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CRÓNICA

Roger Hodgson, aquella bonita canción

El músico británico recreó con fidelidad los clásicos de Supertramp en el Festival de Pedralbes

Jordi Bianciotto

Roger Hodgson, en el festival Jardins de Pedralbes.

Roger Hodgson, en el festival Jardins de Pedralbes. / FERRAN SENDRA

Desear escuchar una y otra vez aquella vieja y bonita canción es una inclinación muy natural a la que Roger Hodgson, conocedor del alma humana, se acoge desde hace tiempo. Con Supertramp en el dique seco, es él quien se ocupa de llevarnos de la mano a aquel mundo de melodías encantadas que, en su voz, razonablemente conservada, suenan casi como en los viejos tiempos, cuando el grupo británico reinaba en el rock de los años 70 y primeros 80.

Hodgson nos visita casi cada año y el guión no sufre cambios de fondo de un concierto a otro. Este miércoles, en el Festival de Pedralbes (que ya le acogió en el 2013), interpretó 18 canciones de las que 14 salieron de la discografía de Supertramp, empezando por ese ‘Take the long way home’ elegido siempre como mascarón de proa. Se agradece que, respecto a sus giras de  hace unos años, ahora venga arropado por una banda en la que, además de su cómplice preferente, Aaron Macdonald (saxo, armónica, teclados, coros), figuran otros tres músicos, con lo cual es posible cerrar los ojos y sentirte casi como si estuvieras dentro de aquel doble disco en directo llamado ‘Paris’ (1980).

DOS HORAS DE EVASIÓN

Quedan fuera, eso sí, las canciones firmadas por Rick Davies (como ‘Goodbye stranger’ o ‘Crime of the century’), que Hodgson, jugando limpio, deja fuera del atril, pero no hay de qué preocuparse: suyas son la inmensa mayoría de las composiciones más reconocidas de Supertramp. Así que se abrieron paso ‘School’ (esta la compusieron a medias Hodgson y Davies), ‘Breakfast in America’, ‘The logical song’… “Sé que vivimos tiempos difíciles, pero os pido que dejéis los problemas fuera durante las próximas dos horas”, señaló. Secuencias de ‘hits’, o no tanto: ahí estuvo la menos popular ‘Hide in your shell’, de épico clímax, que, según dijo, es una de las más reclamadas.

El paso del tiempo apacigua las percepciones y canciones que en su día fueron tachadas de blandas y cursis por el flanco más rockero de la afición resurgen ahora con cierto encanto demodé: ‘Babaji’, ‘Even in the quietest moments’, ‘Child of vision’… Rock progresivo amable, con el sonido de sintetizadores de una época en contacto, a veces, con una guitarra acústica que Hodgson puso luego en el centro del foco en ‘Along came Mary’, cita de aires célticos a su obra en solitario.

Hodgson fue un día un as de la melodía, un ingrediente vertebrador de todas sus canciones, desde la sinfónica ‘Fool’s overture’, que cerró el ‘set’, a las que alimentaron el bis, ‘Two of us’, ‘Give a little bit’ y ‘It’s raining again’. Canciones que no se cansa de cantar, ni su público de escucharlas: como el de Sant Cugat, este jueves, o el de Cambrils, donde actuará el 11 de agosto.

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