EN EL LICEU

'El holandés errante', Wagner en clave femenina

El cineasta Philipp Stölzl sitúa a Senta, convertida en ávida lectora del siglo XIX, en el centro de esta una impresionante producción

La ucraniana Oksana Lyniv, la primera mujer que dirige en España una ópera wagneriana desde el foso, debuta en el coliseo

Albert Dohmen (Holandés) y la figurante que interpreta a Senta en determinadas escenas en ’El holandés errante’, de Wagner, en el Liceu.  / CARLOS MONTANYES

Albert Dohmen (Holandés) y la figurante que interpreta a Senta en determinadas escenas en ’El holandés errante’, de Wagner, en el Liceu. 
Elena Popovskaya (Senta) y el coro del Liceu en ’El holandés errante’, de Wagner, en el Liceu. 
El barco fantasma de ’El holandés errante’, de Wagner, en el montaje que atracará en el Liceu a partir del martes.
Otra escena de ’El holandés errante’, de Wagner, en la producción de Philipp Stölzl donde aparecen Albert Dohmen (Holandés), a la izquierda y Attila Jun (Daland).  

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Las mujeres cobran un gran protagonismo en la nueva versión de 'El holandés errante', de Wagner, que el Gran Teatre del Liceu presenta a partir de este martes. Por un lado está la visión femenina de la obra que ofrece el montaje del cineasta alemán Philipp StölzlPhilipp Stölzl ('El médico', 'El último testigo') que plantea la obra como un sueño de Senta, el personaje femenino principal. Por otro, la orquesta sinfónica y coro del Liceu estará a los mandos de la ucraniana Oksana Lyniv, cuyo debut en el coliseo permitirá escuchar por primera vez en España una ópera de Wagner dirigida por una mujer. 

Esta intensa obra se inspira en una leyenda marinera, la de un capitán al que Dios castigó a navegar eternamente por haber pactado con el diablo. Solo cada 100 años, aunque en la ópera basada en un libro de Heinrich Heine son cada siete, se le permite bajar a tierra en busca de un amor verdadero, su única redención posible.

Stöltz ha trasladado la acción del siglo XVII al XIX. La narración transcurre en el seno de una familia burguesa donde Senta, la hija del capitán Daland que acuerda el enlace de la chica con el Holandés, es una ávida lectora.

REALIDAD Y FICCIÓN

"Todo en este montaje gira entorno a Senta, algo que ya se ha hecho a veces. Vemos la ópera contada desde su punto de vista, el de una adolescente del siglo XIX, reprimida, como las mujeres de aquella época. Para escapar a su destino se aferra a la lectura en la biblioteca de su casa", ha explicado Mara Kurotschka, codirectora del montaje y colaboradora habitual de Stölzl, en rueda de prensa. Es allí donde descubre la leyenda de 'El holandés errante' y se obsesiona con el protagonista hasta tal punto que el gran mar de un cuadro de su casa de enormes dimensiones cobra vida. En él verá reflejada toda la historia del barco fantasma cuya lectura no puede abandonar.

"Las visiones de Senta son fruto de una neurosis, una deformación psicológica causada por la represión de su entorno". A medida que avanza la ópera, su visión de la realidad se va distorsionando cada vez más hasta llegar al dramático final.

En escena se narran dos historias a la vez. Por un lado, la realidad de esta Senta del siglo XIX. Por otra, al fondo del escenario, el mundo imaginado por ella, esa historia romántica en el que una chica que se llama como ella acaba entregando su vida para salvar a su amado.

"Aunque pueda parecer extraña esta propuesta escénica, en realidad es muy actual. Comparo su pasión por la lectura con la obsesión de muchos jóvenes de hoy por el mundo virtual", ha afirmado la soprano rusa Elena Popovskaya, que debuta en el Liceu en sustitución de la anunciada Emma Vetter. Popovskaya cantará en seis de las ocho funciones previstas. Las otras dos el rol las interpretará Anja Kampe.

ALBERT DOHMEN, ÓPERA Y LIED    

Defenderán el rol de holandés dos cracks ya conocidos por el público liceísta: Albert Dohmen, y Egils Silins. "Creo que esta producción puede sorprender y funcionar muy bien con el público pero, para mí, es difícil cantar dos tercios del papel desde el fondo del escenario, a 15 metros del público", ha señalado algo preocupado este veterano bajo-barítono alemán con una sólida trayectoria.

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Aunque tanto la codirectora del montaje como Christina Scheppelmann, directora artístitica del Liceu le han asegurado que su potente voz llega perfectamente al patio de butacas, Dohmen no estará tranquilo hasta después del estrenar. "Me hacía mucha ilusión volver a Barcelona. Vengo de la Scala de Milán donde he interpretado 'Los maestros cantores' ante un público muy diferente al del Liceu. El de Milán es frío. Eso sí, hay mucho Gucci, Gucci, Gucci. Tengo muchas ganas de cantar poner  todo mi corazón y emoción en esta ópera", afirma el elegante cantante que protege su garganta con una bufanda azul marino.

Para él, especialista en Wagner, la clave a la hora de interpretar al Holandés consiste en transmitir su fragilidad. "A diferencia de Wotan, que es un personaje heroico, el Holandés tiene un lado frágil que intento resaltar con los 'pianos', las partes más líricas, que canto como si fueran un lied". Lograr que se escuche con una orquesta de casi un centenar de músicos no es nada fácil. Wagner siempre supone un reto tan inmenso, tempestuoso y cambiante como el mar.    

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