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Emma Vilarasau debuta como escritora con las cartas de dos aventureras

La actriz, de la mano de Montse Barderi, publica una novela epistolar sobre la relación entre Ella Maillart y Annemarie Schwarzenbach, dos míticas viajeras suizas

Ernest Alós

Emma Vilarasau y Montse Barderi, en la presentación del libro que han escrito conjuntamente, ’Camí d’anada i tornada’

Emma Vilarasau y Montse Barderi, en la presentación del libro que han escrito conjuntamente, ’Camí d’anada i tornada’ / RICARD CUGAT

La actriz Emma Vilarasau ha debutado, de la mano de la periodista Montse Barderi, como autora de una ficción que llega esta semana a las librerías en forma de novela pero que subirá a los escenarios, el medio para el que fue pensado inicialmente, en la temporada 2018-2019. 'Camí d'anada i tornada' (Columna) reconstruye la relación entre dos aventureras suizas de los años 30, Ella Maillart Annemarie Schwarzenbach, tras el final desgraciado del viaje que ambas emprendieron, en 1939, desde Ginebra hasta Kabul. Ambas relataron ese viaje en sendos libros ('El camino cruel' y 'Todos los caminos están abiertos'). Pero tras acabar ese viaje "como el rosario de la aurora", Vilarasau y Barderi se adentran en el territorio de "la ficción basada en hechos reales" a través de las cartas que podrían haberse intercambiado Maillart, mientras pasaba los cinco años de la segunda guerra mundial en un retiro espiritual en la India, y Schwarzenbach mientras viajaba por Estados Unidos, Lisboa, el Congo belga y Suiza luchando con su adicción a la morfina (y las heridasd su tormentoso amor imposible con la escritora Carson McCullers).

La idea del libro surgió de una entrevista de Barderi a Vilarasau. "Montse me propuso escribir algo sobre el aprendizaje teatral, pero yo no me veía capacitada", señaló Vilarasau este jueves en la presentación del libro. Ya que ambas tampoco se vieron con fuerzas para abordar los diálogos y la construcción de los personajes de una obra teatral, decidieron emprender un texto epistolar "escrito a dos voces, que no a cuatro manos". Las cartas las compusieron de vida voz, ambas, en numerosos encuentros, con Barderi como redactora final. Con el texto ya escrito, esta animó a Vilarasau a publicarlo sin esperar al montaje teatral, "porque evolucionó y era demasiado larga para ser teatro".

'Camí d'anada i tornada' tardará a subir a los escenarios, en espera de que estén despejadas las agendas de compromisos profesionales de Vilarasau, que se ha reservado el papel de Ella Maillart, y del director Fernando Bernués, que adaptará el texto y ya cuenta con la experiencia positiva de haber montado otra obra basada en un intercambio epistolar, 'Adreça desconeguda'.

HOMENAJE A UNA GENERACIÓN DE MUJERES

Annemarie Schwarzenbach (Zúrich, 1908 - Sils, 1942) es la más conocida de las dos protagonistas de la historia. Hija de una de las familias más ricas de Suiza, doctorada en filosofía, arqueóloga, reportera y novelista, fue calificada como un "ángel devastado" por Thomas Mann, cuyos hijos Erika y Klaus tuvieron una estrecha relación con ella. La fotógrafa Marianne Breslauer, con quien viajó por España, dimo de ella que "no era ni un hombre ni una mujer, sino un ángel". Su familia, con la que se distanció debido a las simpatías nazis de sus padres, nunca asumió su homosexualidad: se supone que la relación entre Annemarie y Ella aparece enmascarada en el libro que esta última escribió por presiones familiares.

Ella Maillart (Ginebra, 1903 - Chandolin, 1997) aparece como el sensato contrapeso que debería estabilizar una relación que se rompió por las adicciones de Schwarzenbach. "A lo mejor porque no era tan atormentada ni tan poeta, quedó más como una cronista de viajes, cuando era mucho más que esto", asegura Vilarasau. Sin embargo, su vida tampoco tuvo nada de convencional: única mujer en las olimpiadas de 1924, al timón de un velero, alpinista, esquiadora y reportera, recorrió Asia de un extremo a otro como viajera, reportera, escritora de viajes y guía. 

"Pensamos que estas dos mujeres tenían una historia a partir de la cual nosotras podíamos inventar cosas", concluye Vilarasau. "Es un homenaje a toda una generación de mujeres audaces, capaces de atreverse a hacerlo todo", añade Barderi.