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Guy Saville, autor de 'El plan Madagaskar': "Las historias alternativas son cuentos de advertencia"

ERNEST ALÓS / BARCELONA

Guy Saville.

Guy Saville.

Aunque se publicaron en su lengua original cuando una victoria de Donald Trump parecía una hipótesis tan distópica como la de las propias novelas, varios títulos inspirados en 'El hombre en el castillo' de Philip K. Dick han llegado a las librerías en los últimos días, coincidiendo con la segunda temporada en Amazon Video de la serie inspirada en esa novela de 1962 situada en un mundo en el que Japón y Alemania han vencido a EEUU y se reparten, en una guerra fría más siniestra que la real, el mundo, empezando por la misma América del Norte. Una de ellas es 'El plan Madagaskar' (Ediciones B),  continuación de la anterior 'El Reich africano', del periodista Guy Saville, que responde por correo electrónico a estas preguntas.

Tanto 'El plan Madagaskar' como 'Estados Unidos de Japon' tienen claras referencias a el libro de Philip K. Dick. ¿Qué hace que haya resultado una inspiración más directa que otras historias alternativas como 'SS-GB', que también acaba de adaptar la BBC, o 'Fatherland'? Hace 20 años leí la novela 'El hombre en el castillo', en la cual se hace referencia a "el experimento nazi en África". Esa sola línea fue la inspiración directa para mis libros. 'Fatherland' es un excelente 'thriller', pero tiene lugar en Berlín y narra una victoria nazi desde ese punto de vista reducido. La visión de Philip K. Dick es más amplia, ya que asimila todos los continentes del mundo, y por eso me inspiró más.

¿Realmente la primera opción de los nazis era la deportación a algún lugar como Madagascar, en lugar del exterminio? ¿Si aplicaron la Solución Final incluso en una situación adversa, cuando hubiesen necesitado esos recursos en el frente, ¿no lo hubiesen hecho aún más fácilmente si hubiesen vencido, como en sus libros? Según lo que sabemos, antes del año 1942, los nazis no tenían ningún gran plan los nazis para exterminar a los judíos. El régimen toleraba matanzas localizadas (tanto el asesinato de una sola persona como la matanza de miles), pero nunca hablaron de un genocidio sistemático. Hitler prefería la idea de exiliar a los judíos. Por supuesto, leer la historia de tal manera es polémico y hay quienes la refutan, pero los expertos cada vez coinciden más en esa misma narrativa. El momento clave del razonamiento de los nazis coincide con el momento en que la guerra empezó a ponerse en su contra. De hecho, en su diario privado, Goebbels declara expresamente cuál es la política de Hitler: si gana la guerra Alemania, se exiliará a los judíos, pero si la va a perder, los aniquilará.

¿Este planteamiento le ha valido críticas, o acusaciones incluso de revisionismo? Sí lo consideran revisionista algunos historiadores (por ejemplo, Philip Friedman o Magnus Brechtken), pero esa opinión depende de una interpretación particular de la información. Creo que la que tenemos apunta abrumadoramente a que el 'Plan Madagascar' era una posibilidad auténtica y realista, no importa lo fantástico que suene. Merece la pena recordar que los años 1939 a 1945 vieron el mayor movimiento forzado de gente a lo largo de la historia, y que sucedió en Europa; así que no es un esfuerzo de imaginación tan fuerte pensar que algo parecido podría suceder con el movimiento de los judíos a África.

¿Qué componente tiene más peso en sus libros, el 'thriller' o la historia alternativa? Me gusta pensar que tienen el mismo: sin uno, el otro no funciona. La historia alternativa por sí misma puede resultar un poco seca, solo un ejercicio académico. Se necesita el 'thriller' para que el libro tome vida. Igualmente, el aspecto 'thriller' por sí mismo carecería de los propósitos políticos que quiero enfrentar.

Pero su protagonista, Burton, es un personaje mucho menos decente, por ejemplo, que el SS nazi Xavier March de Robert Harris. Burton es amoral. De hecho, todos los 'buenos’ en mi libro son igual de amorales. Los elegí así a propósito para la narración. Lo que quiero insinuar es que dejaron que triunfaran los nazis por culpa de las decisiones pobres y ventajistas de Gran Bretaña y Estados Unidos. Es un mundo sin una moral rectora, y eso se extiende a nivel individual, incluyendo al supuesto 'héroe’.

A muchos historiadores, la historia alternativa les irrita mucho. ¿Qué virtudes tiene ese planteamiento, el 'what if', el '¿y sí?'. ¿Hace que seamos conscientes de que lo impensable puede suceder, como una victoria de Trump? Creo que las historias alternativas son cuentos de advertencia: obligan a que no nos sintamos satisfechos, ni con el pasado ni con el futuro. Es demasiado fácil creer en los finales felices: considerar una alternativa más oscura nos anima permanecer alertas.

Por cierto: ¿entiende que la presidencia de Trump haya disparado el interés por distopías como '1984'? No me sorprende que ha desencadenado un interés en la ficción distópica la victoria de Trump. Mi libro es un recuerdo oportuno de los peligros del aislacionismo estadounidense. Muchos de los acontecimientos que describo - la conquista de África, el exilio masivo de los judíos- dependen de que EEUU no se involucre en el exterior.

¿Cómo tiene el tercer libro de la trilogía? Trata de una guerra total de Hitler contra Gran Bretaña y los Estados Unidos. Otro recuerdo de lo importante que es enfrentarse la comunidad global los retos del mundo.