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ARTISTA CAPITAL

El alma humana, según Bill Viola

El Guggenheim de Bilbao recorre los 40 años de trayectoria del pionero del videoarte en una amplia retrospectiva

Natàlia Farré

Catherines Room (2001), políptico de vídeo en color sobre cinco monitores planos. / KIRA PEROV

Catherines Room (2001), políptico de vídeo en color sobre cinco monitores planos.
First Light, Quinto panel de los cinco que componen Going Forth By Day (2002).

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"Esto es un viaje al alma". Así de contundente describe Kira Perov, colaboradora y esposa de Bill Viola (Nueva York, 1951), la exposición que el Guggengehim de Bilbao dedica, hasta el 9 de noviembre, al gurú del videoarte. Un recorrido a través de 27 obras que documenta los 40 años de trayectoria del creador y que ahonda en sus grandes temas. El misterio de la existencia humana. También el ciclo de la vida: el nacimiento, la muerte y la resurrección. Las emociones y la consciencia. Y el misticismo, la filosofía y la religión. Además de la historia del arte: los clásicos, en especial el renacimiento. Materias que son una constante en su obra, como lo es la permanente alusión al agua, fuente de transformación y referencia autobiográfica.

Todos, elementos con presencia en una de sus piezas más ambiciosas y monumentales: 'Going forth by day', obra realizada en el 2002 y cuyo título sale del 'Libro de los Muertos' egipcio, guía para ayudar al alma a salir a la luz una vez liberada de la oscuridad del cuerpo. En la instalación, cinco grandes proyecciones de vídeo de alta definición se lanzan directamente sobre las paredes como si se tratara de pintura al fresco. No en vano, el artista admite la influencia de Giotto y de su Capilla de los Scrovegni en esta creación.

La sala está a oscuras, como lo está toda la exposición, y las pictóricas imágenes de Viola crean una experiencia hipnótica de la cual es difícil zafarse, al tiempo que invitan a reflexionar. Es la sala 202 del museo vizcaíno y es, quizá, la más espectacular de las instalaciones. Aunque los ocho por siete metros de pantalla de 'Tristan’s Ascension', 'Fire woman' y 'Inverted birth' no le van a la zaga. También impresionan.

VOCACIÓN PICTÓRICA

Pero antes de llegar a 'Going forth by day', que luce casi al final del recorrido, la exposición invita a seguir la evolución  del vídeo como manifestación artística, desde las cintas monocanal a la utilización de las pantallas planas actuales. Y a descubrir el trabajo de este pionero en el uso de la imagen en movimiento, desde los años 70 a la actualidad. Un videoartista con alma de pintor que gusta, quizá por eso, por el gran sentido pictórico de sus piezas, también a los poco versados en las nuevas técnicas de la creación contemporánea. "Su lienzo es la imagen en movimiento", aclara Perov. Ahí están dos de sus piezas más celebradas: 'The greeting' y 'The veiling', ambas presentadas en la Bienal de Venecia de 1995.

La primera, inspirada en el cuadro manierista de Pontormo 'La visitación' (1528–29) y proyectada a cámara lenta, técnica por la que Viola tiene gran querencia; y la segunda, una monumental instalación con nueve capas de fina tela colgadas paralelamente del techo con imágenes de un hombre y una mujer que jamás coinciden en la misma secuencia, pero que se entremezclan gracias a la luz. Un claro recuerdo de las veladuras renacentistas.

Más historia del arte, así como el paso del tiempo y los ciclos naturales son los temas de 'Catherine’s room', pieza que sale de la predela dedicada a la figura de Santa Catalina de Siena del pintor Andrea di Bartolo Cini, pero cuya factura trae a Vermeer a la memoria. Aquí el neoyorquino muestra en cinco paneles las rutinas cotidianas de una mujer mientras discurren las diferentes estaciones del año. "La escena que registra una jornada se transforma en la visión más amplia de una vida unida a los ciclos de la naturaleza", afirma el artista.

OBSESIÓN POR EL AGUA

Tiempo, y vida y muerte. La madre del artista, una semana antes de fallecer, y el hijo, al poco de nacer, se miran cara a cara en 'Heaven and earth'. Y agua. Elemento obsesivo y presente en multitud de obras de Viola pues forma parte de su existencia vital: a los seis años estuvo a punto de morir ahogado en un lago. Hay mucha agua, sí. La hay en 'The dreamers', siete personajes inmóviles y plácidamente sumergidos. Y la hay en 'The reflecting pool'.

Pero más llamativa, con permiso de 'Inverted birth', es 'Tristan's Ascension'. En ella un hombre yace sobre una losa de piedra mientras unas pequeñas gotas se van haciendo visibles hasta transformarse en una atronadora cascada invertida que alza el cuerpo hasta hacerlo desaparecer. "Describe la ascensión del alma hacia el espacio tras la muerte". Palabra de Viola. Y Perov asiente: "Bill cree que el rol de un artista es describir el alma humana, algo que él consigue".

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