie practica una ventriloquía permanente, esconde sus historias bajo envoltorios superpuestos en busca de una altisonancia que le permita esconderse detrás de sus narradores para hablar y opinar de lo que le dé la gana. «Llamadme René -se presenta esta vez-. Siempre me ha gustado el hecho de que el narrador de Moby Dick no nos diga su nombre de verdad». Y corre a informarnos de que a sus veinte años desea convertirse en director de cine, en un recurso que aprovechará para intercalar textos en forma de guión y docenas de referencias cinematográficas. También literarias, como siempre: la presencia de 'El gran Gatsby' es ubicua.

Trump aparece en forma de Joker de pelo verdo y poder y riquezas; no hace falta seguir pistas sutiles

El día de la investidura de Obama, René ve llegar a los Jardines del Village neoyorquino a una familia formada por un padre, Nerón Golden y sus tres hijos: Plinio Apuleyo, Petronio y Dionisio. Son de apariencia inclasificable y tienen terminantemente prohibido mencionar su ciudad de origen, aunque el narrador tardará bien poco en confesarnos que son de Bombay, de donde han tenido que salir huyendo tras la muerte de la madre en el transcurso de los ataques terroristas del Lashkar-e-Taiba del 2008. La sombra de ese trauma se prolongará de maneras imprevistas sobre el devenir de la familia, permitiendo a René/Rushdie adentrarse en uno de los asuntos marca de la casa: las tortuosas relaciones entre pasado y destino. Otro clásico: la identidad en todas sus formas mutables, tratada aquí a partir de las peripecias de los hijos, en cuya compañía veremos incluso un ficticio Museo de la Identidad.

Trump aparece en forma de Joker de pelo verdoso y poder y riquezas; no hace falta seguir pistas sutiles para reconocerlo. El tono y la imaginería de Rushdie, que tienden a lo caricaturesco, encuentran un objeto ideal en este personaje que es, por sí mismo, pura caricatura. Y que le sirve para mostrarnos que Estados Unidos, empeñada en definir su identidad por medio de los superhéroes, podría haber encontrado su perfil más exacto en la figura de un supervillano.

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Como todas las últimas entregas del autor, 'La decadencia de Nerón Golden' tiene un punto excesivo, algo artificioso, sí. Al mismo tiempo, se hace difícil discutirle la genialidad, la solvencia en la construcción de la voz, la brillantez de algunos diálogos y la ligereza de unas peripecias aventureras que incluyen asesinatos, un suicidio y, por supuesto, tratándose de Nerón, el obligado incendio.

'La decadencia de Nerón Golden' / 'La decadència de Neró Golden'

Salman Rushdie 
Seix Barral / Proa
Traductores: Javier Calvo / Marc Rubió
523 / 342 páginas
21,90 euros