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CRÓNICA

Joan Isaac, arte de madurez

El cantautor desplegó las emotivas canciones sobre sentimientos adultos de su nuevo trabajo, 'Manual de amor' en Luz de Gas, dentro de Barnasants

Jordi Bianciotto

El sentimiento amoroso inspira un alto porcentaje de las canciones que nos acompañan, pero raramente asumen un enfoque de madurez, en el que se advierta el peso de los años,  y por eso llama la atención el imaginario que envuelve la obra moderna de Joan IsaacEn particular su novísimo disco, 'Manual de amor', que presentó este sábado en un recital concienzudo y radical en Luz de Gas, dentro del festival Barnasants: el trabajo de estreno, recorrido al completo, en una completa inmersión en su océano de intimidades.

El cantautor de Esplugues citó para empezar a Baudelaire al apuntar que “el amor es el anhelo de salir de uno mismo”, frase destacada en el libreto que acompaña la nueva obra. Los hondos afectos a las ideas, los recuerdos y, sobre todo, las personas envolvieron un repertorio que, siguiendo el mismo orden del disco, se abrió con 'No, tu no', una canción inspirada en el primer desengaño sentimental de una de sus hijas.

Joan Isaac, poniendo en escena su habilidad con la melodía serpenteante y emotiva, acompañado por una banda amplia, hasta ocho músicos que construyeron un sonido de canción casi sinfónica en piezas como la álgida 'Per un petó, una carícia'.

MELANCOLÍA E IRONÍA

Cantautor de la escuela clásica, de entonación sentida pero sin estridencias, mirando a los maestros franceses e italianos, Joan Isaac apeló sin rodeos a la melancolía en la bonita 'Venezia' (con Rusó Sala dándole la réplica con sensibilidad), en 'Cita a cegues' y 'Recordes, Yvonne?', relamiéndose suavemente en escenas llenas de fantasmas e ironizando con viejos mapas de carreteras: el "petó revolucionari" y las charlas intelectuales sobre Gramsci, Resnais y Costa-Gavras.

Educación sentimental indisimuladamente generacional, sin impostaciones y con tejidos instrumentales muy elaborados: acordeón y violín de los italianos Walter Porro y Claudio Rossi (que llegaron a Luz de Gas tras conducir toda una noche desde Milán dado que su vuelo se canceló), los teclados de Antoni-Olaf Sabater y Conrad Setó, y el juego de guitarras acústicas y laúd de Josep Traver con la eléctrica de Amadeu Casas, que introdujo espectrales reverberaciones 'bluesy' en la desnuda 'Lluna de mel'.

El punto más alto lo marcó una pieza de 'crescendo' majestuoso, 'Per què', de contornos 'brelianos', soñadora, clamando apasionadamente por las utopías más queridas. En el bis, un recuerdo a su amigo Aute, que evoluciona estos días de modo positivo del infarto que sufrió el pasado agosto, con una canción de estreno, aún no grabada, 'Tenir un amic'. Le siguieron la latina 'Havana dreamin' (del disco De profundis, 2006) y la siempre presente 'A Margalida', punto y final que cerró un círculo a través de otro tipo de historia de amor, cubierta de eterna tragedia.

Temas: Conciertos