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DEL MANGA AL HOGAR Y LA INDUSTRIA

La invasión de los robots (buenos)

El Salón del Manga de Barcelona dedica esta edición a un elemento habitual de la sociedad japonesa: los robots

Josep M. Berengueras

Takanori Shibata, creador del robot terapéutico Nuca.  / ELISENDA PONS

Takanori Shibata, creador del robot terapéutico Nuca. 
Muestra con robots en el Salón del Manga.
Muestra con robots en el Salón del Manga.
Muestra con robots en el Salón del Manga.

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Japón es el tercer país más robotizado del mundo. Según la Federación Internacional de Robótica, es el tercero con más robots en relación con los trabajadores, pero el primero en cuanto a robots en el hogar y para servicios. Pero, de hecho, una de las características de la sociedad nipona es que lejos de considerar los robots como una amenaza, los consideran una parte positiva de la sociedad, en parte por la imagen que históricamente se les ha dado en el manga, donde series como 'Mazinger', 'Astroboy', 'Evangelion' o 'Gundam' convirtieron a los androides en aliados de la humanidad. El Salón del Manga repasa este año el fenómeno de los robots con conferencias, invitados y una completa exposición donde ver robots reales.

La ‘obsesión’ de Japón por los robots se remonta a los años 70. Tras la posguerra, el país propició el desarrollo de las industrias con préstamos a interés muy bajo, lo que se tradujo en un rápido desarrollo económico. Pero a finales de los 60 y principios de los 70 se presentó la necesidad de aumentar la productividad, en especial en el sector de la automoción. Y la solución llegó de la mano de los robots.

"En Japón la imagen que tenemos de los robots es positiva, y no son los culpables de las crisis ni nos van a robar los puestos de trabajo"

Takanori Shibata

Investigador del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón 

“A diferencia de lo que pasa en Estados Unidos o en Europa, en Japón la imagen que tenemos de los robots es positiva, y no son los culpables de las crisis ni nos van a robar los puestos de trabajo”, asegura a este diario el doctor Takanori Shibata, investigador sénior del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón (AIST) e invitado al Salón del Manga. “Para nosotros los robots son entes que están para colaborar, para ayudar a la sociedad. Es así porque ayudan en la industria desde los 60 y 70 pero también por la imagen positiva que se les dio en el manga y el anime”, agrega.

Osamu Tezuka, considerado el Dios del Manga, comenzó a publicar en 1952 un manga llamado 'Astroboy'. Cuenta la historia de una sociedad donde los robots y los humanos conviven, y donde un profesor crea un robot llamado Astroboy que tiene habilidades y poderes para luchar contra el mal. Además, experimenta sensaciones humanas. “Fue un éxito de masas, y marcó la tendencia de la industria”, agrega Shibata.

Series de manga y de televisión

Los robots se convirtieron en un tema recurrente. Y los ‘mechas’ (robots gigantes) empezaron a inundar las revistas de manga y las series de televisión. Mazinger Z, Gundam, Macross o más tarde Escaflowne y Evangelion gozaron de un gran éxito. Pero los robots no solo eran gigantes, sino también de tamaño humano: Chobits, Yotsuba o Dr. Slump son buenos ejemplos.

Mientras el manga y el anime contaban con decenas de títulos con protagonistas mecánicos, en las industrias reales los robots ayudaban a empujar la economía. Y también comenzaban a aparecer los primeros robots para el hogar.

El robots Asimo de Honda fue también un logro (año 2000), ya que se consiguió que un androide humanoide pudiese caminar, correr e incluso subir pendientes y escaleras. Mientras, Sony vendía decenas de miles y miles de Aibo, un robot-perro para el hogar.

Robot terapéutico

La apuesta del Dr. Shibata fue crear un robot terapéutico llamado Paro. Sus orígenes se remontan a 1993, y el objetivo era crear un robot que pudiese “ayudar a todo tipo de enfermos, en especial a los que sufrían enfermedades psíquicas”.

Robots en el Salón del Manga. / fERRAN SENDRA

Paro (comercializado como Nuka en España) tiene forma de foca. Cuenta con multitud de sensores, por lo que el robot reacciona cuando se sostiene, se le habla, se le acaricia... “Los animales de compañía son muy bonitos, pero hay gente que no puede tenerlos en casa”, comenta Shibata. Además, hay enfermos que son más proclives a interactuar con animales (o un robot con forma animal) que con médicos humanos. El próximo proyecto de Shibata: “Llevar a Paro al espacio”. Está en negociaciones para incorporarlo a la futura misión espacial de la Nasa a Marte, para que acompañe a los astronautas.

Tanto Paro como otros robots colaborativos se pueden ver en el Salón del Manga, donde, cómo no, también se pueden encontrar cómics japoneses y animes donde los robots (buenos) son los protagonistas.

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