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CRÓNICA DE CONCIERTO

Jason Derulo, discoteca en Cap Roig

El cantante estadounidense ofreció una intensa sesión de baile con sus éxitos 'dance' pop en el cierre del festival

Jordi Bianciotto

Jason Derulo, durante su actuación en Cap Roig.

Jason Derulo, durante su actuación en Cap Roig. / FERRAN SENDRA

El Festival de Cap Roig bajó el telón envuelto en brillos discotequeros de nueva generación. Los éxitos de un flamante astro del ‘dance’ pop, Jason Derulo, no dieron respiro a un público joven y familiar, incluyendo franjas infantiles, en un espectáculo con aparatosa pegada rítmica, baladas fogosas y carnosas exhibiciones del cuerpo de baile.

Derulo, un chico de Florida de 27 años que lleva ocho acumulando éxitos como si nada, pasó por la muestra de la Costa Brava envuelto en una épica de superestrella, empezando por la media hora de música discotequera a discreción (de Rihanna a ‘Despacito’ y ‘Gasolina’) con la que empezó el ‘show’, destinada, entendemos, a generar ansiedad en las gradas y a hacernos desear desesperadamente ver por fin su figura en carne y hueso sobre las tablas. Esa larga introducción tuvo otro efecto: ayudarnos a olvidar, al final del concierto, que la actuación de Derulo había durado solo una hora y cuarto.

Unos 75 minutos intensos, sí, en los que no dejaron de pasar cosas desde que Derulo entró en materia con ‘Wiggle’ y su primer éxito, ‘Watcha say’, clamando por celebrar en Cap Roig “la mayor fiesta del planeta”, flanqueado por cuatro bailarines de ambos sexos, pantallón de vídeo rico en imágenes alrededor de su genio y figura y una banda reducida pero suficiente para su combinado electro-pop. El cantante y bailarín lució una voz con poder y colores soul, abierta ocasionalmente al falsete de la escuela Prince, una de sus influencias, visible también en el corte rítmico de canciones como ‘Get ugly’, de su último disco, ‘Everything is 4’ (2015).

Descaro erótico-festivo 

La inspiración de la familia Jackson, tanto Michael como Janet, sobrevoló algunas de las canciones, aunque otras airearon moldes renovados: ese ‘Swalla’, último ‘single’, cita con Nicki Minaj y Ty Dolla Sign construida sobre el sinuoso ritmo haitiano kompa. Hubo baladas y medios tiempos que rebajaron la tensión sin fracturarla (‘Marry me’, ‘It girl’), guitarras rockeras (‘The other side’) y mucha letra situada entre el descaro erótico-festivo y lo que Astrud un día calificó de ‘factor cursi’: “Cada vez que te desnudas / oigo sinfonías en mi cabeza” (‘Trumpets’).

Y en el tramo final, subidón ‘dance’ pop con ‘Breathing’, ‘Don’t wanna go home’, ‘Cheyenne’… A esas alturas del concierto, Derulo lucía musculatura con el torso desnudo, envuelto en coreografías y enlazando ‘hits’ sin detenerse. Colofón con el tacto hip-hop de ‘Dirty talk’, tocado por arreglos exóticos, y el temazo por excelencia de su repertorio, un ‘Want to want me’ que impuso el fundido en Cap Roig con el concierto en lo más alto. Momento de clímax para el festival auspiciado por la Fundación Bancaria La Caixa, que cerró su edición superando su récord de convocatoria. 

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