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CRÓNICA DE MÚSICA

Inti-Illimani, fuera del mausoleo

El grupo chileno conmemoró su 50º aniversario y el centenario de Violeta Parra en un refinado y combativo recital en el teatro Joventut, de L'Hospitalet

Jordi Bianciotto

Actuación de Inti-Illiminani en el Teatre Joventut de LHospitalet.

Actuación de Inti-Illiminani en el Teatre Joventut de LHospitalet. / FERRAN SENDRA

Inti-Illimani lleva a sus espaldas largos años de luchas y exilios, pero de sus experiencias amargas no ha quedado un rastro de resentimiento contra el mundo sino más bien de aliento y esperanza. Su lenguaje musical vivaz, hundiendo raíces en la tradición popular, dejó un rastro de severa dignidad, este sábado, en un teatro Joventut, de L’Hospitalet, en el que se agotaron las entradas.

Viaje relámpago: tras aplazar su gira europea, la formación solo dejó en pie la fecha catalana, de modo que cruzó el Atlántico con el único propósito de acudir a  Barnasants, festival que ya le acogió hace 11 años en un doblete con Quilapayún en el BTM. Y ahí estuvieron los nueve músicos, comandados por el histórico Jorge Coulón, cuya voz se alternó y fundió con las de sus compañeros en un repertorio que comenzó a andar con una canción reciente, ‘La calle de la desilusión’, y citando a Violeta Parra en ‘Lo que más quiero’. El centenario de la trovadora se solapó con el 50º aniversario del grupo en una noche en la que Coulón clamó por “no vivir en la historia, en el mausoleo, sino con la historia”.

LUZ Y MELANCOLÍA

Las armonías vocales y el efecto luminoso del charango y la flauta andina, la quena, bañaron en melancolía estrofas que, en ocasiones, aludían a episodios amargos: los mineros de ‘Arriba quemando el sol’, el aroma funerario de ‘Rin del angelito’, piezas ambas de Parra, que se sucedieron de la mano de composiciones de distintas épocas, como ‘Negra presuntuosa’, ‘La desnudez de Mario Agüé’ y ‘Tú no te irás’. Coulón puso el acento en la Violeta Parra más peleona e inconformista y la invitada Natalia Contesse satisfizo sus deseos con pureza expresiva, rindiendo cuenta primero de ‘El amor’ y luego de ‘Hace falta un guerrillero’.

Más memoria viva de la canción chilena vía Víctor Jara, con ‘El arado’ y ‘El aparecido’, en su día dedicada a Che Guevara. “Porque regala su vida / ellos le quieren dar muerte”. Y recuerdos a sus 15 años de residencia en Italia, a raíz del golpe de Pinochet, en 1973, cuando se acogieron, ironizó Coulón, “a una beca del estado de Chile para estudiar las tradiciones europeas”. De ahí salió su adaptación de ‘Canna austina’, de Roberto de Simone (Nuova Compagnia di Canto Popolare).

Ritmo de cumbia con ‘Sobre tu playa’, la Violeta Parra de ‘Run-run se fue pa’l norte’ y, como bis final, inevitable, ‘El pueblo unido jamás será vencido’, con el Joventut en pie y los músicos entregándose a una causa más grande que ellos.

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