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FRANQUICIA EN EXPANSIÓN

'Death note', el cuaderno mortal llega a Seattle

Netflix estrena una nueva adaptación al cine del famoso manga y anime sobre un adolescente convertido en asesino todopoderoso

Juan Manuel Freire

Lakeith Stanfield, en una imagen de Death note.

Lakeith Stanfield, en una imagen de Death note. / NETFLIX

Desde su nacimiento como manga serializado en el 2003, 'Death note' no ha dejado de encender las imaginaciones de jóvenes y no tan jóvenes lectores alrededor del mundo. La obra de Tsugumi Ohba (guion) y Takeshi Obata (dibujo) hace preguntas no por familiares menos importantes o sugerentes: ¿el fin siempre justifica los medios? ¿Se puede hacer el bien a través del mal? O, en palabras más precisas, ¿usarías si cayera en tus manos un cuaderno en el que solo con escribir el nombre de alguien esa persona caería muerta?

En el manga, un 'shinigami' (dios de la muerte japonés) deja caer uno de esos cuadernos en el mundo humano por aburrimiento y para saber cómo nos las gastamos aquí en moralidad. Quien lo recoge es Light Yagami, estudiante modélico, excelso en los deportes, popular con las chicas, adorado por su familia… Y líder megalómano en potencia.

El protagonista se decide a salvar un mundo moralmente decrépito a través de la eliminación sistemática de maleantes

Tras exitosas primeras pruebas, Light se decide a salvar un mundo moralmente decrépito a través de la eliminación sistemática de maleantes e inmorales. Sus delirios de grandeza lo convierten en el criminal más peligroso del mundo, capaz de desconcertar a la Interpol, el FBI y un detective de fama global, L, con el que establece un complicado juego de gato-y-ratón.

Light no está solo en su campaña de terror. Tener ese cuaderno conlleva muchas obligaciones, entre ellas estar acompañado de por vida, o hasta que se acabe el cuaderno, por el 'shinigami' al que perteneció en un primer momento. 'Death note' es, entre otras cosas, una extraña historia de amistad en la que un dios de la muerte se convierte en el Sancho Panza de un joven Quijote sociópata.

Franquicia multiforme

En el 2006 llegó la serie anime, fiel al tebeo salvo por el final. Y también una adaptación en forma de novela ligera, una especie de cuento largo con ilustraciones. Y una película dividida en dos partes (al estilo 'Kill Bill') estrenadas con cinco meses de diferencia... Bastante fiel al manga, además de bastante mediocre.

Las dos partes fueron número uno de taquilla en su país, lo que permitió el estreno de un 'spin-off' basado en L dos años después ('L: Change the world'); una tardía tercera entrega ('Death Note: Light up the new world') no llegó ya hasta el 2016, precedida por una miniserie-bisagra. No es la única serie de imagen real basada en la franquicia: también existe otra del 2015 que se toma todas las libertades del mundo.

La adaptación americana

Más o menos como 'Death note', la adaptación estadounidense al cine que Netflix estrena el 25 de agosto y que quizá pondrá en pie de guerra a los puristas del tebeo. Los cambios son importantes. Y van más allá del lógico traslado de la acción de Tokyo a Seattle, Washington. Sobrevive el 'shinigami' Ryuk (de visualización imponente y voz profunda: Willem Dafoe), además de algunas preocupaciones y claves argumentales básicas, pero por lo demás es otra historia.

El Light encarnado por Nat Wolff ('Ciudades de papel') no es ese Joven Perfecto que sucumbe a las ansias de poder, sino un pobre perdedor instigado en su misión por una animadora, Mia (Margaret Qualley, de 'The leftovers'), especie de mezcla de la Misa del cómic y la Shiori de las películas del 2006, a la que creía fuera de su liga. Si en el cómic Light era un protagonista incómodo, aquí es un personaje con el que cuesta un poco menos el proceso identificativo.

'Death note', versión Netflix, refuerza el componente humorístico hasta lo discutible: los gritos del Light de Wolff en el clímax son anticlimáticos. Pero el director Adam Wingard, necesitado de un éxito tras el descalabro de su secuela-'remake' de 'El proyecto de la Bruja de Blair', quería mezclar todo lo mezclable. Afirma de su película que tiene "de todo: acción, comedia, drama… Fluye de un lugar a otro sin fisuras. Es una especie de 'mash-up', que es donde parece que se dirige la cultura pop ahora mismo".

¿Será esta película el comienzo de una nueva etapa angloparlante en la expansión de la franquicia? ¿O caerá tan poco bien como la última 'Ghost in the shell', en la que un concepto culturalmente distante se deglutió hasta dejarlo irreconocible y el resultado no logró apasionar ni a viejos fans ni a neófitos? 

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