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CRÍTICA DE TEATRO

Fresco y festivo 'Somni d'una nit d'estiu' de Els Pirates

Els Pirates brillan en La Seca con su innovadora versión de la universal comedia de Shakespeare

César López Rosell

Representación de Somni duna nit destiu en La Seca.

Representación de Somni duna nit destiu en La Seca. / ÁLVARO MONGE

De las muchas versiones que se han hecho de ‘Somni d’una nit d’estiu’, universal comedia agridulce de Shakespeare, la de Els Pirates es una de las más ingeniosas, refrescantes, lúdicas y festivas. El público de La Seca se entrega al dinamismo de un montaje que, con la aportación de la música original de Llorenç Gonzàlez y Guillem Roma  interpretada en directo, actualiza con rotundo éxito la fusión de esta historia con personajes reales, fantásticos y mitológicos, adaptada por el director Adrià Aubert y la actriz Ariadna Pastor.

La compleja puesta en escena de una trama con una veintena de personajes, interpretados por siete cómplices intérpretes, se resuelve con plausible agilidad. A ello contribuye la ubicación de la acción en un escenario de líneas sencillas, con unas tablas con oberturas por las que se ocultan y reaparecen algunos de los personajes. Los comediantes que actúan en la boda de Teseo e Hipólita, los duendes y demás seres del bosque, con Titania y Oberón a la cabeza, y esos espíritus vestidos con lentejuelas que parecen salidos de una competición de natación sincronizada o las hadas con alas, completan el cambiante paisaje escénico desplegado con bien conseguidas coreografías.

Los intérpretes se desdoblan y cambian de vestuario sin que apenas se note. La función, reducida a una hora y tres cuartos, mantiene la esencia de la obra desmenuzando hábilmente el sentido del texto traducido por Salvador Oliva, pero introduciendo cambios que lo hacen más asequible para el espectador. El más notable es el de sustituir la representación de ‘Píramo y Tisbe’, que forma parte del programa de festejos nupciales, por una recreación muy del estilo de Els Pirates de ‘Romeo y Julieta’, que acerca aún más a las tesis amorosas de la trama. La pieza incorpora a una protagonista femenina interpretada por un actor con barba y convierte al célebre balcón de Verona en personaje.

COMPLICIDAD DEL EQUIPO DE INTÉRES

También da mucho juego incluir a dos lesbianas entre las parejas enamoradas para mostrar la diversidad del amor. Y no falta una burlesca imitación de Ricard Farré de Ricardo III para satirizar las versiones teatrales que se hacen en el teatro moderno. El actor se desdobla también en el asno en que se transforma el actor Bottom por los efectos de una pócima. Es un montaje con giros que están en consonancia con el ambiente mágico de una noche en la que domina una poética subversión. La complicidad del equipo de intérpretes hace que el relato fluya con una mágica y sorprendente naturalidad.

Laura Aubert compone un pícaro Puck de gran vis cómica y notable cercanía. Ejerce, además, de mujer orquesta en el más amplio sentido de la expresión, ya que es el personaje que revoluciona la función con sus filtros e intervenciones. Vuelve a tocar el violín, sí, pero también el contrabajo y el xilofón e interpreta con buen gusto los temas creados. Núria Cuyàs (guitarra y mandolina) y el citado Farré (batería) completan el equipo musical de una función que es una fiesta y en la que destaca el trabajo colectivo de todos los intérpretes. Laura Pau,  Lluna Pindado y Àlvar Tray completan el elenco de un montaje de gran carga irónica y al que auguramos un largo recorrido.

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