26 nov 2020

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CRÓNICA

Un chute de vitalidad con Beethoven

Gustavo Dudamel y la Simón Bolivar agitan el Palau en el inicio la maratón con las nueve sinfonías del genio de Bonn

César López Rosell

La magia de la luz natural realzando los colores del Palau de la Música Catalana saludó el inicio de la maratón musical de cuatro días con las nueve sinfonías de Beethoven. La Sinfónica Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel, el hijo predilecto del Sistema de Orquestas de Venezuela, agitó el recinto modernista con la interpretación, el domingo, de las cuatro primeras obras de este totémico y revolucionario legado. La formación, integrada por músicos de entre 17 y 34 años, desplegó toda la vitalidad, energía y entrega propias de su sello interpretativo poniéndolo al servicio de la recreación del gran testamento del genio de Bonn.

El transversal público, que ha agotado las 10.000 entradas de este hito histórico que se prolongará hasta el miércoles, expresó su entusiasmo por la emotiva y visceral interpretación de la 'Primera' y 'Segunda' sinfonías, en sesión matinal, y de la 'Tercera' ('Heroica') y 'Cuarta', por la tarde, con las que completaron una extenuante jornada marcada por el desgaste físico y psíquico que exige su ejecución.

GRAN EXPECTACIÓN

La expectación que ha despertado la mayor apuesta de la temporada del Palau, en colaboración con la Obra Social de La Caixa, ha hecho que cerca de 600 melomanos hayan adquirido entradas para el ciclo completo. Además de los abonados de Palau 100 hay aficionados del resto de España, Andorra, Israel, Argentina, Austria y Alemania y de ciudades como Londres, París y Tokio. La actriz María Valverde, actual pareja del director venezolano, no le acompañó en este evento en la sesión matinal pero sí por la tarde.

La batuta más joven de la historia del Concierto de Año Nuevo de Viena y titular de la Filarmónica de de los Ángeles demostró la complicidad y compenetración que siente cuando se pone al frente de sus compatriotas. El joven maestro de 36 años, en cuyos rizos se dibujan ya algunas canas, se impregna junto a ellos del objetivo fundacional de la orquesta y consigue que sus interpretaciones estén llenas de un brío, espontaneidad y jovialidad que cautivan. Dirige de memoria, pero con gestos e indicaciones muy precisas, marcando los tiempos y los silencios de manera que todo fluya de una forma extraordinariamente armónica.

INTERPRETACIÓN VISCERAL

La calidad y homogeneidad sonoras expuestas en las oberturas de 'Egmont' y 'Coriolano', que precedieron a la interpretación de las dos primeras sinfonías, fueron una muestra de que la orquesta venía con los deberes hechos, tras ofrecer recientemente este mismo ciclo en Caracas. ¿Quién dijo que obras como las que nos ocupan solo las pueden interpretar con profundidad las grandes formaciones centroeuropeas? Estos músicos latinos, muy familiarizados con un repertorio que entronca con el espíritu humanista y social de su proyecto, han puesto en evidencia el gran poder de comunicación de la música a partir de su visceral y directa forma de interpretarla.

Ofrecen un Beethoven lleno de vida y lo tocan tal como lo sienten, pero dentro de los cánones de la tradición. Este y no otro es el secreto de su éxito. Desde la disonancia del primer acorde en la 'Primera', que mantiene referencias a Haydn y Mozart, la orquesta se acomoda con su estilo al lenguaje sinfónico del autor con sus vigorosos 'tutti', modulaciones y momentos sombríos en contraste con los luminosos. En la 'Segunda', introducida con un 'Adagio molto' melancólico, la formación brilló en la energética marcialidad del 'Allegro con brio', en el colorido del 'Larghetto', el dinamismo del 'Scherzo' y el 'Allegro molto' final.

No ha hecho más que empezar y todavía queda lo mejor de la maratón. Cinco conciertos con la explosión final de la 'Novena', en el que las corales del Orfeó Català tendrán una gran oportunidad de lucimiento.