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ARQUEOLOGÍA

El alma del carnicero y confidente del faraón que honraba a Keops

El Museu Egipci adquiere una estela funeraria del hijo de una relevante supervisora vinculada al culto del constructor de la Gran Pirámide

Anna Abella

La nueva adquisición del Museu Egipci, una estela de falsa puerta de dos personajes relacionados con el culto funerario a Keops.  

La nueva adquisición del Museu Egipci, una estela de falsa puerta de dos personajes relacionados con el culto funerario a Keops.   / JUAN LUIS ROD

El alma de Juenptah, cuyo nombre significa protegido del dios Ptah, debió atravesar más de una vez la falsa puerta que representa la estela de piedra caliza de 72 centímetros de alto y 39 de ancho, procedente de una tumba privada de Guiza, que a partir de hoy puede verse en el Museu Egipci de Barcelona. Para los antiguos egipcios, esas piezas permitían al difunto cruzar desde el mundo de los muertos al de los vivos y sentarse a disfrutar de las ofrendas que sus allegados dejaban para él en la capilla funeraria de su tumba. Juenptah, según rezan las inscripciones de la estela, además de ser arrendatario de tierras recibidas de la corona, ostentó los títulos de Carnicero del matadero real, sacerdote y confidente o jefe de los secretos del faraón (lo que sería un secretario y cargo de confianza). Pero es su vínculo con Keops, cuyo nombre aparece en un cartucho, el ‘culpable’ de la importancia de la pieza y de la fascinación que en seguida causó al coleccionista y empresario Jordi Clos, artífice de la fundación que lleva su nombre y anfitrión del Egipci, cuando en el 2015 supo que se ponía a la venta.

La figura del poderoso faraón-dios Keops (2551-2528 a.C.) siguió muy presente y continuó siendo honrada por los egipcios 400 años después de su muerte, algo que choca con la versión que de él dio Herodoto, quien escribió que fue un monarca cruel, que sumió a Egipto en la miseria, cerró los templos y llegó a prostituir a su hija para financiar la construcción de la Gran Pirámide. La nueva estela del museo, dos siglos posterior a su reinado, datada en la última etapa del Reino Antiguo, en la dinastía VI (hacia 2200 a.C), es una prueba de la pervivencia de ese culto funerario, explica el egiptólogo del museo Luis Manuel Gonzálvez

LA RELEVANTE SUPERVISORA DEL TEMPLO

Porque además del propietario de la estela, Juenptah, que aparece representado dos veces, también hay una figura femenina, que identifica como su madre, Meritites (que significaba ‘la amada de su padre’). Las inscripciones cuentan que ostenta los títulos de Conocida del rey, sacerdotisa de la diosa Hathor y, lo que revela su importancia, Supervisora de un templo de culto a Keops. “De los 70 personajes documentados vinculados al culto del faraón desde su muerte solo tres son mujeres, y una es ella”, constata Gonzálvez, dando cuenta de la relevancia del cargo.   

EN "DURA SUBASTA"

Recuerda Jordi Clos que los dueños de la estela pedían “un precio extraordinario” por ella y que, aunque intentó negociar, no tuvo éxito y desistió de comprarla. Pero este año la pieza volvió a cruzarse en su camino desde las páginas de un catálogo de una casa de subastas. Así que se fue a Londres a pujar por ella. “Me dije ‘esta vez sí’. Pero fue una subasta muy dura y competí con otro comprador anónimo por teléfono. Al final gané pero acabé pagando más de lo que me habían pedido la primera vez”, asume pese a ello, orgulloso de la nueva adquisición del Egipci. 

En la misma urna de cristal de la estela luce expuesta una pequeña cabeza (2550 a. C.) atribuida a Keops. “Hay muy pocas representaciones suyas que lleven su nombre escrito. La más conocida es una que se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo”, dice Gonzálvez señalando una fotografía que compara ambos rostros y que, por “sus paralelismos y efectos visuales y estéticos”, es del mismo faraón. Hoy, su pirámide, erguida sobre la meseta de Guiza, es la única maravilla del mundo antiguo que ha llegado hasta nuestros días.  

En el Museu Egipci, que sigue ofreciendo la exposición semipermanente sobre Tutankamón, también puede visitarse hasta septiembre la muestra 'Animales sagrados del Antiguo Egipto'. Hace tan solo un año, Jordi Clos también presentaba la adquisición de la colección Cano

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