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ESTRENOS DE CINE DE LA SEMANA

'Déjame salir': el racismo da miedo

El debut como director del cómico Jordan Peele ha arrasado en la taquilla estadounidense con su exploración del racismo a través del terror y la sátira

Juan Manuel Freire

Tráiler de ’Déjame salir’ (2017)

Solo en su primer fin de semana en la taquilla americana, 'Déjame salir' recaudó siete veces y media (29,7 millones) lo que costó (poco más de cuatro millones). Y ahora lleva recaudados solo en su país más de 156 millones, es decir, 39 veces su presupuesto. Nada mal para una película sin reclamos claros, con una pareja protagonista poco conocida y un director debutante. Desde el viernes, podemos comprobar en nuestras salas a qué viene tanta pasión. 'Spoiler: hay motivo.

Está por ver, sea como sea, si aquí se recibirá con igual entusiasmo una historia que apela directamente a unas tensiones quizá más fáciles de reconocer en el seno de la sociedad americana. La película se ha sentido allí como una triste catarsis; una compensación al racismo legitimado por el discurso de odio de Trump, a la evidencia de que, después de todo, igual la sociedad posracial de la que tanto se habló durante la era Obama era pura impostura.

Su director, Jordan Peele, cómico metido a cineasta, define su ópera prima como 'thriller social', pero 'Déjame salir' es durante gran parte de su metraje una película de terror puro (con pequeños respiros de humor). La pesadilla de un joven afroamericano, el prometedor fotógrafo Chris (Daniel Kaluuya, visto en 'Black mirror'), mientras visita la casa de campo de los padres de su novia blanca (Allison Williams, la Marnie de 'Girls'). Sin entrar en detalles sobre la trama, diremos que ese paisaje idílico de élite liberal revela pronto grietas turbadoras.

LOS MIEDOS DE UN HOMBRE NEGRO

Jordan Peele empezó a dar vueltas a la idea de 'Déjame salir' en el 2008, después de dejar el programa de sketches 'MadTV' y antes de iniciar (también como productor) otro programa, 'Key & Peele', en compañía de su colega Keegan-Michael Key. En su primera visión no importaba tanto el componente racial como, simplemente, el hecho de sentirse fuera de lugar, extraño en un ambiente que no es el tuyo.

Pero muy pronto advirtió que hablar sobre las tensiones inherentes a ser negro en Estados Unidos, aquí y ahora, le permitía complicar la madeja psicológica y hacer algo tan poco usual como explorar cuestiones raciales desde la órbita del terror, igual que 'Key & Peele' se había atrevido a hacer preguntas polémicas desde el ángulo del humor. Creyó que nadie, nunca jamás, se atrevería a producir esa película, pero la escribió para ejercitar su músculo de guionista.

¿Qué pasaría si se combinara la premisa de 'Adivina quién viene a cenar esta noche' con dos adaptaciones de Ira Levin como 'Las mujeres de Stepford' (original, no remake) y 'La semilla del diablo', cambiando sexismo por racismo? Peele dio forma a esta idea favorita sin pretensión de cumplir con ella su sueño de adolescencia: ser director de cine. Pero hace tres años, QC Entertainment se entusiasmó con el proyecto, al que después se sumó un productor, Jason Blum, conocido por su olfato para convertir proyectos baratos de terror ('Paranormal activity' costó 13.000 euros) en grandes éxitos e incluso franquicias rentables.

CUESTIÓN DE RAZA

El género del terror había sido bastante ajeno a cuestiones raciales hasta 'La noche de los muertos vivientes' (1968), considerada en su día por 'Cahiers du Cinéma' como un grito de combate contra el racismo estadounidense. Según sostiene el crítico Jason Zinoman en su libro sobre la apertura del terror a la realidad social 'Shock value', "las lecturas políticas de la película y su éxito resultante se debían sobre todo al hecho de que fuera una de las pocas películas de su tiempo con un héroe afroamericano. Duane Jones interpreta al desafiante Ben con la dignidad de un líder de los derechos civiles".

En alguna que otra entrevista, Peele suele asegurar que desde aquel clásico nadie se ha atrevido a hacer cine de terror en torno a cuestiones de raza. Si un hombre negro aparece en pantalla en una película de terror, suele ser para morir de los primeros o jugar del lado de la parodia. Él cita un par de rarezas reivindicables como 'El sótano del miedo', de Wes Craven, con personajes negros y pobres enfrentados a un enemigo blanco y avaricioso, o la terrorífica 'Candyman', de Bernard Rose, sobre un antiguo esclavo resurgido como leyenda urbana con garfio oxidado como mano derecha.

Pero no se deberían olvidar los aportes de la 'blaxploitation', cine barato hecho con y para negros que durante los 70 insertó ideas liberadoras de 'black power' en un contexto de género. Títulos como 'Drácula negro', 'Experimento diabólico' (una especie de 'Fugitivos' llevada al terreno de la comedia de ciencia ficción), 'Abby' (apropiación de “El exorcista”) o, ya en los 90, 'Tentación diabólica' supieron sacudir e invertir los estereotipos raciales de forma gozosamente liberadora.

La gran esperanza negra del terror

Jordan Peele ha estrenado su primera película más tarde de lo habitual: con 38 años. Desde adolescente quiso ser director, pero en la escuela de arte se vio abocado a la comedia y resultó ser excelente en ella, como demostró en el programa de sketches 'Key & Peele', tan atrevido a la hora de abordar cuestiones raciales como 'Chappelle's show' y tan ambicioso en estructura y teoría como 'Mr. Show'.

Tras sentar cátedra en este formato, ahora Peele parece destinado a dejar huella en el cine futuro, en concreto el de terror. Tiene planeadas otras cuatro películas sobre "demonios sociales" que irá desvelando en los próximos años. Además, coproducirá para HBO la serie 'Lovecraft Country', también relectura del género a través de la mirada afroamericana.